Rivalidad
entre
Hermanos
Ps Jaime Ernesto
Vargas-Mendoza
Asociación Oaxaqueña de
Psicología A. C.
2013
Es frecuente que los padres se preocupen cuando sus hijos se pelean.
Aunque es normal que en la familia haya algún conflicto entre los
niños.
 Los padres pueden ayudar a reducir el conflicto, asegurándose que
cada niño se sienta igualmente amado y valorado. También puede
ser útil contar con rutinas y reglas claramente estipuladas.
 Enséñele a sus hijos cómo manejar las cosas siendo justo. Esto les
puede ayudar a aprender a relacionarse con los demás.
Los padres necesitan estar un paso adelante, antes de que las cosas se
les escapen de las manos y alguien se sienta lastimado.
Conflicto entre Niños
Las discusiones entre hermanos y hermanas son una forma en que
los niños aprenden como ser justos, a respetar a los otros y a resolver
sus diferencias.
Aprender a discutir respetuosamente, sin lastimar u ofender a nadie,
es una habilidad que los ayudará en sus relaciones futuras.
Los niños pueden pelear por obtener su afecto o competir por ganar
su atención. Se pueden sentir celosos si pareciera que usted le dedica
más tiempo a uno que a otro o trata mejor a uno que al otro.
Incluso los adolescentes pueden estar celosos de sus hermanos
menores. Los niños pueden pelearse si se sienten heridos, enojados
o tratados injustamente.
Algunos niños son más peleoneros que otros debido a su
temperamento, su edad o porque aún están aprendiendo las
habilidades que necesitan para interactuar solos con otros.
Los niños pelearán
menos conforme crezcan
y desarrollen mejores
habilidades sociales
Reduciendo el Conflicto
Los padres pueden reducir el conflicto:
 Asegurándose que cada niño se sienta igualmente querido y evaluado.
Trate de pasar igual tiempo con cada niño. Las actividades que efectúen
pueden ser diferentes debido a sus edades e intereses.
 Cuando se tienen reglas familiares simples y claras, encaminadas al
respeto mutuo. Por ejemplo: “todos respetan su turno”, “nunca se golpea
a nadie”, “hay que ser bueno con los demás”, “hay que saber pedir
disculpas”. Deje que sus niños participen en poner las reglas. Ponga una
copia de ellas en el refrigerador como recordatorio. También pónganse de
acuerdo en qué pasará si alguien viola una regla.
 Teniendo rutinas hogareñas. Por ejemplo: lugares personales asignados
a la mesa para comer, quién lava los platos cada día, etc.
 Otorgando premios masivamente cuando los niños hacen las cosas bien.
Diciendo lo que nos gusta de su forma de comportarse. Por ejemplo: “me
gusta como compartes tus cosas”, “que bonito que cada quien respete el
turno del otro”, “me agrada cuando son cariñosos entre sí”. Esto sirve para
guiar su conducta y construye su auto-estima fortaleciendo su confianza.
 Ayude a que los niños sean amables entre ellos. Por ejemplo: elabore
con ellos las tarjetas de felicitación o el empaquetado de los regalos de
cumpleaños.
Muestre que usted quiere
y valora a cada niño igual.
Trate de pasar ‘tiempo
especial’ con cada uno.
Puede ser de utilidad:
 Darse un tiempo para divertirse juntos como familia. Es una
oportunidad para enseñar a los niños como jugar sin pelear.
 Asegúrese de que nadie quede fuera del juego. Si usted tiene amigos,
trate de que cada uno este con un niño para jugar al mismo tiempo.
 Permita que cada niño tenga cosas especiales y que los demás no las
agarren.
 Deles algo pequeño para cada uno, en lugar de darles algo grande que
tengan que compartir.
Vigile siempre lo que hacen, para intervenir antes de que peleen.
Muestre a sus hijos
como resolver los
conflictos con respeto
y con justicia.
Tener reglas familiares
claras puede ser de
gran ayuda.
Un paso adelante
Hay que estar un paso adelante, antes de que el conflicto se salga de
control y alguien salga lastimado. Para ello:
 Esté pendiente de sus propios sentimientos y mantenga la calma.
Si usted siente que no puede con la situación, pida a un adulto de
confianza que le ayude.
 Si es necesario, separe a los niños. Esto no resuelve el problema y
usted tendrá que enfrentarlo más tarde.
 No tome parte en el conflicto o se ponga a maldecir.
 Recuerde a los niños las reglas del hogar y lo que sucede si no se
respetan. Estas consecuencias tienen que ser rápidas, luego del
altercado.
No ayuda en nada:
 Decirles que “deberían de saberlo” o decirle a uno que es un “peleonero”.
 Compararlos y decirles que “deberían portarse como Juanito, que siempre
se porta bien”.
Cuando las cosas se calman
Hable con sus hijos acerca de la
mejor manera de hacer las cosas
la próxima vez. Pregúnteles qué
más debería de hacerse.
 Asegúrese que cada uno de su
opinión y que usted los oiga con
atención.
 Recuérdeles las reglas
familiares.
Referencia:
www.parenting.sa.gov.au
Goverment of South Australia
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