Hace no mucho tiempo compartí con
vosotros mi reflexión sobre los 150
salmos de la Biblia: “Orar con los
Salmos” y que aún podéis encontrar
en la Web de la Diócesis de Almería.
<diocesisalmeria.es>
Hoy pongo a vuestra disposición otro
trabajo sobre los
37 “Cánticos”,
contenidos en los Libros del Antiguo
y Nuevo Testamento, y que rezamos
en los Laudes, Vísperas y Completas
de las cuatro semanas de la Liturgia
de las Horas.
 Los comentarios a cada Cántico están
tomados de las catequesis de Juan Pablo II
en sus audiencias de los miércoles, en
Roma.
 La música corresponde a distintos autores
de los ss. XVI y XVII.
 Tanto las imágenes como la música las
encontré en Internet.
Este trabajo lo encontraréis en breve en la
Web de la Diócesis de Almería
http://www.diocesisalmeria.es/
Espero que todo esto colabore a una
oración de pueblo unido que canta y alaba
a su Señor.
Almería, noviembre 2010
Luis López de las Heras, OP, comienza así el
prólogo a “Los Cánticos Bíblicos de la
Liturgia de las Horas” (EDIBESA)]
“Con los cantos bíblicos de la liturgia de los horas,
inspirados por el Espíritu Santo, la Iglesia se dirige a diario al
Señor. Ellos, como los salmos, son un “ espejo de la piedad” del
pueblo de Dios, que vive sus inquietudes, sus alegrías, sus
necesidades, sus angustias y dolores y también su felicidad de
cara a Dios.
De ahí que la Iglesia de todos los tiempos las haya hecho
suyas sintiéndose retratadas en esos cánticos. Y es que son
expresión de la vida entera de relación con Dios de
personalidades o tipos especialmente religiosos del Pueblo de
Dios. Por ello han servido para expresar los sentimientos de la
colectividad mejor que otras muchas de nuestra invención.
El hombre auténticamente religioso de todos los
tiempos siente la necesidad de alabar a Dios por su
grandeza, la de suplicarle ante sus necesidades, de
darle gracias, como le ocurrió a Moisés, a David y los
profetas, como lo experimentaron también la Virgen y los
Apóstoles.
El hombre religioso de todos los tiempos pasa por las
mismas peripecias y siente la necesidad de dirigirse al
mismo Dios de cielos y tierra. De ahí el valor de estas
piezas.
Estos cánticos son especialmente privilegiados en la
Liturgia de las Horas, pues se usan con más frecuencia
que muchos salmos.” (…)
«Voy a proclamar el nombre
del Señor:
dad gloria a nuestro Dios.
Él es la Roca, sus obras
son perfectas,
sus caminos son justos,
es un Dios fiel, sin maldad;
es justo y recto.»
(Dt. 32, 3-4)
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