33 AÑO A
Parroquia S. José de
Pumarín - OVIEDO
Anunciaremos tu reino, Señor,
tu reino, Señor, tu reino.
1.Reino de paz y justicia,
reino de vida y verdad.
Tu reino, Señor, tu reino.
2.Reino de amor y de gracia,
reino que habita en nosotros
Hay cosas que se pierden si
no se dan.
“Moneda que está en la mano
quizá la puedas guardar;
la monedita del alma
se pierde si no se da”. (A.Machado)
SEÑOR,
TEN
PIEDAD
GLORIA A DIOS EN EL CIELO
OREMOS
PRIMERA
LECTURA
Proverbios
31
Rey Ciro, época
en la que
se recopila el
libro de los
Proverbios
SALMO 127
Dichoso el que teme al
Señor y sigue sus caminos
2ª Lectura
1ªTesalonicences 5:1-6
Ciudad de
Tesalónica
Abajo, restos arqueológicos de la
Jerusalén antigua
EVANGELIO
San Mateo 25, 14-30
En este mundo que Cristo nos da,
hacemos la ofrenda del pan,
el pan de nuestro trabajo sin fin,
y el vino de nuestro cantar.
Traigo ante Ti nuestra justa inquietud:
amar la justicia y la paz.
Saber que vendrás,
saber que estarás
partiendo a los pobres tu pan. (bis)
Estar dispuestos a dar la vida,
nos hace ricos de verdad
Monjes mártires
(Thiberine)
Son frutos que
se multiplican,
silenciosamente
Los que
multiplican los
talentos
de servicio
altruista,
renuevan el
mundo
Son mis
siervos fieles
1 Andando por el camino,
te tropezamos, Señor,
te hiciste el encontradizo,
nos diste conversación,
tenían tus palabras
fuerza vida y amor,
ponían esperanza
y fuego en el corazón.
Te conocimos, Señor, al partir el pan
tú nos conoces, Señor, al partir el pan
(bis)
2. Llegando a la encrucijada, / tú proseguías,
Señor; / te dimos nuestra posada, / techo,
comida y calor; / sentados como amigos a
compartir el cenar, / allí te conocimos al
repartirnos el pan.
Te conocimos, Señor, al partir el pan
tú nos conoces, Señor, al partir el pan (bis)
3. Andando por los caminos, / te tropezamos,
Señor, / en todos los peregrinos / que
necesitan amor; / esclavos y oprimidos / que
buscan la libertad, / hambrientos, desvalidos, /
a quienes damos el pan
A Ti, Señor,
no te ata la ciencia,
ni te retiene la ley, o las
costumbres.
A Ti, Señor,
no te controlan nuestros dogmas.
Nuestra honradez
te viene estrecha
y no cabes
en nuestra ética racional.
Hay que ser menos prudentes
y salir de los caminos trillados.
Hay que dejar la espada,
la alforja y el templo.
Hay que salir a la ciudad
y levantar un altar sobre la tierra
con Aquel que se hizo altar
del mundo entero.
Ven y agítanos con tu fe
y ya no valdrán nuestros cálculos.
Ven y llénanos de tu Espíritu
y ya no serán excusa
nuestros miedos.
Ven, Señor,
en nuestra ayuda
y renovaremos
la faz de la tierra.
Señor Jesús,
ayúdanos a trabajar
los talentos que todos
tenemos, para que
RENAZCA la sociedad.
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