Los escribas y fariseos
se habían acostumbrado a mirar al futuro
y no acertaban a descubrir el milagro del presente.
Y… mucha gente esperaba un Mesías
fulgurante y extraordinario.
Domingo 3º de Adviento - Ciclo B
“En medio de vosotros
hay uno
que no conocéis,
el que viene
detrás de mí,
que existía
antes que yo”
(Jn 1,19-20.24-27)
”existía antes que yo”, aunque
“
«se hizo pequeño, pasando por uno de tantos»
“En medio de vosotros
hay uno que no conocéis”
Se nos anuncia
que aún es posible
la esperanza de vivir
el gran encuentro.
Aunque nosotros
ignoremos cómo es
el rostro del Señor.
Juan no era la luz:
era tan sólo “testigo de la luz”.
“En medio de vosotros
¿hay uno que no conocéis?”
¿Cómo vivimos los cristianos de hoy?
¿Se mantiene viva nuestra fe
o se ha ido apagando
en la indiferencia y la mediocridad?
¿No vemos que
la Iglesia
necesita un
corazón nuevo?
¿No sentimos
la necesidad de
sacudirnos la apatía?
¿No hemos de
recuperar
el rostro vivo de
Jesús,
que atrae,
llama,
interpela y
despierta?
[Recordando a san Agustín]:
¿No se nos puede reprochar haber vivido junto a la fuente
mientras moríamos de sed,
y haber conocido tan tarde la Hermosura
siempre antigua y siempre nueva?
Del Salmo 41
Como busca la cierva
corrientes de agua,
así mi alma te busca
a ti, Dios mío;
tiene Sed de Dios,
del Dios vivo:
¿cuándo entraré a ver
el rostro de Dios?
Las lágrimas son mi pan noche y día.
mientras todo el día me repiten:
"¿Dónde está tu Dios?"
Recuerdo otros tiempos, y desahogo mi alma conmigo:
cómo marchaba a la cabeza del grupo, hacia la casa de Dios,
entre cantos de júbilo y alabanza, en el bullicio de la fiesta.
De día el Señor
me hará misericordia,
de noche cantaré la alabanza
del Dios de mi vida.
Diré a Dios: "Roca mía,
¿por qué me olvidas?
¿Por qué voy andando, sombrío,
hostigado por mi enemigo?"
¿Por qué te acongojas, alma mía,
por qué te me turbas?
Espera en Dios que volverás a alabarlo:
"Salud de mi rostro, Dios mío".
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3er Domingo de Adviento