IV.
LECTURA
ACTUAL
Tirarse del barco
Le dijo un día mi maestro a un discípulo
que fue a consultarlo agobiado por la vida
que llevaba.
“Maestro, no doy más, todo me sale mal,
estoy disconforme con todo, mi familia me
reclama cosas que no puedo darle. Estoy
harto y cansado de sufrir,
¿Qué puedo hacer?...
“TÍRATE DEL BARCO”. Fue la única
respuesta que recibió…
Entender esta leyenda bíblica es
entendernos a nosotros mismos. Porque
lo que le pasó a Jonás nos pasa todos los
días. Luchamos, a veces sin saberlo,
contra los designios de Dios, nos
enojamos continuamente porque no se
cumplen nuestras expectativas y creamos
con nuestra negatividad, nuestra ira y
nuestros actos fallidos, tormentas a
nuestro alrededor.
TIRARSE DEL BARCO es entregarse, es reconocer nuestra
responsabilidad y asumirla. Es aceptar… Resignación es
abandonarse, aceptación es asumir nuestro rol en la vida y
reconocernos como parte de la Creación.
TIRARSE DEL BARCO es como ir al más allá. Porque es ir más allá
de nuestra conciencia, programada con mandatos y ataduras. Es ir
más allá de todos nuestros apegos emocionales. TIRARSE DEL
BARCO es encontrarse, de repente, con el maravilloso
misterio de Dios.
Es aniquilar todos los aspectos negativos de nuestra conciencia,
liberándonos, poco a poco, de nuestras corazas internas, avanzando
un paso más en nuestro trabajo espiritual.
Finalmente, cuando notes que tu vida necesita un cambio, cuando te
des cuenta que no eres feliz y, por más que busques, no encuentras
la causa… No luches, no te enojes, no reniegues contra nada ni
contra nadie, simplemente, TÍRATE DEL BARCO.
(Zafir- Kábala)
LA IGLESIA DEL NO
Dios no nos envía
a condenar
“En España, salvando las distancias, hemos dado
una imagen de “Iglesia del no” porque no hemos
sabido vender lo positivo y propositivo.
El no, la negación, la condena, la falta de
propuestas son monedas corrientes en la Iglesia
española junto a análisis con caracteres
apocalípticos y negativos de la sociedad.
El no es demasiado frecuente y es el que aparece
en la opinión pública, confesional o no.
Es la respuesta que tienen las familias de
enfermos terminales que buscan caminos para la
muerte digna sin apartarse de su fe; el no es la
respuesta de muchos homosexuales que desean
vivir su fe y celebrar los sacramentos con limpia
conciencia; el no es la respuesta de muchos
divorciados que han vuelto a casarse y que
trabajan en la Iglesia y en sus comunidades.
Son muchos los cristianos en situaciones
complicadas que lo único que escuchan es la
denuncia. Nos hemos convertido en la “Iglesia del
no”, que parece que sólo tiene palabras para la
condena y la exclusión.
Quedan muchos cristianos de calle que, mirando los telediarios, quisieran ver a
un prelado que diga que los entiende, que no los quiere condenar, que les abre
la mano y busca para ellos lo mejor, entrañados en la Iglesia, metidos en su
dinámica, escuchando su voz. Una imagen menos soberbia, más fraterna; una
imagen y una voz más evangélicas, que sea más ayuda que obstáculo.
(Juan RubioDirector de Vida Nueva)
Misericordin y Compasión
“Jonás no es una moraleja.. Es una
historia compleja sobre la compasión.
YHVH es, nos lo dice la Torá,
misericordioso y clemente, tardo a la
ira y presto para perdonar. Es una
gran lección que nunca termina de
sorprendernos, porque Dios es
también un Dios de ira que no
perdona al pecador...
Aunque haya dicho el libro de los
Reyes que Jonás hijo de Amittai fue
un profeta, el libro de Jonás se resiste
a darle ese honroso título. Tiene
primero que demostrar su compasión
y su misericordia. No ha de ser
casualidad que tanto los marineros
como los ninivitas se muestran más
abiertos a YHVH que su mensajero.
Hoy es importante recordar
la compasión y la
misericordia. Con toda la
propaganda contra "el
terrorismo" y "los terroristas
musulmanes" necesitamos
recordar la primacía de la
compasión y la misericordia.
No sé si ésta es "la lección"
del libro de Jonás, que no
parece tener una sola
lección. Pero es una
enseñanza apropiada para
nuestro tiempo que podemos
tomar de la historia de este
mensajero de Dios que tuvo
compasión de un arbolito y
no la tuvo de una gran
ciudad llena de gente y de
bestias”.
Jorge Pixley
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