Solemnidad del CUERPO y la SANGRE de CRISTO
Ciclo C
Él, tomando los cinco panes y los dos peces,
alzó la mirada al cielo, pronunció la bendición sobre ellos.
Los partió y se los dio a sus discípulos para que se lo sirvieran a la gente.
Comieron todos y se saciaron, y recogieron las sobras: doce cestos.
Lc 9,11-17
El Papa Benedicto XVI dice:
“Nada hay tan trágico y que contradiga más
la fe en un Dios bueno y la fe en un redentor
de los hombres que el hambre
de la humanidad”
Por eso se pregunta:
“ El primer criterio de identificación del
redentor ante el mundo y para el mundo
¿ no habría de ser el de dar el pan y poner fin
al hambre de todo hombre?”
Esa es la credencial que garantiza la verdad y seriedad
de todos los que se presentan como salvadores de las gentes.
Los que ofrecen grandes ideas de paz y de justicia no son creíbles
si no ayudan a colmar las necesidades más elementales.
El evangelio de hoy
nos recuerda la figura de
Moisés.
Por medio de él,
Dios concedió el maná
al pueblo hebreo
que vagaba por el desierto.
No es extraño que el reparto
del pan se considerara
como uno de los signos de la
llegada de los tiempos
mesiánicos.
En el relato de la multiplicación de los panes
se subrayan cuatro protagonistas:
Dios
de quien viene todo bien.
Jesús
que es reconocido como su mediador.
Los que comparten
con generosidad los panes y peces que tienen.
La multitud que sigue a Jesús
En el texto evangélico sobresale el mandato de Jesús a sus discípulos:
“Dadles vosotros de comer”
El mensaje evoca la majestad del mensajero y la
responsabilidad de sus seguidores a través de los tiempos:
“Dadles vosotros de comer”
Los cristianos hemos sido llamados a ejercer ese servicio
a favor de los hermanos,
especialmente los hambrientos y necesitados.
“Dadles vosotros de comer”
La Iglesia sabe que no puede ni debe sustituir
a los gobernantes de este mundo.
Pero ha de detectar las necesidades humanas.
Y ofrecer el pan de cada día y el pan vivo que es el Señor.
“Dadles vosotros de comer”
En la sociedad todos somos responsables de todos.
Hemos de procurar que la persona reciba un alimento integral.
Nadie tiene derecho a ignorar el hambre:
 de verdad,
 de libertad,
 y de Dios.
Señor Jesús,
en la Eucaristía te entregas
en alimento que nos da la vida.
Te damos gracias
y te bendecimos.
Ayúdanos a ofrecer tu pan
y tu palabra a todos los que
te buscan sin saberlo.
Amén.
Texto: José Román Flecha Andrés
PALABRA DEL SEÑOR –Salamanca Presentación: Antonia Castro Panero
Música: Northern Lights
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