El mercado de valores, concebido como el
mecanismo para el desarrollo productivo
mediante la transacción de títulos, tuvo ya un
incipiente desarrollo aun antes de que fuera
regulado legalmente y en forma específica por
la Ley de Bolsas de Valores de 1969.
 La ley de 1969 trata de darle mayor importancia a este
mercado, pero sus efectos fueron todavía muy limitados,
tanto por el orden estrictamente legal, como por su
acceso restringido, pues tenía escasa participación del
sector privado y giraban preponderantemente alrededor
de los valores emitidos por el sector público.
 La ley de 1969 únicamente autorizó el establecimiento
de bolsas de valores como compañías anónimas,
regidas por las normas de la Ley de Compañías y bajo
el control de la Superintendencia de Compañías; sin
embargo, no reguló clara y completamente el mercado
de valores y el funcionamiento de las bolsas. Por este
motivo, los agentes de bolsa se sujetaban al Código de
Comercio.
 Este nuevo marco legal se aplica tanto al mercado
bursátil, el cual se entiende como aquél que se
desarrolla en las bolsas de valores; al mercado
extrabursátil, el mismo que se refiere a la negociación
de valores fuera de las bolsas, a las bolsas y casas de
valores, a la oferta pública, a los emisores y a los
intermediarios y demás participantes que de cualquier
manera actúen en el mercado.
 No obstante, la ley no obvia la negociación privada de
valores, las mismas que quedan limitadas según su
monto, el cual no podrá ser mayor al 1% del capital
suscrito en el caso de acciones admitidas a cotización
bursátil.
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