Dijo Jesús:
“Cuando seas convidado, vete a sentarte en el último puesto,
de manera que, cuando venga el que te convidó, te diga:
-Amigo, sube más arriba”.
Cuando des un banquete, llama a los pobres,
a los lisiados, a los cojos, a los ciegos;
y serás dichoso, porque no te pueden corresponder,
pues se te recompensará en la resurrección de los justos.
(Lc 14,10-14)
Un padre del desierto expuso una parábola
sobre la humildad:
“ Los cedros dijeron a las cañas:
¿Por qué vosotras que sois frágiles y débiles
no os rompéis durante la tempestad,
mientras que nosotros que somos así de grandes,
estamos rotos y a veces desarraigados?
Las cañas respondieron:
Cuando llega la
tempestad
y sopla el viento,
nosotras nos doblamos
de aquí y de allá y por
eso no nos rompemos,
pero vosotros
estáis en peligro
por resistir al viento”.
Antes de ser virtud cristiana,
la humildad es un principio de sabiduría
“Hijo mío, en tus asuntos procede con humildad
y te querrán más que al hombre generoso.
Hazte pequeño en las grandezas humanas
y alcanzarás el favor de Dios;
porque es grande la misericordia de Dios
y revela sus secretos a los humildes”. Eclesiástico.
Jesús, invitado a comer por un fariseo,
observa que los convidados
escogen los primeros puestos.
En torno a la mesa surgen dos enseñanzas:
 una para los invitados,
otra para el anfitrión.
-Cuando te inviten a un banquete
no te coloques en los puestos principales.
Es importante cultivar
la autoestima,
pero más importante aún
es reconocer con humildad
el puesto que uno ocupa
en la vida.
-Cuando tú ofrezcas un banquete, invita a los pobres
que no podrán corresponderte.
Es importante cultivar las buenas relaciones
con los iguales, pero más importante aún
es descubrir la gratuidad.
La primera nos habla de nosotros mismos
y de nuestra vanidad.
La segunda nos habla de Dios: de un Dios generoso.
“El que se enaltece será humillado”
Hemos conocido personas, ideologías y sistemas políticos
que han pretendido convertirse en dioses.
La tiranía de esos ídolos ha sido terrible.
Y su caída, fulminante.
Sólo a Dios se pueden atribuir honores divinos.
“El que se humilla será enaltecido”
También hemos conocido personas, grupos
y movimientos humanos que
Pero su estilo de vida es ejemplar para muchos
y
Señor Jesús, manso y humilde de corazón,
tú nos enseñaste con tu vida que sólo si el grano de trigo
muere en el surco puede dar abundante cosecha.
Amén.
José Román Flecha Andrés
Palabra del Señor, Salamanca , Editorial.Secretariado Trinitario,2007
Presentación:
Antonia Castro Panero
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