No puedo disuadir a la memoria,
no puedo sujetar al corazón,
no quiero darme cuenta de que aquello,
aquello se acabó.
Ya no son las mismas hojas,
ya no son las mismas ramas,
ya no son los mismos claros,
ya no son las mismas aguas.
¿Por qué me ignoraste, Amor,
aquella noche tan larga?
¿Por qué pasaste de largo,
sin anunciar tu llegada?
¿Por qué pasaste de largo,
¡Cómo se ha ido la vida,
sin anunciar tu llegada?
¡Cómo se ha ido la vida,
cómo nos muestra la espalda,
cómo ha llegado el otoño,
con su lúgubre mirada!
No puedo resignarme y sin embargo,
contemplo cómo quiebra el armazón,
contemplo cómo quiebra el armazón,
cómo acalla los viejos sentimientos,
la estúpida razón.
Mas con todo mi pasado,
mis errores, mis desgracias,
mi destino, mis cadenas,
mi destino, mis cadenas,
mis ya muertas esperanzas,
¡ay!, preludio de la muerte,
¡ay!, resplandor de la calma,
¡ay!, otoño de mi vida,
¡no te vayas, no te vayas!
¡no
vayas!
¡notetevayas,
vayas,nonotete
vayas!
(Rima CXCVIII )
El Ruiseñor Azul
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