“Testimonio de
responsabilidad
y gloria de
quienes somos
llamados"
<<Jacob engendró a José, esposo de
María, de la cual nació Jesús>> (Mt. 1,16)
Muchos se admiran del silencio que rodea la vida de san José.
De los hombres grandes la historia recoge hazañas, palabras,
triunfos, retrato.
De san José es muy poco lo que sabemos, pero significativo. Dios lo
eligió para una misión especial. Y, naturalmente, lo dotó para ello.
Los dones de Dios son otorgados en conformidad con la misión a la
que destina a la persona.
San José fue escogido para esposo de María y padre-custodio de
Jesús.
Ese es el hecho grande y trascendente. ¡José, escogido para una
misión tan grande!
En el plan de Dios no hay personas inútiles.
Dios te ha llamado de la nada al ser para algo. Ha habido una
preferencia. Dios te ha elegido a ti con todas tus flaquezas, con todas
tus debilidades y busca en ti la correspondencia.
¿cómo vives tu vocación,
tu puesto en la vida,
tu sitio en la sociedad?
¿Crees de verdad que cumples
con lo que Dios espera de ti?
<<José al despertarse, hizo lo que le
mandó el ángel del Señor y recibió a su
esposa>> (Mt. 1,24)
La fe de san José es admirable, total, encantadora.
En todo momento está disponible a aceptar la palabra de Dios.
Su vida está en la línea de fe de Abraham y de María.
Su fe lo lleva a vivir pendiente del deseo de Dios, a no pedir
explicaciones, a cerrar los ojos a toda evidencia y a entregarse a las
mayores renuncias.
Si María es la historia de un sí permanente, la vida de José es la
historia de un ¡bueno, OK, está bien! Siempre atento a lo que le diga
el Señor, lo que anuncie o mande un ángel.
Por la fe renuncia a su voluntad y se pone incondicionalmente en las
manos de Dios para ser guiado por él.
San José puede ser definido como un hombre de fe.
¿cómo es tu fe?
¿cómo un grano de mostaza?
¿cómo la de aquellos que pedían
les fuese aumentada su fe porque
era muy pequeña?
Si la fe no enciende tu vida, no te contagia,
no te entusiasma, no da alegría a tu vivir
es que es una fe pequeña que no sirve…
<<Mas José, su esposo, que era justo…>>
(Mt. 1,19)
José es el hombre justo. Ese es el gran calificativo que el Evangelio
aplica a José. <<José, que era justo>>…Justo es lo mismo que santo.
Justo es el que da a cada uno lo suyo, el que cumple sus deberes con
Dios y con los hombres.
Toda la vida oculta de San José es admirable por el silencio y el
anonimato. De él no nos ha quedado ni una palabra. Solamente sus
obras y esa gran alabanza. El es el hombre del silencio y la esperanza,
el hombre prudente y benévolo, fuerte vigilante, incansable en la
obediencia y el trabajo.
Pero su trabajo y su justicia se alimentan en una fe inquebrantable.
Esa es la razón por la cual Dios le confía la misión sin par en toda la
historia: sostener, defender y tutelar sin descanso al Hijo de Dios y a
María, la Madre del Dios hombre…
¿cómo vives tu fe?
¿es una alianza de fidelidad a tu Dios?
¿cómo vives tu justicia?
¿sabes dar a cada uno lo suyo,
respetando derechos
y eligiéndote obligaciones?
<<Vinieron a toda prisa, y hallaron a
María, a José y al Niño…>> (Mt. 2,16)
En Nazaret, existe todavía la casa que llaman <<la casa de María>>.
Ahí hacia su vida la sagrada familia. ¡qué felicidad habría allí!
El gozo verdadero solamente existe cuando uno se siente amado y decide
amar, haciendo felices a otros.
Este era el ideal en aquella casa. Al frente de ella estaba San José.
Su vida gira siempre entorno de Jesús y María.
Su misión lo había puesto al servicio de ellos.
Su vida es una donación plena al plan de Dios. Su nombre aparece siempre
unido al de María y al de Jesús. (como el logo de nuestra congregación)
Recibir a María como esposa, marchar a Belén, tomar al niño y a su madre y a
huir a Egipto y retornar a Nazaret… no es más que estar atento a lo que la
vida de Jesús requería.
La vida es hermosa cuando se vive activamente abandonados en las manos
de Dios, que son por supuesto ¡las mejores manos!
¿cómo vives tu vida de familia religiosa,
familia cristiana?
¿Siembras discordias y silencios
o sabes dar felicidad
a quienes viven contigo?
<<¿No es el hijo del carpintero?…>>
(Mt. 13,55)
El trabajo es un medio de realización, de colaboración con Dios.
San José es el carpintero del pueblo.
Jesús se le conoce como <<el hijo del carpintero>>.
A
Así continúan la obra de la creación.
José pasó su vida dedicado a cosas irrelevantes.
Realmente es lo pequeño, son los detalles los que califican al hombre.
La vida no está compuesta por cosas extraordinarias.
La ocupación de los santos no fue hacer milagros, sino hacer
extraordinariamente bien, las cosas ordinarias.
Fray Gil, compañero de san Fco., lo repetía con el dicho: <<no importa el
qué sino el cómo>> No importa lo que hacemos, sino la manera de
hacerlo.
Los acontecimientos extraordinarios son muy escasos en nuestra vida.
Nuestro tiempo lo ocupamos con esas cosas de cada día. “La virtud más
eminente es hacer sencillamente lo que tenemos que hacer”.
¿cómo realizas tu trabajo, tu apostolado?
¿con ganas? - ¿con amor?
¿con entrega? - ¿exageras?
Todo depende del amor
y la fe que pongamos en el obrar.
<<Jesús se quedó en Jerusalén… Al cabo
de tres días, lo hallaron en el templo…>>
El pueblo Xtiano. Honra a san José con el ejercicio devoto
de los SIETE DOLORES y los SIETE GOZOS.
(Mt. Lc. 2, 43-46)
Es el esquema de su vida. En su misión al lado de Jesús y de María hay dolor
y hay gozo. El Dolor roza su Alma, pero su fe deja siempre como resultado
final la Esperanza Gozosa:
-El misterio del embarazo y su sombra se abren al gozo de la luz de Dios.
-La pobreza del portal queda deslumbrada por la adoración.
-El llanto de Jesús en la circuncisión abre la esperanza por su nombre
salvador.
-Ofrece al niño en el templo y Simeón profetiza su grandeza.
-La huída hasta Egipto es incomoda, pero en todo momento experimenta la
protección del Padre.
-Era triste vivir lejos de su patria, pero el ángel le anuncia el gozo del regreso.
-Fue profundo el dolor que sintió al advertir que el Niño se había perdido en
Jerusalén, pero fue inmensa la alegría al encontrarlo entre los doctores.
Así se desliza la vida de José,
Entre penas y alegrías,
Entre dolores y gozos…
¿Y la tuya?
¿Sabes recibir el dolor con serenidad
y esperar a que, al pasar las nubes,
luzca de nuevo el sol?
<<Quien hace la voluntad de Dios, ese es
mi hermano, mi hermana y mi madre…>>
Su misión lo colocó al servicio de Jesús y de María.
(Mc. 3, 31)
José fue muy amado por Jesús, servido y reverenciado por la Reina de
los cielos. Él supo responderles con amor y dedicación. Cuando hay
amor todo se hace llevadero.
La Iglesia le pide ese mismo amor para ella. Quiere que quién cuidó a
Jesús, cabeza del Cuerpo Místico que es la Iglesia, extienda su
protección amorosa hasta todos sus miembros…<<nosotros>>.
El 8 de diciembre de 1870 Pío IX declaraba a san José patrono universal
de la Iglesia. Benedicto XV lo renovaba en 1920.
No es extraño. El protegió al primer núcleo de la Iglesia. Cuidó lo más
valioso de la tierra: a Jesús y a María. Queremos que esos mismos
desvelos se los dedique ahora a los fieles, a los hermanos de Jesús, a los
hijos de María, a la <<Iglesia domestica>>.
El Papa Juan XXIII le recomendaba esos cuidados: “Oh glorioso s. José,
aquí está tu puesto como protector de la Iglesia Universal. Esta es la
continuación de aquella familia de Nazaret”.
<<Hubo una boda en Caná de Galilea… y
estaba allí María>> (Jn. 2,1)
En las bodas de Caná de Galilea, y a lo largo de la vida pública de
Jesús san José es el gran ausente. Es creencia común que ya había
fallecido.
Nada sabemos sobre hora y circunstancias de su muerte. Hay un
silencio respetuoso hacia aquél <<siervo fiel y prudente>>.
No
obstante podemos afirmar, que moriría como había vivido, dando
ejemplos de seguridad y de fe.
Su vida transcurrió sin hacer ruido, sin hacer notar, sin molestar a
nadie, pensando y viviendo para los demás. Y así haría su entrega a
Dios.
La piedad popular ha descrito su muerte como modelo, colocando a
su lado a Jesús y a María, y haciéndolo morir bajo la mirada amorosa
y consoladora de ellos.
La iglesia lo ha nombrado patrono de la buena muerte.
mejor que él para ocupar ese patrocinio.
Nadie
¿cómo deseas que sea tu muerte?
¿cómo la de s. José?
Cual sea tu vida, así será tu muerte…
Que san José nos obtenga una
<<vida serena
y una muerte santa y buena>>
<<El se levantó, tomó al Niño y a su
Madre, de noche y se fue a Egipto…>>
(Mt. 2,14)
Es verdad de fe que los santos del cielo ruegan e interceden por
nosotros. La mayor o menor eficacia de esas oraciones depende, ante
todo, de la mayor unión que tengan con Dios en el cielo. San José ocupa
un puesto singular. Es inmensa su dignidad.
¿cómo no escuchar hoy Jesús a quien durante 30 años llamó <<padre>>
al que fueron encomendados los mayores tesoros en la tierra?
Hoy es nuestro gran intercesor.
La protección de los santos suele ser especial eficacia en algún campo o
aspecto.
San José no tiene campo limitado. Su patrocinio es universal.
Santa Teresa de Jesús nos brinda su experiencia: “quisiera yo persuadir
a todos de que fueran devotos de san José por la gran experiencia que
tengo de los bienes que alcanza de Dios”
Él llega a todas las necesidades. Con fe y confianza, confiemos a él.
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SAN JOSÉ - Josefinos de San Leonardo Murialdo