SER ESPÍRITA.
Ser espírita no es ser ningún religioso; es
ser cristiano.
No es ostentar una creencia; es vivenciar
una fe sincera.
No es tener una religión especial; es
tener una responsabilidad muy seria.
No es superar al prójimo; es superarse a
si mismo.
No es construir templos de piedra; es
transformar el corazón en templo eterno.
Ser espírita no es apenas aceptar la reencarnación;
es comprenderla como manifestación de la Justicia Divina
y camino natural para la perfección.
No es comunicarse con los Espíritus, porque todos
indistintamente se comunican, aún sin saberlo; es
comunicarse con los buenos Espíritus para mejorarse
y ayudar a otros a que también se mejoren.
Ser espírita no es internarse en el Centro Espírita,
huyendo del mundo para no ser tentado; es convivir
con todas las situaciones de fuera, sin alterarse como
espírita, como cristiano.
El espírita consciente es espírita en el templo, en casa,
en la calle, en el tránsito, en la cola, en el teléfono,
solo o en medio de la multitud, en la alegría y en el
dolor, en la salud y en la dolencia.
Ser espírita no es apenas consumir las obras espíritas
para obtener conocimiento y cultura; es transformar los libros,
sus mensajes, en lecciones vivas para el propio cambio.
Ser sin vivenciar es lo mismo que decir sin hacer.
Ser espírita no es ser diferente; es ser exactamente
igual a todos, porque todos somos iguales ante Dios.
No es mostrar que se es bueno; es probarse a si mismo
que te esfuerzas para ser bueno, porque ser bueno
debe ser un estado normal del hombre consciente.
Anormal es no ser bueno.
Ser espírita no es curar a nadie; es contribuir para que
alguien trabaje en su propia cura.
No es tornar al doliente en dependiente de los supuestos
poderes de los otros; es enseñarle a confiar en los poderes
de Dios y en sus propios poderes que están en su voluntad
sincera y perseverante.
Ser espírita no es consolarse en recibir; es confortarse
en dar, porque por las leyes naturales de la vida, “es
más bienaventurado dar que recibir".
No es esperar que Dios descienda hasta donde
estamos; es subir al encuentro de Dios, elevándose
moralmente y esforzándose para mejorar siempre.
Eso es ser espírita.
Con las bendiciones de Jesús,
nuestro Maestro.
Dios los bendiga con paz y luz siempre!
Del Libro "Aprendiendo a lidiar con las crisis" –
Wanderley Pereira.
Formato – Viviane Andrade Alves Zenith
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