Por
¡Refleja!
Enciende los parlantes.
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En el diario
trato humano
encontramos
personas
que agradecen
los favores
que reciben y
también
personas
que parecieran
no saber
agradecer.
¡Refleja!
Quienes
son orgullosos
se suponen
con derecho a
ser favorecidos
y creen que se
desmerecerían
a sí mismos si
demostraran
agradecimiento.
¡Refleja!
¡Refleja!
En cambio,
quienes son
humildes de espíritu
sienten como un gran bien
el favor recibido
y lo agradecen
íntimamente.
Al hacer un favor, prestar
ayuda o dar socorro,
no debemos esperar
ni siquiera pensar
en recibir por ello
agradecimiento;
pero sí debemos,
en cambio,
aprender a ser
agradecidos.
La mejor forma de
agradecer a Dios
cuanto de Él recibimos
es amando a nuestros
semejantes y procurando
hacerlos partícipes de los
bienes que nosotros
disfrutamos.
Tengamos en cuenta
que no solamente son bienes
aquellos que nos proporcionan
comodidades o bienestar
físico, sino que también son
grandes bienes los
conocimientos nuevos
que vamos adquiriendo,
beneficiándonos y
beneficiando a los demás.
¡Refleja!
Nuestro pensamiento
deberá elevarse
a Dios
en agradecimiento,
en todas y cualquier
circunstancia
de la vida diaria,
y al terminar
por las noches nuestra
jornada deberíamos
decir
con amor a nuestro
Divino Padre: “Gracias
por todo lo que me has
dado”.
¡Refleja!
En todas las circunstancias de nuestra vida humana,
aún en aquellas más dolorosas, siempre está presente
el Amor Divino.
Esto iremos comprendiéndolo cada vez mejor
a medida que vayamos adquiriendo más Conocimiento de la Vida,
pero debemos tener la seguridad de que Dios, que es Amor,
sólo desea la felicidad de Sus hijos.
Si nuestra mente
rechaza la idea de
padres sin amor
hacia sus hijos;
de padres que no
se preocupan
por el bienestar
de sus hijos,
¿cómo podríamos
suponer que
el Padre Perfecto
pudiera
despreocuparse
por la felicidad
de los Suyos?
¡Refleja!
¡Refleja!
Nosotros, sólo nosotros,
hemos originado y
nos hemos atraído
todos los males
que padecemos,
los cuales, sin embargo, la
Bondad Divina transforma
en bienes inestimables
asignándoles
el carácter de
experiencias,
que nos enseñarán,
paulatinamente,
a vivir de acuerdo
con la Ley
Divina del Amor.
A través de
esas experiencias
que algunas veces
vivimos,
aprenderemos a
vivir de acuerdo
con la Voluntad
Divina,
única forma en
que nos será
posible hallar la
felicidad.
¡Refleja!
Ya mencionamos que nuestros pensamientos y expresiones contienen
Vibraciones.
El Dr. Masaru Emoto nos ha demostrado
en sus pruebas de laboratorio con la molécula de agua, que son las palabras
AMOR y GRACIAS
las que al cristalizarse se han manifestado más bellas en las imágenes.
Antes
Después
Si incluimos en nuestro discurso esas maravillosas palabras y obramos en
modo afín a ellas, experimentaremos una gran transformación personal, casi
sin darnos cuenta. Quitemos de nuestro lenguaje palabras negativas, no le
demos lugar a que se alojen en nosotros.
¡Refleja!
Por Ley De Atracción-Afinidad seremos y atraeremos lo que nosotros
mismos creamos.
Revisa tu modo de manifestarte.
Observa atentamente qué estás Creando para tu vida
si profundamente deseas reencontrarte con tu Esencia:
Amor.
Desde el amor y al servicio del Amor,
¡Refleja!
por Marcela Parolin
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Probablemente conozcas a alguien que necesita leer este texto.
Más información sobre Dr. Masaru Emoto: www.masaru-emoto.net
Música de la presentación: Silence. Enigma with Sara Mc Laughlin
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