La obra de Juan Rulfo en la historia literaria
latinoamericana tal como (se) la contaban los
escritores del “boom”
“Dicen que soy un escritor rural. Pero
eso no me interesa que lo digan; eso
de que soy un escritor regional.
Porque yo no sé lo que quieren decir
con eso. En primer lugar, todos los
escritores son regionales. Cada uno
expresa su región”.
“No soy un escritor profesional,
soy un simple aficionado.
Escribo cuando me viene la
afición, si no, no”.
Declaraciones de Juan Rulfo
recogidas por Reina Roffé. Juan
Rulfo: Autobiografía armada.
Barcelona: Montesinos: 1973: 131.
[Primera edición de 1993]
La obra de Juan Rulfo en la historia literaria
latinoamericana tal como (se) la contaban los
escritores del “boom”
“Aparentemente toda la novela primitiva está allí [en la obra de Rulfo]:
color local, fauna regional, ambiente campesino. En realidad, todo ha
cambiado: el paisaje de Comala, ciudad de los muertos o alegoría del
infierno, no es un decorado sino un estado de ánimo, una clave en el
diseño interior de los personajes, algo que emana de ellos y los define,
una proyección de su espíritu. En la novela primitiva, la naturaleza no
sólo aniquilaba al hombre: también lo generaba. Ahora es al revés: el
eje de la ficción ha rotado de la naturaleza al hombre, y son los
tormentos de éste, de cuando en cuando sus alegrías, lo que Rulfo
encarna en sus bandoleros harapientos y sus mujeres pasivas e
indoblegables” [declaraciones de Mario Vargas Llosa de finales de los
60, citadas por Gerald Martin, Gerald. “Vista panorámica: la obra de
Juan Rulfo en el tiempo y en el espacio”. En Juan Rulfo (1992). Toda la
obra. Edición crítica y coordinación de Claude Fell. Madrid: Consejo
Superior de Investigaciones Científicas: 502].
La obra de Juan Rulfo en la historia literaria
latinoamericana tal como (se) la contaban los
escritores del “boom”
“La obra de Juan Rulfo no es sólo la máxima expresión que ha
logrado hasta ahora la novela mexicana: a través de ella podemos
encontrar el hilo que nos conduce a la nueva novela
latinoamericana” [Carlos Fuentes, La nueva novela
hispanoamericana, 1969].
“La heredad hablada de México, como la de Marruecos, duplica y
acaso sobrepasa la tradición escrita. Conocerla mejor nos permitiría
tener una cultura literaria infinitamente más ancha que la consignada
en historias, por lo general, lineales y escritas bajo la ilusión de
que la literatura, como la cirujía o las telecomunicaciones,
‘progresa’. Oír a un viejo cora contar su versión del nacimiento del
universo o a un niño marroquí entonar una canción aprendida a su
madre en un jardín, es darse cuenta de la circularidad de la literatura,
su regreso constante a los orígenes. El manantial fluyente de sus mitos
y la riqueza inasible de sus metamorfosis” [Carlos Fuentes, “Patrimonio
oral”, artículo aparecido en diversos medios en 1997].