9El
amor sea sin fingimiento. Aborreced lo
malo, seguid lo bueno. 10Amaos los unos a los
otros con amor fraternal; en cuanto a honra,
prefiriéndoos los unos a los otros. 11En lo que
requiere diligencia, no perezosos; fervientes en
espíritu, sirviendo al Señor; 12gozosos en la
esperanza; sufridos en la tribulación;
constantes en la oración; 13compartiendo para
las necesidades de los santos; practicando la
hospitalidad.
41Así
que, los que recibieron su palabra
fueron bautizados; y se añadieron aquel día
como tres mil personas. 42Y perseveraban
en la doctrina de los apóstoles, en la
comunión unos con otros, en el partimiento
del pan y en las oraciones.
(Del lat. perseverāre)
• Mantenerse constante en la prosecución
de lo comenzado, en una actitud o en una
opinión.
• Durar permanentemente o por largo
tiempo.
11Esta
es, pues, la parábola: La semilla es la palabra
de Dios. 12Y los de junto al camino son los que oyen,
y luego viene el diablo y quita de su corazón la
palabra, para que no crean y se salven. 13Los de
sobre la piedra son los que habiendo oído, reciben la
palabra con gozo; pero éstos no tienen raíces; creen
por algún tiempo, y en el tiempo de la prueba se
apartan. 14La que cayó entre espinos, éstos son los
que oyen, pero yéndose, son ahogados por los
afanes y las riquezas y los placeres de la vida, y no
llevan fruto. 15Mas la que cayó en buena tierra, éstos
son los que con corazón bueno y recto retienen la
palabra oída, y dan fruto con perseverancia.
3Tú
guardarás en completa paz a aquel cuyo
pensamiento en ti persevera; porque en ti ha
confiado. 4Confiad en Jehová perpetuamente,
porque en Jehová el Señor está la fortaleza de los
siglos.
21No
os apartéis en pos de vanidades que no
aprovechan ni libran, porque son vanidades. 22Pues
Jehová no desamparará a su pueblo, por su grande
nombre; porque Jehová ha querido haceros pueblo
suyo. 23Así que, lejos sea de mí que peque yo contra
Jehová cesando de rogar por vosotros; antes os
instruiré en el camino bueno y recto. 24Solamente
temed a Jehová y servidle de verdad con todo
vuestro corazón, pues considerad cuán grandes
cosas ha hecho por vosotros. 25Mas si perseverareis
en hacer mal, vosotros y vuestro rey pereceréis.
8El
hombre de doble ánimo es inconstante en
todos sus caminos.
8Acercaos
a Dios, y él se acercará a vosotros.
Pecadores, limpiad las manos; y vosotros los de
doble ánimo, purificad vuestros corazones.
25Mas
el que mira atentamente en la perfecta ley, la
de la libertad, y persevera en ella, no siendo oidor
olvidadizo, sino hacedor de la obra, éste será
bienaventurado en lo que hace.
(Del lat. doctrīna)
• Enseñanza que se da para instrucción de
alguien.
• Ciencia o sabiduría.
• Conjunto de ideas u opiniones sustentadas por
una persona o grupo. Doctrina cristiana.
40Y
convinieron con él; y llamando a los apóstoles,
después de azotarlos, les intimaron que no
hablasen en el nombre de Jesús, y los pusieron en
libertad. 41Y ellos salieron de la presencia del
concilio, gozosos de haber sido tenidos por dignos
de padecer afrenta por causa del Nombre. 42Y
todos los días, en el templo y por las casas, no
cesaban de enseñar y predicar a Jesucristo.
9Cualquiera
que se extravía, y no persevera en la
doctrina de Cristo, no tiene a Dios; el que
persevera en la doctrina de Cristo, ése sí tiene al
Padre y al Hijo. 10Si alguno viene a vosotros, y no
trae esta doctrina, no lo recibáis en casa, ni le
digáis: ¡Bienvenido! 11Porque el que le dice:
¡Bienvenido! participa en sus malas obras.
14No
descuides el don que hay en ti, que te fue
dado mediante profecía con la imposición de las
manos del presbiterio. 15Ocúpate en estas cosas;
permanece en ellas, para que tu aprovechamiento
sea manifiesto a todos. 16Ten cuidado de ti mismo
y de la doctrina; persiste en ello, pues haciendo
esto, te salvarás a ti mismo y a los que te oyeren.
6Exhorta
asimismo a los jóvenes a que sean
prudentes; 7presentándote tú en todo como
ejemplo de buenas obras; en la enseñanza
mostrando integridad, seriedad, 8palabra sana e
irreprochable, de modo que el adversario se
avergüence, y no tenga nada malo que decir de
vosotros.
23Pero
desecha las cuestiones necias e
insensatas, sabiendo que engendran contiendas.
24Porque el siervo del Señor no debe ser
contencioso, sino amable para con todos, apto
para enseñar, sufrido; 25que con mansedumbre
corrija a los que se oponen, por si quizá Dios les
conceda que se arrepientan para conocer la
verdad, 26y escapen del lazo del diablo, en que
están cautivos a voluntad de él.
Contencioso, sa. Dicho de una persona: Que por
costumbre disputa o contradice todo lo que otras afirman.
18Cuando
vinieron a él, les dijo: Vosotros sabéis
cómo me he comportado entre vosotros todo el
tiempo, desde el primer día que entré en Asia,
19sirviendo al Señor con toda humildad, y con
muchas lágrimas, y pruebas que me han venido
por las asechanzas de los judíos; 20y cómo nada
que fuese útil he rehuido de anunciaros y
enseñaros, públicamente y por las casas,
21testificando a judíos y a gentiles acerca del
arrepentimiento para con Dios, y de la fe en
nuestro Señor Jesucristo
3Si
alguno enseña otra cosa, y no se conforma a
las sanas palabras de nuestro Señor Jesucristo, y
a la doctrina que es conforme a la piedad, 4está
envanecido, nada sabe, y delira acerca de
cuestiones y contiendas de palabras, de las cuales
nacen envidias, pleitos, blasfemias, malas
sospechas, 5disputas necias de hombres corruptos
de entendimiento y privados de la verdad, que
toman la piedad como fuente de ganancia;
apártate de los tales.
•
•
•
•
(Del lat. communĭo, -ōnis).
Participación en lo común.
Trato familiar, comunicación de unas personas
con otras.
Congregación de personas que profesan la
misma fe religiosa.
Participación que los fieles tienen y gozan de los
bienes espirituales, mutuamente entre sí, como
partes y miembros de un mismo cuerpo.
3lo
que hemos visto y oído, eso os anunciamos, para
que también vosotros tengáis comunión con
nosotros; y nuestra comunión verdaderamente es con
el Padre, y con su Hijo Jesucristo. 4Estas cosas os
escribimos, para que vuestro gozo sea cumplido.
5Este es el mensaje que hemos oído de él, y os
anunciamos: Dios es luz, y no hay ningunas tinieblas
en él. 6Si decimos que tenemos comunión con él, y
andamos en tinieblas, mentimos, y no practicamos la
verdad; 7pero si andamos en luz, como él está en luz,
tenemos comunión unos con otros, y la sangre de
Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado.
24El
hombre que tiene amigos ha de mostrarse
amigo; Y amigo hay más unido que un hermano.
5Pero
por tu dureza y por tu corazón no arrepentido,
atesoras para ti mismo ira para el día de la ira y de
la revelación del justo juicio de Dios, 6el cual pagará
a cada uno conforme a sus obras: 7vida eterna a los
que, perseverando en bien hacer, buscan gloria y
honra e inmortalidad, 8pero ira y enojo a los que son
contenciosos y no obedecen a la verdad, sino que
obedecen a la injusticia;
1Por
tanto, si hay alguna consolación en Cristo, si
algún consuelo de amor, si alguna comunión del
Espíritu, si algún afecto entrañable, si alguna
misericordia, 2completad mi gozo, sintiendo lo
mismo, teniendo el mismo amor, unánimes,
sintiendo una misma cosa. 3Nada hagáis por
contienda o por vanagloria; antes bien con
humildad, estimando cada uno a los demás como
superiores a él mismo; 4no mirando cada uno por lo
suyo propio, sino cada cual también por lo de los
otros.
Partimiento. (De partir). partición, acción de partir
Partir. (Del lat. partīre).
• Dividir algo en dos o más partes.
• Repartir o distribuir algo entre varios.
• Distribuir o dividir en clases.
Partición. (Del lat. partitĭo, -ōnis).
• División o repartimiento que se hace entre
algunas personas, de herencia o cosa semejante.
16La
copa de bendición que bendecimos, ¿no es la
comunión de la sangre de Cristo? El pan que
partimos, ¿no es la comunión del cuerpo de Cristo?
17Siendo uno solo el pan, nosotros, con ser
muchos, somos un cuerpo; pues todos
participamos de aquel mismo pan.
44Todos
los que habían creído estaban juntos,
y tenían en común todas las cosas; 45y vendían
sus propiedades y sus bienes, y lo repartían a
todos según la necesidad de cada uno. 46Y
perseverando unánimes cada día en el templo,
y partiendo el pan en las casas, comían juntos
con alegría y sencillez de corazón, 47alabando
a Dios, y teniendo favor con todo el pueblo. Y
el Señor añadía cada día a la iglesia los que
habían de ser salvos.
•
•
•
•
•
(Del latín. oratĭo, -ōnis).
Hablar con Dios
Obra de elocuencia, razonamiento pronunciado
en público a fin de persuadir a los oyentes o
mover su ánimo.
Súplica, deprecación, ruego que se hace a Dios
Elevación de la mente a Dios para alabarlo.
Palabra o conjunto de palabras con que se
expresa un sentido gramatical completo.
14Todos
éstos perseveraban unánimes en oración y
ruego, con las mujeres, y con María la madre de
Jesús, y con sus hermanos.
17Y
tomad el yelmo de la salvación, y la espada del
Espíritu, que es la palabra de Dios; 18orando en
todo tiempo con toda oración y súplica en el
Espíritu, y velando en ello con toda perseverancia y
súplica por todos los santos; 19y por mí, a fin de que
al abrir mi boca me sea dada palabra para dar a
conocer con denuedo el misterio del evangelio,
20por el cual soy embajador en cadenas; que con
denuedo hable de él, como debo hablar.
2Perseverad
en la oración, velando en ella con
acción de gracias; 3orando también al mismo
tiempo por nosotros, para que el Señor nos abra
puerta para la palabra, a fin de dar a conocer el
misterio de Cristo, por el cual también estoy preso,
4para que lo manifieste como debo hablar.
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