-De lo que dicen que es el amor. Y no lo es.
-De cuando las expectativas están equivocadas
...
-De cómo hay que enfadarse....
-De pareja feliz versus conflictiva..
-De las palabras y verbos prohibidos:
-Siempre, nunca, todo el día, nada..
-Eres...No sabes..¡Ya estamos!
-De los mitos de la pareja.
-De las peticiones.
-De la expresión de sentimientos.
-De los pactos y los contratos.
-De los necesarios límites a la sinceridad.
-De la petición de sexo.
-De unos cuestionarios para rellenar en pareja.
-De unos consejos prácticos a los que van a
casarse
o quieren probarlo de nuevo..
DR. DARIO FERNANDEZ DELGADO
14 de Abril de 2007
Centro salud Los Angeles. Madrid
Frecuentemente en las consultas de AP asistimos entre aturdidos y sorprendidos a
discusiones entre los miembros de la pareja. Siempre, uno de ellos cargándose de
“racionalidad y sentido común”, nos invita a unirnos contra el otro. Peligrosa trampa que
afectaría de lleno a la adhesión terapéutica. ¿Qué les ha sucedido, qué ha roto esa
relación? Tan grande es su malestar que no pueden ocultarlo y nos lo traen a nuestra
consulta como un último intento para desbloquearse.
¿Se les acabó el amor?
Hay parejas que confunden el amor con: algo mágico, aceptación sin límites,
necesidad de compañía, compenetración sexual, una póliza aseguradora de
ausencia de conflictos.....
A convivir en pareja se aprende y, en general, casi nunca es tarde. Hay que acabar
con creencias irracionales, erróneas, románticas, trasnochadas.. la vida de pareja
es, tiene que ser, algo distinto a la de novios, más vulgar PERO es un viaje
largo, rico en experiencias gratificantes, en complicidades, en apoyos mutuos, en
frutos que se prolongan más allá de la pareja.
¿La pareja en conflicto es lo contrario a pareja feliz?
Ni los contrarios se atraen, ni es necesario buscar un alma gemela. Cuando
afloran los conflictos no significa que el amor ha muerto si no que hay que poner
en funcionamiento habilidades de adaptación a aquellas “costumbres “ que
nuestra media naranja no nos mostró en los años locos del noviazgo y no
pudimos valorar si estábamos dispuestos a “aguantar”. Casi siempre son cosas
vulgares: un calzonzillo por el suelo, el gusto de ella por los cajones ordenados y
el suelo brillante.
¡Es que ya no es como en los primeros años!
Una relación de pareja satisfactoria y estable, necesita de contínuos cambios
de todo tipo, unos fáciles, otros más costosos. Ningún plan sirve para mucho
tiempo en la vida de pareja. Tampoco se exige renunciar a la individualidad.
Hacer “contratos” es rentable. La rigidez, la monotonía y la cabezonería de uno
son sus mayores enemigos. ¡Lo mismo que el fiar la armonía en que sólo y
exclusivamente cambie el otro!
¡Esto ya no funciona!
Lo que no funciona es: ignorar el conflicto, alienarse en otras personas o en el
trabajo, la huida y la evitación.
¿Cómo funciona la pareja que discute delante de nosotros?
En la comunicación ( “Es que ya ni hablamos” “Siempre saca a relucir algo del
pasado”) demostración de afectos( “Ya no me das besos, ni me abrazas, sólo
cuando quieres “algo”, peticiones de relaciones sexuales ( “Siempre tengo que
proponerlo yo, si por ti fuera... “, en el tiempo de ocio (“No piensas más que en la
caza y eso es un rollo”, en las relaciones con la familia ( “ ¡Pues esta nochebuena
cenamos en casa de mi madre!, distribución de tareas de casa ( “¡Tu pasas de todo
lo de la casa!”, han pasado los límites de la sinceridad (¿De qué sirve confesar
UNA infidelidad no premeditada?), o en la expresión de sentimientos (“El /ella tiene
que darse cuenta de cómo me siento, tiene que salir de él/ella, si se lo pido yo no
tiene gracia”).Cuando lo que ocurre es que si no se lo pides te ocurre como al
que no llora que no mama.
Dr. Darío Fernández Delgado
Descargar

Diapositiva 1