Hace algunos días, mientras buscaba ciertas cosas, encontré un pequeño
baúl en donde alguna vez guardé mis sueños. Lo abrí y me sorprendí.
¡Ahí estaba mi sueño de terminar una carrera y graduarme!
También estaba mi sueño de viajar y conocer todo el mundo,
de tener un negocio propio!
No podía faltar
el sueño de
compartir mi
vida con esa
persona tan
linda que algún
día conocí,
tampoco faltó el
sueño de tener
muchos amigos.
No sé cuáles sean tus sueños hoy, pero ¡lucha por
ellos!, y nunca permitas que tus sueños del futuro
queden sólo como recuerdos del pasado.
A veces pienso lo difícil que parece la vida cuando la
miramos con el prisma de la humanidad que nos
acompaña y no nos deja verla con los ojos de Dios.
Allí, a muchas personas se les acaban los sueños, porque ven cómo se les
escapan los años como el agua entre los dedos y cuando quieren alcanzarlos
es como querer alcanzar el viento; y sin darse uno cuenta, pasa un año más, y
otro se va detrás de este, y todo parece igual y nada cambia.
Al principio, sostenemos la
bandera esperando que el
viento sople y la haga
ondear, pero cuando pasa el
tiempo y nada sucede, se
nos arruga la tela y con ella
se nos desmoronan los
sueños y la esperanza se
hace cada vez más pequeña
hasta que al final da paso a
la decepción y por fin a la
desilusión de lo que
hubiéramos querido ser o
lograr y no llegamos.
No cometas ese error, nunca mires la obra que Dios está haciendo
en otros, "Él es el alfarero" de tu vida y la obra que tiene pensada
formar en ti la va a formar, no importa cuánto le lleve.
Cuando no tengas sueños, detente y duerme, tómate un tiempo para la
ilusión, acuérdate que "Él es el que llama a las cosas que no son como si
ya fuesen y a las que son como si no fuesen."
Algunas cosas se tardan;
tal vez Él necesita
prepararnos y
fortalecernos, o
capacitarnos para lograr
los sueños. Pero
"Aunque la visión se
tarde, no te desalientes
porque llegará"
Algunas personas dicen que soñar no cuesta
nada, pero yo no lo creo!
Yo creo que soñar te cuesta todo, porque
soñar te impulsa, te exige, te obliga y
muchas veces te alienta o te desalienta.
Porque vivir es soñar; porque una vida sin sueños no
existe, es sólo un recuerdo, una sombra; creo que por
eso hay muchas personas que caminan por las calles
con rostros de sombras...
… porque se les
escaparon los
sueños y creen que
ya no tienen tiempo
de volver a
empezar.
No te preocupes, que el día que no tengas sueños es que ya
estás viviendo en el mayor de los sueños que es el descanso
de sus brazos y en el comienzo de otro sueño que todavía no
conocemos pero que vendrá sin ninguna duda; porque al fin
el primero que soñó fue Él.
Soñó con un
hombre que
fuera su hijo,
soñó con un
hombre que
fuera su amigo y
siguió soñando
con hombres que
fueran su familia.
Soñó con hombres que le adoraran por lo que Él
había hecho por ellos, soñó con hombres que de su
propia decisión lo buscaran.
Él vino en el hombre y se hizo sueño para seguir soñando y
vernos, a ti y a mí dentro de ese sueño.
¡No te detengas!, todavía hay tiempo para seguir soñando...
Con Amor lo Salvaremos
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La vida