El Hijo Perdido
(Lucas 15:11-32)
Enfoque
Es una conocida historia antigua. Tenemos
ante nosotros a una familia perturbada. Varios
miembros de esta familia tomaron decisiones
de escaso valor, el comportamiento es malo, no
hay perdón, pero sí viejos resquemores que se
interponen. Uno de los integrantes de la familia
tiene que darse de frente contra un muro antes
de cambiar. Pero, ¿qué es todo esto?
¿Simplemente otra historia trágica? ¿O la
miniserie de TV de moda? No, nada de eso. Se
trata de una parábola relatada por Jesús, que
nos ayuda a antender más cosas relacionadas
con nuestra vida y nuestra fe.
Los desacuerdos en las relaciones familiares
son algo muy común en nuestra sociedad.
¿Qué consejo le daría usted a un amigo que
quedó apartado de su familia?
Informese
Lucas 15:11-12
Y Jesús dijo: Cierto hombre tenía dos
hijos;
y el menor de ellos le dijo al
padre: "Padre, dame la parte
de la hacienda que me
corresponde."
Y
él
les
repartió sus bienes.
a.
El hijo menor le pidió algo a su padre.
¿Qué pidió? ¿Qué es lo que estaba
errado con su petición?
El hijo menor pidió disponer de la parte que le
correspondía de los bienes de su padre. Un hijo
menor por lo general recibía una parte de los
bienes de su padre (aunque no tanto como su
hermano mayor). Un padre podía repartir sus
bienes en vida. Pero que un hijo exigiera su
parte de la herencia era algo fuera de toda
consideración. El hijo no tenía derechos a
disponer de la propiedad de su padre,
particularmente mientras el padre aún vivía. De
cierta forma,
¡el hijo le dijo al padre que
deseaba que hubiese muerto!
Lucas 15:13-16
No muchos días después, el hijo
menor, juntándolo todo, partió a un país
lejano,
y allí malgastó su
viviendo perdidamente.
hacienda
Cuando lo había gastado todo, vino una
gran hambre en aquel país, y comenzó
a pasar necesidad.
Entonces fue y se acercó a uno de los
ciudadanos de aquel país, y él lo
mandó a sus campos a apacentar
cerdos.Y deseaba llenarse el estómago
de las algarrobas que comían los
cerdos, pero nadie le daba nada.
b. ¿De qué
herencia?
modo
utilizó
su
La parábola nos dice que se fue a un
país lejano y malgastó su herencia en
una vida disoluta. En el versículo 30 su
hermano
lo
acusa
de
haber
despilfarrado
su
fortuna
con
prostitutas. No solo se comportó con
arrogancia exigiendo a su padre la
herencia, sino que se comportó de
manera pecaminosa en la forma que la
utilizó.
c.
¿Qué sucedió cuando se le terminó la
herencia?¿De qué forma repercutió
esto en el joven?
Después de haber derrochado su
herencia, se encontró en medio de una
gran escasez. El único trabajo que
consiguió fue el de cuidar cerdos. El
Antiguo Testamento consideraba a los
cerdos como animales impuros; era
éste uno de los trabajos más
humillantes que pudo conseguir. Su
condición llegó a ser tan mala que
deseo comer el alimento de los cerdos,
pero hasta esto le fue negado.
Finalmente había tocado fondo, y lo
sabía.
Lucas 15:17-21
Entonces, volviendo en sí, dijo: "¡Cuántos de los
trabajadores de mi padre tienen pan de sobra, pero
yo aquí perezco de hambre! Me levantaré e iré a mi
padre, y le diré: 'Padre, he pecado contra el cielo y
ante ti; ya no soy digno de ser llamado hijo tuyo;
hazme como uno de tus trabajadores. Y
levantándose, fue a su padre. Y cuando todavía
estaba lejos, su padre lo vio y sintió compasión por
él, y corrió, se echó sobre su cuello y lo besó. Y el
hijo le dijo: "Padre, he pecado contra el cielo y ante
ti; ya no soy digno de ser llamado hijo tuyo."
d. El versículo 17 señala el momento crítico de la
historia. El hijo menor vio lo que había hecho y
se arrepintió. ¿Con qué palabras se describe
su arrepentimiento? ¿De qué modo describen
estas palabras con precisión el pecado y el
arrepentimiento?
Las palabras que describen su arepentimiento
son: “Por fin recapacitó”. Finalmente
recapacitó en lo que estaba haciendo, y se dio
cuenta de lo que había dejado atrás. Estas
palabras son una acertada descripción del
pecado y el arrepentimiento. No tiene sentido
pecar. Es una insensatez y es ridículo, pero
seguimos pecando. En un instante, el hijo
menor reconoció la estupidez de su pecado.
e. Habiéndose dado cuenta de su
fracaso, el joven decidió volver al lado
de su padre. ¿Cuál fue su actitud
cuando llegó de regreso al hogar? ¿En
qué sentido indica esto un cambio en
el corazón?
El hijo volvió al hogar con una actitud
de humildad. Sabía que había
fracasado y que había agraviado a su
padre. No pidió ser restituído en su
condición de hijo. “Ya no merezco que
se me llame tu hijo”, dijo. En vez de
esto, suplicó solamente ser tratado
como un sirviente, un jornalero.
Lucas 15:22-27
Pero el padre dijo a sus siervos: "Pronto; traed la
mejor ropa y vestidlo, y poned un anillo en su mano
y sandalias en los pies; y traed el becerro
engordado, matadlo, y comamos y regocijémonos;
porque este hijo mío estaba muerto y ha vuelto a la
vida; estaba perdido y ha sido hallado." Y
comenzaron a regocijarse. Y su hijo mayor estaba en
el campo, y cuando vino y se acercó a la casa, oyó
música y danzas. Y llamando a uno de los criados, le
preguntó qué era todo aquello. Y él le dijo: "Tu
hermano ha venido, y tu padre ha matado el becerro
engordado porque lo ha recibido sano y salvo."
f.
El padre escuchó el pedido de su hijo y
después le respondió. ¿Qué fue lo que el
padre dijo e hizo que va más allá de lo que
razonablemente puede esperarse en una
situación como esta?
Todo lo que el padre hizo y dijo era más de o
que su hijo merecía. Estando el hijo aún lejos,
el padre lo vió y corrio a su encuentro. Abrazó
y besó a suhijo. Cuando el joven pidió ser
tratado como un sirviente, el padre por el
contrario decidió tratarlo como su hijo. Lo
vistió con ropas finas, colocó un anillo en su
dedo (una señal de autoridad) y mandó a
preparar un banquete de celebración. El hijo
no merecía ninguna de estas cosas. Todas
ellas formaban parte de la compasión y
bondad del padre.
Lucas 15:28-32
Entonces él se enojó y no quería entrar. Salió
su padre y le rogaba que entrara. Pero
respondiendo él, le dijo al padre: "Mira, por
tantos años te he servido y nunca he
desobedecido ninguna orden tuya, y sin
embargo, nunca me has dado un cabrito para
regocijarme con mis amigos; pero cuando vino
este hijo tuyo, que ha consumido tus bienes
con rameras, mataste para él el becerro
engordado." Y él le dijo: "Hijo mío, tú siempre
has estado conmigo, y todo lo mío es tuyo.
"Pero era necesario hacer fiesta y regocijarnos,
porque éste, tu hermano, estaba muerto y ha
vuelto a la vida; estaba perdido y ha sido
hallado."
g. ¿Cuál fue la reacció del hermano mayor frente
a estos sucesos? ¿Podía sustentar sus
reclamos? ¿En qué se equivocó?
El hermano mayor estaba indignado. El se
había quedado en el hogar y había sido un hijo
fiel, mientras que su hermano había
malgastado su herencia. Ahora su hermano
había vuelto a la casa y recibía cosas todavía.
Simplemente, ¡esto no era justo! Bien mirado,
el hermano mayor tenía razón. Su hermano
había derrochado su dinero. Pero el hermano
mayor no estaba dispuesto a perdonar. ¡No
estaba calificado para nada tampoco! También
se comportó como si su padre debería estar
muerto. Podemos comprender su indignación,
pero aún así, estaba equivocado.
h. ¿De qué modo le respondió el padre al
hermano mayor?
El padre demostró que amaba a ambos
hijos. Al hijo mayor le dijo que su
herencia
estaba
asegurada,
y
reconoció su lealtad. Pero también le
hizo saber que lo correcto era
alegrarse, porque su hermano mayor
estaba de nuevo en el hogar y se
encontraba bien.
Relacione
a. Muchas personas afirman que esta parábola
es una de sus partes favoritas de la Biblia. Uno
se identifica fácilmente con esta historia,
porque podemos vernos reflejados en ella.
¿En qué hemos sido nosotros semejantes al
hermano menor?
Nosotros somos como el hermano menor,
porque hemos abandonado a nuestro Padre
celestial. El nos ha concedido muchas
bendiciones, pero nosotros preferimos una
vida de pecado. Dios ha derribado nuestras
defensas y nos ha hecho recapacitar. Cuando
confesamos nuestros pecados, nos perdona
libremente por la fe en Cristo Jesús y nos
adopta nuevamente como hijos suyos.
b. Si cortamos aquí, con el hermano menor,
podemos perdernos un aspecto importante de
la historia. ¿En qué nos parecemos al
hermano mayor?
Somos como el hermano mayor si miramos a
otros cristianos con desconfianza. A veces los
cristianos esperan que otros vivan vidas
perfectas, o parecen tener celos de personas
que han llevado una vida de pecado y
después, más tarde en la vida, han llegado a
ser cristianos. Al hacer esto, nos olvidamos
que todos hemos sido bien recibidos por la
gracia de Dios. Ninguno de nosotros merece
sus
bendiciones.
No
podemos
estar
indignados por el perdón que les ha sido
concedido a otros, porque nosotoros también
lo hemos recibido.
c. ¿De qué modo nos trae de regreso a
su familia el Padre celestial? ¿Qué
lugar ocupamos en su familia?
Nuestro Padre nos trae de regreso
mediante la obra de Jesucristo. Por
causa de su muerte y resurrección
somos perdonados. Podemos suplicar,
como lo hiciera el hijo menor: “Ya no
merezco que me llame tu hijo; trátame
como si fuera uno de tus jornaleros.”
Pero Dios no nos llama de regreso en
esas condiciones. El nos transforma
en verdaderos hijos suyos, cercanos a
su corazón y amados por él.
Perciba
Esta
historia
es
conocida.
Muchos cristianos la atesoran
porque es nuestra historia.
Hemos actuado como ambos
hermanos. Dios se asemeja al
padre. El nunca dejó de amarnos,
y nos trae de vuelta a su familia.
Pero esta historia no describe un
suceso único en el transcurso del
tiempo. Todos los días caemos en
pecado, y diariamente nuestro
Padre nos perdona y nos recibe
de nuevo.
a. ¿Qué podemos hacer cuando caemos
nuevamente en pecado?
En tanto que con razón nos
avergonzamos de continuar pecando
contra nuestro Dios, sabemos sin
embargo que continuaremos pecando.
Cuando esto sucede (y sucede todos
los días), volvemos nuevamente a
Cristo, y dejamos que su sangre cubra
nuestros pecados. ¡Nuestro Padre nos
perdona constantemente!
b. El hermano mayor de esta parábola no
quiso dar la bienvenida a su hermano
a su regreso. ¿De qué modo podemos
expresar nuestra alegría cuando otros
llegan a la fe?
Recordamos que todos somos parte
de la familia de Dios sólo porque él
nos ama. Cuando otros se arrepienten
y creen, nos alegramos con ellos. ¡Qué
maravilloso es que ellos ahora
comparten la gracia que nos ha sido
concedida a nosotros!
Lección 2
La Vida De Jesús
Parábolas
Serie de Estudios Bíblicos
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