El libro
de cómo
cuidar a
nuestro
hijo.
Nuestro hijito
necesita
abundantes
caricias, besos y
abrazos de
nosotros sus papis.
Sonreírle, mirarle a
los ojos y decirle
“te amo”.
Necesita también,
espacio para jugar y
así aprender y
desarrollar todos sus
sentidos, así como su
mente. También
requiere de cuidados
en su alimentación, y
tener un sueño
tranquilo y reparador.
Nuestro hijo
necesita aprender a
caminar;
pero mas requiere
el ser
guiado con amor y
disciplina,
en el sendero de la
vida.
Es importante que nuestro
pequeño, sea aceptado por
nosotros sus padres; y que
nos involucremos
profundamente en su
proceso de crecimiento y
desarrollo.
Nosotros con la ayuda de
Dios podemos ir formando
una identidad sana en el;
esperando en Dios que
algún dia el pueda también
tener una identidad “en
Cristo”.
Entender a nuestro
niño, y hacernos
como niños con el.
Así poder jugar
con el con
sabiduría; cantarle
canciones que
alegren su alma; y
contarle cuentos, a
la hora de dormir.
Somos modelo para
nuestro hijo; el va
copiando actitudes
nuestras, y por lo tanto
queremos ser un buen
ejemplo a seguir.
Como cristianos
nuestro modelo es
Jesucristo y el nos
ayuda a llevar a cabo
nuestra labor.
Que alegría nos da
expresar el amor a
nuestro niño, y
sentir el calorcito
de su cuerpo y su
ternura, que nos
anima a dar gracias
a Dios todos los
dias por el. Es un
precioso regalo que
debemos cuidar.
Queremos que
nuestro niño
conozca otras
personas, y sobre
todo otros
pequeños, para
que aprenda poco
a poco a
compartir.
Queremos que
nuestro niño vaya
saliendo de su
egocentrismo y se
vaya abriendo mas
a los demás.
Anhelamos que un
dia no muy lejano
Dios abra su
corazón para que
pueda conocerle y
amarle.
Dios puso en nuestras
manos a nuestro hijo y
nosotros estamos en
las manos de Cristo y
de nuestro Padre
Celestial.
Nuestro hijo se siente
seguro y nosotros
tanto mas, si estamos
en las mejores manos;
las de Dios
Nuestro niño nos mira y
depende de nosotros
sus padres.
Nosotros miramos a
Dios que tanto nos ama,
y dependemos
absolutamente de El.
Nuestro niño se va
dando cuenta de que así
es, y sabemos que es
bueno para el.
Amamos y
aceptamos a nuestro
hijo de una manera
muy personal.
Nos sabemos
también aceptados,
y amados por Dios
de una manera muy
especial, y vivimos
llenos de gratitud
hacia El por su gran
misericordia.
FIN
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A Mi Hijo