*Hay personas que nos caen bien,
otras que no
*Hay obligaciones que se hacen con
gusto, otras no
*Hay trabajos que nos gustan, otros no
Son los niños los que hacen las cosas si les
gusta, comen si les gusta, están atentos si
les gusta, juegan si les gusta
El adulto es el que hace las cosas por
convencimiento y no por gusto. Hace lo que
tiene que hacer aunque no le guste
A los matrimonios muchas cosas les gusta al
principio, después no
Una madre o un padre
hacen las cosas de la
crianza, la limpieza, la
comida, el trabajo
profesional les guste o no
En los estudios, en el trabajo, en la fe todo
se debe hacer por convencimiento. Pocas
veces nos permite la vida que nos guste.
Ojalá disfrutáramos siempre con todo, pero
las obligaciones las hacemos aunque no nos
salga de dentro.
En la etapa de aprendizaje nos han ido
inculcando los “hábitos” para que cuando
llegue la desgana o el “no me gusta”,
hagamos las cosas. Hábitos de higiene, de
comida, de limpieza, de trabajo, de orden
interior y exterior.
La fe ocupa un lugar destacado en la vida.
Para algunos el primer lugar. Hemos de estar
preparados para los momentos en los que no
sintamos, no nos guste o no queramos.
Los santos han sentido desgana, pereza,
fastidio, pero han hecho lo que en conciencia
debían hacer.
No es bueno que despreciemos lo aprendido
para el cultivo de nuestro carácter.
Una persona es madura, es equilibrada
cuando hay correlación entre lo que piensa,
lo que dice y lo que hace
Hace y dice lo que piensa.
Hace lo que dice
Hace lo que piensa
Piensa lo que dice
Piensa lo que hace
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