La Oración
Pocas cosas cuestan tan poco en esta
vida como la oración:
es gratuita y puede realizarse siempre
que se quiera y donde se quiera.
Por medio de la oración podemos
pedirle a Dios que todas sus promesas
se cumplan en nuestras vidas, y
podemos comunicarle todas nuestras
ilusiones, preocupaciones, alegrías,
tristezas, dudas, etc., así como nuestros
mejores y más sublimes sentimientos de
agradecimiento y alabanza por su
cuidado y por su amor, por su bondad y
por su salvación.
Definición de Oración
(1ª S. 1:9-15; Mt. 6:7).
“Orar es el acto de abrir nuestro corazón a
Dios como a un amigo” (El Camino a
Cristo, pág. 93).
A un amigo no le repetimos cada día
mecánicamente las mismas cosas: “ Hola,
como te va.... me alegro... Aprecio tu
amistad... Saludos... Hasta luego”, y
seguramente que si hiciéramos esto con
alguno de nuestros amigos pronto dejaría
de serlo.
A Dios, que es nuestro mejor amigo,
tampoco le agrada escuchar siempre y de
manera mecánica las mismas cosas.
Propósito de la Oración
¿Cuál es la principal función
de la oración? (Sal. 139:1-4).
La oración no tiene como propósito
informar a Dios de nuestras necesidades,
aunque no está de más hacerlo, porque Él
ya las conoce.
Entonces, si Él ya conoce todo lo que
pienso y aún lo que voy a decir, ¿para qué
orar? La respuesta es sencilla, la oración
nos capacita para recibir a Dios, porque “la
oración no baja a Dios hasta nosotros, antes
bien nos eleva a él” (Camino a Cristo pag.
93).
Jesús y la Oración
¿Qué significaba la oración para Jesús?
(Mateo 14:23; Lucas 6:28; 22:44)
Para Jesús orar no era un
requisito sino una necesidad y
un privilegio. Necesitaba
hablar con el Padre para
obtener el poder, la fuerza y
el valor que necesitaba a fin
de cumplir su misión.
La Oración interactiva
¿Era la oración para Jesús un camino
únicamente de ida? (Is. 50:4).
La oración es un diálogo con Dios.
No sólo consiste en hablar, pedir y
agradecer, sino también en escuchar.
Jesús, en la soledad y en la
tranquilidad, escuchaba la voz del
Padre. Así podemos hacer nosotros.
Es nuestro privilegio permitir que
Dios nos hable por medio de la
conciencia y por medio de su Palabra.
“Conságrate a Dios todas las mañanas; haz de
esto tu primer trabajo. Sea tu oración: ‘Tómame
¡oh Señor! como enteramente tuyo. Pongo todos
mis planes a tus pies. Úsame hoy en tu servicio.
Mora conmigo y sea toda mi obra hecha en ti’.
Este es un asunto diario. Cada mañana conságrate
a Dios por ese día. Somete todos tus planes a él,
para ponerlos en práctica o abandonarlos según te
lo indicare su providencia. Sea puesta así tu vida
en las manos de Dios y será cada vez mas
semejante a la de Cristo.” (El Camino a Cristo,
pág. 70).
Modelo de Oración
¿Qué petición formularon los discípulos
a Jesús y que respuesta obtuvieron de
él? (Lc. 11:1-4).
Jesús no elevó esta oración para que
fuera repetida al pie de la letra siempre
y en todo momento, sino para
mostrarnos los diferentes aspectos que
incluye la oración.
En Su nombre
El mismo Jesús dijo que toda oración
debe realizarse en su nombre (Jn. 14:1314; 16:23-24). Orar en el nombre de
Jesús “es orar con los sentimientos y el
espíritu de Él, creyendo en sus
promesas, confiando en su gracia y
haciendo sus obras” (El Camino a
Cristo, pág. 101).
La seguridad de recibir
¿Cuán dispuesto está Dios a contestar
nuestras oraciones?
Mateo 7:7-11; Santiago 4:3
Cuando pedimos conforme a la voluntad de
Dios podemos estar seguros de que Dios no
nos va a dar una piedra en lugar de pan.
Aquel que pide sabiduría con fe no será
jamás chasqueado (Stg. 1:5-6) porque “la
oración eficaz del justo tiene mucha fuerza”
(Stg. 5:16). Y es que “la oración es la llave
que en la mano de la fe para abrir el almacén
del cielo, donde están atesorados los
recursos infinitos de la Omnipotencia” (El
Camino a Cristo, pág. 95).
La oración y la perseverancia
Qué parábola explicó Jesús con el fin de
ilustrar la necesidad tan grande que
tenemos de ser perseverantes en la
oración? (Lc. 18:1-8; 1ª Tes. 5:17)
Dios se deleita en escucharnos y nunca se
cansa de hacerlo, porque no podemos
“agobiarle ni cansarle... Su amoroso corazón
se conmueve por nuestras tristezas y aun por
nuestras presentación de ellas. Llevadle todo
lo que confunda vuestra mente. Ninguna cosa
es demasiado grande para que Él no la pueda
soportar... Ninguna cosa que de alguna
manera afecte vuestra paz es tan pequeña que
Él no la note...
Ninguna calamidad puede acaecer al más
pequeño de sus hijos, ninguna ansiedad
puede asaltar el alma, ningún gozo alegrar,
ninguna oración sincera escaparse de los
labios, sin que el Padre celestial lo note, sin
que tome en ello un interés inmediato” (El
Camino a Cristo, pág. 100).
La oración y la vigilancia
¿Qué nos aconseja el Maestro?
Mateo 26:41; 1ª Pedro 4:7
Los tiempos de crisis exigen una vigilancia
extrema y una buena condición física y mental para
soportar los problemas y hacerles frente. En el
ámbito espiritual esto no es menos cierto. Por
medio de la oración suplimos nuestra indignidad
con su dignidad, nuestra incredulidad con su fe,
nuestra debilidad con su fortaleza, nuestra
ignorancia con su inteligencia, nuestra necedad con
su sabiduría, nuestra maldad con su bondad para
que cuando Jesús “se manifieste, tengamos
confianza, y en su venida no seamos
avergonzados” (1ª Jn. 2:28).
LA ORACION
DE LOS CINCO
DEDOS
Su pulgar es el más cercano a usted.
Comience sus oraciones rogando por los
más cercanos a usted. Son los más fáciles
de recordar. Rogar por nuestros amados
es "un dulce deber".
2. El dedo siguiente es el dedo índice.
Ruegue por los que enseñan,
instruyen y curan. Esto incluye a
profesores, doctores y a ministros.
Necesitan la ayuda y la sabiduría en
guiar a otros en la dirección derecha.
3. El dedo siguiente es el dedo más alto. Nos
recuerda a nuestros líderes. Ruegue por el
presidente, los líderes de negocios e industrias
y los administradores. Esta gente forma
nuestra nación y guía la opinión pública. Ellos
necesitan la dirección de Dios.
4. El cuarto dedo es conocido por muchos como el
dedo del anillo. Es sorprendente el hecho de que
éste es nuestro dedo más débil; pues cualquier
profesor de piano atestiguará. Debe recordarnos
rogar por los que son débiles, en apuros o en dolor.
Necesitan sus oraciones día y noche. Usted no
puede orar demasiado para ellos.
5. Y por ultimo viene nuestro dedo
meñique; el dedo más pequeño de todos,
que es donde debemos colocarnos
referente a Dios y a los demás. Pues la
Biblia dice, "el mas pequeño será el más
grande entre ustedes.". Su meñique debe
recordarle orar para si mismo(a); Porque
en el momento en que usted haya orado
por los otros cuatro grupos, sus propias
necesidades serán puestas en perspectiva
apropiada y usted podrá orar por usted
con más eficacia.
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Culto Personal