Domingo
29 del
Tiempo
Ordinario
La Liturgia de hoy nos invita
a mantener con Dios
una ORACIÓN PERSEVERANTE.
En la 1ª Lectura,
la oración
de MOISÉS
hizo posible
la victoria
del pueblo de Dios.
Mientras Moisés
tenía en alto
la mano,
vencía Moisés...
En la 2ª Lectura, PABLO
recomienda a Timoteo:
* Fidelidad a la tradición:
Permanece en
lo que has aprendido...
* Conocimiento de la Palabra de Dios:
Toda Escritura
inspirada por Dios
es también útil para...
* Anunciar el Evangelio a tiempo
y a destiempo: Proclama la Palabra,
insiste a tiempo y a destiempo...
En el Evangelio,
Jesús
para explicar
a los discípulos
cómo tenían
que orar siempre
y sin desanimarse,
les propuso
esta parábola:
"Había un juez
en una ciudad
que ni temía a Dios
ni le importaban
los hombres.
En la misma ciudad
había una viuda
que solía ir a decirle:
"Hazme justicia frente a mi adversario."
Por algún tiempo
se negó,
pero después
se dijo:
"Aunque
ni temo
a Dios
ni me importan
los hombres,
como esta viuda
me está fastidiando,
le haré justicia,
no vaya a acabar
pegándome
en la cara."
Y el Señor añadió: "Fijaos
en lo que dice el juez injusto;
pues Dios,
¿no hará justicia
a sus elegidos
que le gritan
día y noche?;
¿o les dará largas?
Os digo
que les hará justicia
sin tardar.
Pero,
cuando venga
el Hijo
del hombre,
¿encontrará
esta fe
en la tierra?"
La Oración no es
una fórmula
mágica...
para obligar
a Dios
a hacer
nuestra voluntad
o incluso
nuestros caprichos.
No es un simple acto de piedad,
o la expresión de un sentimiento;
sino más bien un acto de fe y de amor,
que nos abre al DIÁLOGO CON DIOS.
Salmo
120
El auxilio me viene del Señor,
que hizo el cielo y la tierra.
Levanto mis ojos a los montes:
¿de dónde me vendrá el auxilio?
El auxilio me viene del Señor,
que hizo el cielo y la tierra.
El auxilio me viene del Señor,
que hizo el cielo y la tierra.
No permitirá que resbale tu pie,
tu guardián no duerme;
no duerme ni reposa
el guardián de Israel.
El auxilio me viene del Señor,
que hizo el cielo y la tierra.
El Señor te guarda a su sombra,
está a tu derecha;
de día el sol no te hará daño,
ni la luna de noche.
El auxilio me viene del Señor,
que hizo el cielo y la tierra.
El Señor te guarda de todo mal,
él guarda tu vida:
el Señor guarda tus entradas y salidas,
ahora y por siempre.
El auxilio me viene del Señor,
que hizo el cielo y la tierra.
La Palabra de Dios es viva y eficaz,
juzga los deseos
e intenciones del corazón.
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