En el mundo hay gente egoísta, que
quiere todas las cosas para sólo para
sí misma.
Esto es lo que provoca ese egoísmo:
una mirada triste, la tristeza del
mundo.
Pero Dios quiere un mundo feliz,
diferente al mundo del egoísmo.
Un mundo justo donde reine el
amor.
Cristo es el sol que da luz en el mundo
de las tinieblas, en el mundo del
egoísmo.
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