Dichoso aquel que alejado de los negocios,
como en pasados tiempos los mortales,
con sus bueyes los campos heredados
ara y cultiva, libre de la usura,
ni lo despierta la cruel trompeta
ni teme al mar airado
y el foro evita y las soberbias cosas
de los mas potentados ciudadanos.
Ya entrelaza en estrecho maridaje
los altos álamos
con crecidos mugrones de la vid,
y podando con hoz ramas inútiles
injerta otras mucho mas feraces;
o a lo lejos divisa
en el angosto valle
el rebaño esparcido de sus vacas;
o en ánforas encierra ya las mieles
que exprimió y sacó de sus panales;
a trasquila las tímidas ovejas.
O si el otoño sobre el campo alza
su frente orlada
de sazonadas frutas,
¡como se goza
cogiendo ya la pera que ha injertado
y las uvas que en su color compiten
con la brillante púrpura!
Horacio.
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Beatus Ille.