VIVIR NO DUELE
(Carlos Drummond de Andrade)
Definitivo, como todo lo que es simple.
Nuestro dolor no viene de las cosas vividas,
sino de las cosas que fueron soñadas
y que no se cumplieron.
¿Por qué sufrimos
tanto por amor?
Lo correcto sería
que la gente no sufra,
apenas agradecer por haber
conocido una persona tan linda,
que generó en nosotros
un sentimiento intenso
y que nos hizo compañía
por un tiempo razonable,
un tiempo feliz.
¿Por qué sufrimos?
Porque automáticamente olvidamos
lo que fue disfrutado y comenzamos a sufrir por nuestras
proyecciones irrealizadas, por todas las ciudades que nos hubiera
gustado conocer al lado de nuestro amor, y no conocimos,
por todos los hijos que nos hubiera gustado tener
juntos y no tuvimos, por todos los espectaculos, libros y silencios
que nos hubiera gustado haber compartido y no compartimos
Por todos los besos cancelados,
por la eternidad.
Sufrimos, no porque
nuestro trabajo es desgastante y paga poco,
sino por todas las horas libres
que dejamos de tener para ir al cine,
para conversar con un amigo,
para nadar, para enamorar.
Sufrimos, no porque nuestra madre es
impaciente con nosotros,
sino por todos los momentos en que
podríamos estar confidenciando con ella,
nuestras más profundas angustias
y ella estuviese interesada
en comprendernos.
Sufrimos, no porque nuestro equipo perdió,
sino por la euforia perdida.
Sufrimos no porque envejecemos,
sino porque el futuro
nos está siendo confiscado,
impidiendo así
que mil aventuras nos sucedan,
todas aquellas con las cuales soñamos
y nunca llegamos a tener.
¿Cómo aliviar el dolor de lo que no fue vivido?
La respuesta es simple como un verso:
Cada día que vivo,
me convenzo más de que
el desperdicio de la vida
está en el amor que no damos,
en las fuerzas que no usamos,
en la prudencia egoísta que nada arriesga,
y que, esquivándose del sufrimiento,
hace perder también la felicidad.
El dolor es inevitable.
El sufrimiento es opcional.
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