EL REEMPLAZO
Cuento extraído de la web de John Deere Argentina: http://www.deere.com.ar
Texto: T. J. Cahill. Ilustración: Kirk Barron. Adaptación: Carlos Mozota.
Una noche estaba Pedro Camión charlando con Carlota
Cosechadora en el granero.
- Carlota -dijo- ¿has visto qué alborotados están hoy en la casa
del granjero? Me pregunto qué estará pasando...
- Bueno -dijo Carlota- he oído decir al granjero Fermín que
alguien nuevo lo va a reemplazar.
Carlota Cosechadora era una de las máquinas agrícolas más
grandes y trabajadoras de toda la granja, pero como al trabajar
hacía tanto ruido, ya no oía demasiado bien.
-¿Reemplazarlo?- Preguntó Pedro. -¿Tomar a su cargo la
granja?- Exclamó sorprendido y preocupado. -¿O sea que alguien
va a reemplazar al granjero Fermín? -.
Pedro Camión era una máquina muy orgullosa de sí misma y con
un gran sentido de la imaginación, lo que en más de una ocasión
le había metido en líos.
- No puede ser, Pedro. ¡Pero si hace muy poco tiempo que el
granjero Fermín trabaja en la granja!- dijo Carlota Cosechadora.
Como el granjero Fermín era ahora lo suficientemente mayor y
responsable para ocuparse de la granja, hacía poco que había
tomado el lugar de su padre, el granjero Miguel.
- No tiene ningún sentido que ahora otra persona lo reemplace.
Fermín es un granjero extraordinario y, además, nos trata a todos
tan bien...
- Pues aún no debe de tener suficiente experiencia para ser
granjero. Todavía es muy joven - dijo Pedro Camión.
A Carlota Cosechadora no gustaba la idea de que otra persona la
condujera en el campo.
- A mi me gusta el granjero Fermín porque es muy buena
persona. ¡Ay Pedro!, ¿qué será de nosotros si el nuevo granjero
no es tan bueno? o, aún peor, ¿y si nos vende? - exclamó Carlota
muy preocupada.
- Bueno, a mí seguro que no me venderá - dijo Pedro Camión
orgulloso de sí mismo. Soy demasiado nuevo como para que me
venda. Además, estoy seguro de que el granjero Fermín me va a
llevar con él mañana.
Estas palabras entristecieron tanto a Carlota Cosechadora que la
conversación acabó así aquella noche.
A la mañana siguiente el sol brillaba con todas sus fuerzas. Pero
ni el buen tiempo hacía sentir mejor a Carlota Cosechadora.
El portón grande del granero se abrió. Era el granjero Fermín.
Entró, se subió encima de Pedro Camión y se lo llevó con él.
Más tarde aquel mismo día Pedro Camión regresó a la granja,
pero no dijo ni una sola palabra a Carlota Cosechadora.
Carlota estaba a punto de preguntarle a Pedro a dónde había ido
aquella mañana con el granjero Fermín, cuando de repente, un
gran tractor verde y amarillo, nuevo y reluciente entró en el
granero.
- ¡Hola! - dijo el nuevo y gran tractor. -Me llamo Johnny y voy a
reemplazar al granjero Fermín en las duras tareas del campo.-
- ¡Ésta es la última vez que te hago caso, Pedro! - dijo Carlota
Cosechadora muy enfadada.
- ¡Pero si fuiste tú quien dijo que alguien vendría a reemplazar a
Don Fermín! - contestó Pedro.
- ¿Se puede saber de qué estáis hablando? - preguntó Johnny
Tractor alzando la voz, harto de aquella discusión.
Pedro Camión y Carlota Cosechadora dejaron de discutir
inmediatamente y contaron toda la historia a Johnny Tractor.
- No he venido a reemplazar a nadie, sino a ayudar al granjero
Fermín en las duras tareas del campo - dijo Johnny.
- Primero arrastraré a Susana Sembradora para fertilizar la tierra explicó con cierta paciencia Johnny a Pedro Camión y Carlota
Cosechadora.
- Después volveré a pasar nuevamente por el campo para llevar
arrastrando a Julia Pulverizadora.
- Y como cada año, en la cosecha, arrastraré a los remolques.
Luego volveré a comenzar todo otra vez. Soy un tractor muy
potente y puedo hacer muchísimo trabajo, pero no me puedo
hacer cargo de todas las tareas que hay en la granja.
- El granjero Fermín también necesitará vuestra ayuda - dijo
Johnny. Pedro Camión y Carlota Cosechadora se sentían ahora
avergonzados por aquel malentendido.
- Bueno, parece que los dos habéis aprendido la lección - dijo
Johnny. - La próxima vez, no os fiéis de lo que creáis haber oído.
Aseguraos de saber la verdad antes de dejar volar la imaginación.
Y ahora: ¡a trabajar!
Y
COLORÍN
COLORADO
ESTE CUENTO SE
HA ACABADO
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El reemplazo