En esto entró Jesús, se puso en medio, y les dijo:
-Paz a vosotros…
Y dicho esto exhaló su aliento sobre ellos y les dijo:
Recibid el Espíritu Santo.
Jn 20, 19-23
“ El mundo brilla de alegría.
Se renueva la faz de la tierra.
Esta es la hora en que rompe el Espíritu
el techo de la tierra, y una lengua de fuego
innumerable purifica, renueva, enciende,
alegra las entrañas del mundo”.
Estos versos del poeta
José Luis Blanco Vega,
nos invitan a celebrar
la fiesta de Pentecostés.
Y nos impulsan
a revisar esa rutina
que nos aburre,
nos cansa
y desilusiona.
Los versos describen la fuerza actual del Espíritu.
ENCENDER la antorcha de la fe.
PURIFICAR y LIMPIAR
nuestra sociedad y nuestro interior.
RENOVAR las energías abatidas
y las esperanzas mortecinas.
ALEGRAR el corazón del mundo
con el gozo que sólo puede brotar del amor.
He aquí nuestras carencias
y las cuatro grandes tareas del Espíritu de Dios.
En Pentecostés celebramos la llegada del Espíritu
prometido por Jesús sobre María y los apóstoles.
Sin embargo, el Espíritu de Dios
nunca había estado ausente
en el mundo.
Había estado presente
en la creación.
Y había hablado
por los profetas:
los conocidos y los desconocidos.
El documento conciliar
sobre las misiones dice:
“ RECIBID EL ESPÍRITU SANTO”
Aquel don pascual se dirigía
a los que habían seguido
al Maestro por los caminos
de Galilea.
A los que Él había llamado
por su nombre, aunque ,
al final, lo habían abandonado
a su suerte y a su muerte.
“ RECIBID EL ESPÍRITU SANTO”
Aquel regalo se ofrece en nuestro tiempo
con generosa gratuidad. Y se destina hoy a todos
los discípulos que malvivimos nuestra fe,
como si se tratara de un peso que nos aplasta
y que nos quitara la libertad.
“ RECIBID EL ESPÍRITU SANTO”
Aquella entrega se repite
a lo largo de los siglos,
dentro y fuera
de la Iglesia visible.
Él está presente siempre
que los hombres y mujeres
aceptan ponerse en camino
hacia las metas que Jesús
anunciaba y prometía.
Ven, Espíritu divino,
manda tu luz desde el cielo.
Padre amoroso del pobre,
don, en tus dones espléndido;
luz que penetra las almas;
fuente del mayor consuelo.
Amén.
José Román Flecha Andrés
PALABRA DEL SEÑOR –Salamanca
Presentación: Antonia Castro Panero
Música: Veni Creator Spiritu
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