Esperanza de Amor
La Generación actual vive en una búsqueda frenética de cosas
que proporcionen felicidad.
Muchos buscan la felicidad en el
dinero, otros la buscan en los
placeres.
Algunos en la fama, otros en las
relaciones interpersonales.
Un periodista preguntó a Elvis Presley
seis semanas antes de su muerte:
“Elvis, cuando empezaste a cantar dijiste
que querías ser rico, famoso y feliz. ¿hoy
puedes decir que Eres feliz?
entonces Elvis respondió:
“Vivo en una soledad infernal”.
La felicidad no viene de las cosas que
buscamos, ni de los sueños que
perseguimos. La verdadera felicidad es
un regalo de Dios, disfrutado por
aquellos que obedecen su voluntad.
Dios revela su voluntad en el manual de
la felicidad. Ese manual estaba ubicado
en el lugar Santísimo del santuario,
dentro del Arca.
Dentro del Arca, estaban depositadas
dos tablas de piedra que contenían la
Ley de Dios.
Es importante considerar que el lugar
más importante del santuario era el
Lugar Santísimo. Y el hecho de que
las tablas hayan sido depositadas allí,
es una clara evidencia de su
importancia.
La Ley, expresada en los
Diez Mandamientos es la
transcripción del carácter de
Dios, y representa una dádiva
de amor Del creador hacia
sus criaturas. Dios nos dio su
Ley para nuestra felicidad.
La Ley de Dios no consiste en un listado de cosas que debemos
o no debemos hacer.
La obediencia que Dios requiere de
nosotros no debe ser entendida
como una relación de compra y
venta.
A medida que le obedecemos,
guardando su Ley, nos acercamos
más a Él y viviremos una vida de
satisfacción y felicidad.
Los Diez Mandamientos no representan
los deseos de un Dios, que impone su
voluntad sobre nosotros. ES la revelación
del carácter de un Dios cuyo amor es
infinito.
Una vida en armonía con la voluntad de
Dios revelada en su Ley es una vida de
satisfacción y felicidad.
En Éxodo encontramos el manual de la
felicidad.
Éxodo 20:1-18.
Los Diez Mandamientos pueden ser divididos en dos partes,
como Jesús nos mostró.
Mateo 22:37-39.
El amor a Dios
Cuatro mandamientos dedicados al amor a Dios.
El amor al prójimo
Los seis últimos Mandamientos tratan acerca del amor al prójimo.
Los Diez Mandamientos, ofrecen la
receta para tener una relación
saludable con Dios y con las
personas, y así disfrutar de la
felicidad verdadera.
Los primeros cuatro Mandamientos nos
orientan hacia el amor a Dios.
La segunda parte nos impulsa a amar al
prójimo como a nosotros mismos.
Si amamos al prójimo, no vamos a
codiciar, robar, mentir o hacer alguna otra
cosa que Dios prohíbe en su Palabra
ES por eso que el amor es el
cumplimiento de la Ley.
Romanos 13:8-10.
Pero sólo Dios puede cambiar nuestro
corazón Pecador. Hebreos 10:16.
Y darnos el amor que necesitamos para
obedecerle y amar a otros como a
nosotros mismos.
Romanos 5:5.
La Ley de Dios, depositada en el Arca del Santuario, fue
dada para protegernos. La obediencia a esa Ley trae
felicidad.
Por medio de la Ley,
Dios evalúa la conducta de los
seres humanos.
Tomándola como base, Dios emite
su juicio final sobre el destino de
cada persona que vivió,
y vive hoy.
Venga a disfrutar de la felicidad que Dios ofrece mediante la
obediencia a su Ley.
Si usted no ha vivido de acuerdo con los Mandamientos de
Dios, si en algún momento usted desobedeció ese manual de
felicidad,
Jesucristo le ofrece el perdón
Pero Jesucristo tiene algo más para usted: Él le da poder
para que usted pueda vivir una vida de obediencia y así
disfrutar de la felicidad que brota de una vida en comunión
con Dios.