Introducción:
La historia que os voy a contar
es muy singular,
porque de la luna voy a hablar.
Si os interesa,
solo tenéis que escuchar
En las noches de verano
a orillas del mar
hacíamos fogatas
para el rato pasar,
cuando de repente
la luna empezó a hablar.
¡¿Que hacéis ahí?! ,
no me dejáis descansar
con esa gran fogata me vais a espabilar.
Dentro de poco me voy
y esta noche no podré descansar.
La fogata debíamos de apagar
para que la luna no se cabrease más.
Cuando la fogata apagamos
muy contentos nos quedamos
porque la luna se había acostado.
La luna, agradecida,
un bonito regalo
nos había dejado,
pues su sombra en el mar
había reflejado.
La noche, así había terminado
con los rayos del sol,
la luna se había ocultado.
Espero que os haya gustado,
porque quien se lo quiera comprar,
¡cincuenta céntimos le va a costar!
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