“Ha llegado la hora de contar
toda la verdad”
Dr. Bernard Nathanson
“He dirigido personalmente
alrededor de 75.000 abortos”
NOMBRE
: Bernard N. Nathanson
PROFESIÓN : Médico obstetra y
ginecólogo
APODO POR
EL QUE SE
LE CONOCÍA: El “Rey del aborto”
“…entre ellos realicé el
aborto de mi propio hijo”
El Dr. Bernard Nathanson fue cofundador de la
Asociación Nacional para la Revocación de las
Leyes contra el Aborto (NARAL), rebautizada
posteriormente como Liga Nacional para la Acción
por el Derecho al Aborto.
En 1969 era el Director del Centro de Salud
Reproductiva y Sexual de EE.UU., entonces
la mayor clínica abortista del mundo.
MI CONFESIÓN
“Éramos un grupo cuyo único
propósito era conseguir una
ley que permitiera el aborto
en Estados Unidos”.
“Ejercíamos presión sobre los
miembros del Congreso y las
cámaras legislativas de los Estados
para lograr que se derogasen las
leyes que prohibían el aborto”.
¿…qué cómo
lo logramos…?
“Voy a explicarles cómo planteamos el tema para
convencer al resto de la población estadounidense para
que aceptasen el aborto.
Las tácticas que voy a explicar son ciertas y además
son las mismas que se han empleado y se están
empleando en otros países.
Nos sirvieron de base
dos grandes mentiras…”
“Nos sirvieron de base
dos grandes mentiras…
1. la falsificación de estadísticas
que decíamos haber hecho,
y encuestas
2. la elección de una víctima, para achacarle el
mal de que en EE.UU. no se aprobara el aborto: la
Iglesia Católica”.
LA FALSIFICACIÓN DE ESTADÍSTICAS…
“Nosotros decíamos en 1968 que
en EE.UU. se practicaban un
millón de abortos clandestinos,
cuando sabíamos que sólo eran
alrededor de cien mil, pero esta
cifra no nos servía y la
multiplicamos por diez
para llamar la atención”.
“También repetíamos
constantemente que las
muertes maternas por
aborto clandestino se
aproximaban a las diez mil
cuando sabíamos que no
eran más de 200…
Esta táctica del engaño
si se repite mucho,
acaba por ser aceptada
como si fuera verdad”
“También inventábamos nuestras propias encuestas.
Decíamos, por ejemplo, que habíamos hecho una encuesta y
que el 25% de la población era partidaria del aborto y tres
meses más tarde decíamos que el 50%, y así sucesivamente”.
“Los estadounidenses se lo creían y como deseaban
estar a la moda, formar parte de la mayoría y que no
les llamaran "atrasados", se unían a los "avanzados".
“Más tarde hicimos verdaderas
encuestas y pudimos comprobar
que poco a poco los resultados
se iban aproximando a lo que
habíamos inventado”.
“Nos lanzamos a la
conquista de los medios
de comunicación
social, de los grupos
universitarios, sobre
todo de las feministas”.
“Ellos escuchaban todo lo que decíamos,
incluidas las mentiras, y luego las divulgaban
por los medios de comunicación social”.
“Dirigí a partir de 1971 la
clínica más grande del mundo
Se trataba del Centro de Salud
Sexual (CRANCH), situado al
este de Nueva York.
Tenía 10 quirófanos y 35 médicos
a mis órdenes. Cuando me hice
cargo de la clínica todo estaba
sucio y en las peores condiciones
sanitarias.
Los médicos no se lavaban las manos de un aborto a otro.
Algunos abortos, inclusive, eran practicados por las enfermeras
o por simples auxiliares. Conseguí modificar todo aquello y
transformar la clínica en un "modelo" de su género”.
“Practicábamos 120 abortos diarios,
inclusive los domingos, y sólo el día de
Navidad no trabajábamos.
Como Jefe de Departamento, tengo
que confesar que
se practicaron 60.000
abortos bajo mis órdenes
y unos 5.000 fueron hechos
personalmente por mí”.
“Recuerdo que en una fiesta que
organizamos, algunas esposas
de los médicos me contaron que
sus maridos sufrían por las
noches de pesadillas, y gritando
hablaban de sangre y cuerpos
destrozados de niños. Otros
bebían demasiado y algunos
usaban drogas. Algunos de ellos
tuvieron que someterse a
tratamiento psiquiátrico. Muchas
enfermeras se volvieron
alcohólicas y otras abandonaron
la clínica llorando. Fue para mí
una experiencia sin
precedentes”.
En septiembre de 1972 presenté mi dimisión
porque ya había conseguido mi objetivo, que era
poner en marcha la clínica.
En aquella época, lo digo sinceramente, no dejé la
clínica porque estuviera contra el aborto; la dejé
porque tenía otros compromisos que cumplir. Fui
nombrado Director del Servicio de Obstetricia del
Hospital de San Lucas de Nueva York y empecé a
establecer el servicio de Fetología.
Estudiando el feto en
el interior del útero
materno, pude
comprobar que es un
ser humano con todas
sus características y
que deben
reconocérsele todos
los privilegios y
ventajas de que
disfruta cualquier
ciudadano en la
sociedad.
Al final de los años setenta,
el Dr. Nathanson cambió su
posición sobre el aborto,
llegando a ser un relevante
abogado pro-vida.
Escribió el libro Aborting America y produjo los
videos "El grito silencioso" (The Silent Scream)
y "Eclipse de la razón".
Su libro "La mano de Dios" es una de las
biografías más dramáticas de nuestro tiempo.
“Puedo predecir que habrá empresarios que
montarán «sanatorios» para quienes deseen
morir engañados por los médicos.
Al abandonar el mundo satánico del aborto me
convertí en un médico pro-vida”.
A sus 70 años, el Dr. Nathanson
continúa practicando la ginecología
en una de las zonas más pobres de
Nueva York.
El texto presentado es un
fragmento de una
conferencia del Dr. Bernard
N. Nathanson ante el Colegio
Médico de Madrid, España,
el 5 de noviembre de 1982,
publicada por la revista
"Fuerza Nueva".
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