1971
Esta es la historia de Juan, un niño de 10 años que acaba de ver sus
primeros anuncios de Coca–Cola y entusiasmado por la novedad del
producto, el calor que tiene un 15 de Julio en la capital, y el poder tan
refrescante que promete dicho refresco se apresura en adquirir una
bebida que refrigere los acalorados gaznates de su hermano y el suyo
mismo, coge unas monedas y corre a la taberna del Pepín.
Su padre, al ver que se gasta el dinero en tonterías de esas americanas en
vez de un buen chato de vino como todo español con bigote que se
precie, le da un tortazo, y otro por quitarle esos reales a su madre estando
las vacas tan flacas.
1981
1991
Aparece un nuevo fenómeno, el
Calimotxo, Juan ha reconducido su
vida, con 30 años trabaja de becario
en una oficina, gana poco, le tienen
explotado, casi de sol a sol y se tiene q
recorrer todo Madrid en metro para
llegar a su casa. Pero el fin de semana
baja al bar de la esquina y se toma un
buen Calimotxo con sus amigos. Una
vez más, la Coca-Cola siempre está ahí.
1991-2001
Todas las navidades lo mismo, Coca-Cola, los ositos blancos y el Papá Noel
que hace que por desgracia suya ha inventado una fiesta por la que ahora
tiene que gastarse un pastizal en regalos para los usureros de sus sobrinos,
los cuales no se conforman con cualquier cosa.
2011
La crisis de los 40 se le ha juntado a Juan con la crisis económica. No tiene
trabajo, no tiene novia, se le cae el pelo, tiene barriga, gafas y encima
sigue viviendo con su madre en un 5º sin ascensor. Sentado en la terraza
mira al horizonte donde antes había un monte y ahora le han plantado un
Carrefour. Desde su casa puede ver unos anuncios de Coca-Cola, se pone
las gafas y observa.
Contenido Simbólico
La vida de Juan, es el reflejo de una campaña publicitaria con
una larga trayectoria. Una larga trayectoria que ha creado una
imagen de marca, y es este hecho el que le aventaja en el
mercado frente a otros productos que puedan ser
competidores directos. Lo que Coca-Cola pretende con sus
anuncios es apelar al sentimiento de que un refresco de su
compañía es un símbolo de felicidad. Por eso todas las
campañas que a día de hoy tiene Coca-Cola circulando en
tele, radio, prensa, vallas publicitarias o cualquier otro tipo de
medio de difusión siempre hace un guiño a la felicidad. Pero
no solo por eso, sino porque también el que una marca se
asocie con valores positivos siempre tendrá unos beneficios
mayores y mejores.
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1971