Eres, Madre, socorro en las necesidades
Y son tantas las mías que te vengo a suplicar.
Necesito que me favorezcas hoy y
siempre,
porque tu nunca te cansas;
tu socorro es perpetuo y tu ayuda permanente.
Pues así quiero que me bendig
permanentemente.
Y no sólo a mí sino a esa persona
que está desesperada
de tanto pedir y no encontrar respuesta.
No la conozco ni
sé en donde se
encuentra, pero
seguro que tú le
harás llegar mi
oración y tu
clemencia.
María, Madre de los débiles,
socorre a cuantos te invocan,
socórreme y
dame un
corazón grande
y generoso
porque sé que lo mío es nada al lado de tantos
que sufren lo que quizá yo tengo en demasía.
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