Mario Benedetti
Lorién Mainar García, 2ºB Bachillerato
I.E.S. Avempace
Sumario
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Sobre el autor
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Obra literaria
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Fragmento de La tregua
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Webgrafia
Sobre el autor
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Mario Orlando Hardy Hamlet Brenno Benedetti Farrugia,
más conocido como Mario Benedetti, fue un escritor,
poeta y dramaturgo uruguayo.
Junto con Juan Carlos Onetti fue la figura más relevante
de la literatura uruguaya de la segunda mitad del siglo
XX y uno de los grandes nombres del Boom de la
literatura hispanoamericana.
Nació en Paso de los Toros el 14 de septiembre de 1920
y murió en Montevideo el 17 de mayo de 2009.
Trabajó en múltiples oficios antes de comenzar su
actividad periodística en 1945.
El 23 de marzo de 1946 contrae matrimonio con Luz
López Alegre.
Sobre el autor
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En 1971 se integró activamente en la coalición de
izquierdas de su país “Frente Amplio”.
Se exilió, primero a Buenos Aires y posteriormente a
España durante diez años.
Regresa a Uruguay en 1983.
Premio Reina Sofía de Poesía en 1999 y el Premio
Internacional Menéndez Pelayo en 2005. En el año 1997
fue nombrado Doctor Honoris causa por la Universidad
de Alicante.
Debido a una enfermedad respiratoria, alternaba sus
residencias de España y Uruguay durante el año.
Finalmente, por un agravamiento de la enfermedad,
muere en Uruguay.
Obra literaria
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En la obra de Mario Benedetti se distinguen dos periodos.
En el primero desarrolló una literatura realista de escasa
experimentación formal, sobre el tema de la burocracia
pública, a la cual él mismo pertenecía.
En el segundo periodo, sus obras se hicieron eco de la
angustia y la esperanza de amplios sectores sociales por
encontrar salidas socialistas a una América Latina
subyugada por represiones militares.
Obra literaria
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En el primer periodo: gran éxito desde Poemas de la
oficina, 1956 y Montevideanos, 1959, que se debió al
reconocimiento de los lectores en el retrato social y en la
crítica. Un ensayo polémico: El país de la cola de paja,
1960, y su consolidación literaria en dos novelas
importantes: La tregua, 1960, historia amorosa, de fin
trágico, entre dos oficinistas, y Gracias por el fuego,
1965, que constituye una crítica más amplia de la
sociedad nacional, con la denuncia de la corrupción del
periodismo como aparato de poder.
Obra literaria
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En su segundo periodo: escribió una novela en verso: El
cumpleaños de Juan Ángel, 1971, así como cuentos
fantásticos: La muerte y otras sorpresas, 1968. Trató el
tema del exilio en la novela Primavera con una esquina
rota, 1982.
La tregua
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Frío y sol. Sol de invierno, que es el más afectuoso, el más benévolo. Fui hasta
la plaza Matriz y me senté en un banco, después de abrir un diario sobre la
caca de las palomas. Frente a mí, un obrero municipal limpiaba el césped. Lo
hacía con parsimonia, como si estuviera por encima de todos los impulsos.
¿Cómo me sentiría yo si fuera un obrero municipal limpiando el césped? No,
ésa no es mi vocación. Si yo pudiera elegir otra profesión que la que tengo, otra
rutina que la que me ha gastado durante treinta años, en ese caso yo elegiría
ser mozo de café. Y sería un mozo activo, memorioso, ejemplar. Buscaría
asideros mentales para no olvidarme de los pedidos de todos. Debe ser
magnífico trabajar siempre con caras nuevas, hablar libremente con un tipo que
hoy llega, pide un café, y nunca más volverá por aquí. La gente es formidable,
entretenida, potencial. Debe ser fabuloso trabajar con la gente en vez de con
números, con libros, con planillas. Aunque yo viajara, aunque me fuera de aquí
y tuviera oportunidad de sorprenderme con paisajes, monumentos, caminos,
obras de arte, nada me fascinaría tanto como la Gente, como ver pasar a la
Gente y escudriñar sus rostros, reconocer aquí y allá gestos de felicidad y
amargura, ver cómo se precipitan hacia sus destinos, en insaciada turbulencia,
con espléndido apuro, y darme cuenta de cómo avanzan, inconscientes de su
brevedad, de su insignificancia, de su vida sin reservas, sin sentirse jamás
acorralados, sin admitir que están acorralados. Creo que nunca, hasta ahora,
La tregua
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Debo haberla cruzado mil veces, quizá maldije en otras tantas ocasiones
el desvío que hay que hacer para rodear la fuente. La he visto antes, claro
que la he visto, pero no me había detenido a observarla, a sentirla, a
extraer su carácter y reconocerlo. Estuve un buen rato contemplando el
alma agresivamente sólida del Cabildo, el rostro hipócritamente lavado de
la Catedral, el desalentado cabeceo de los árboles. Creo que en ese
momento se me afirmó definitivamente una convicción: soy de este sitio,
de esta ciudad. En esto (es probable que en nada más) creo que debo ser
un fatalista. Cada uno es de un solo sitio en la tierra y allí debe pagar su
cuota. Yo soy de aquí. Aquí pago mi cuota. Ese que pasa (el de sobretodo
largo, la oreja salida, la renquera rabiosa), ése es mi semejante. Todavía
ignora que yo existo, pero un día me verá de frente, de perfil o de
espaldas, y tendrá la sensación de que entre nosotros hay algo secreto,
un recóndito lazo que nos une, que nos da fuerzas para entendernos. O
quizá no llegue nunca ese día, quizá él no se fije nunca en esta plaza, en
este aire que nos hace prójimos, que nos empareja, que nos comunica.
Pero no importa; de todos modos, es mi semejante.
Webgrafía
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http://www.elresumen.com/biografias/mario_be
nedetti.htm
http://www.biografiasyvidas.com/biografia/b/be
nedetti.htm
http://es.wikipedia.org/wiki/Mario_Benedetti
https://novelashispanas.wordpress.com/elescribidor-del-mes-mayo-2009/
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