Dijo el Señor:
- La mies es mucha, y los obreros pocos. Rogad, pues,
al dueño de la mies que envíe obreros a su mies.
En la casa en que entréis, decid primero:
“ Paz a esta casa”
Curad los enfermos que haya en ella, y decidles:
“El Reino de Dios está cerca de vosotros”.
(Lc 10, 1-9))
No es fácil ser cristianos
hoy.
En nuestros días muchos
cristianos son perseguidos,
maltratados, ridiculizados.
Seguramente la verdadera
“era de los mártires” no se
encuentra en los siglos
pasados.
Las dificultades
que aguardaban
a los seguidores
de Jesús les fueron
ya anunciadas por
el Maestro.
“Mirad que os mando
como corderos en medio de lobos”.
Su saludo ha de ser siempre un deseo de paz
Un evangelio de la libertad no puede ser
anunciado por quienes no se sienten libres.
El mensajero no es enviado a proponer
su propia interpretación del mundo y de la historia.
Debe fidelidad a un mensaje
que le ha sido confiado.
El discípulo sabe que anunciar los valores
del Reino de Dios es su mejor servicio
al hombre y a la sociedad.
Los discípulos vuelven a Jesús felices y contentos
por su primera experiencia misionera.
La respuesta de Jesús trata de darle su sentido exacto.
“No estéis alegres porque se os someten los espíritus;
estad alegres porque vuestros nombres
están inscritos en el cielo”.
Ni la Iglesia ni los cristianos pueden poner
su satisfacción en los éxitos conseguidos,
aunque lleguen a erradicar los males
de este mundo.
Su libertad es pura gracia de Dios.
Señor Jesús,
que nos has llamado a seguirte por el camino
y a anunciar el Reino de Dios, concédenos
los dones de la fidelidad y de la alegría. Amén.
José Román Flecha Andrés
Palabra del Señor, Salamanca , Editorial.Secretariado Trinitario,2007
Presentación:
Antonia Castro Panero
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