+ El amor del Señor hacia su Pueblo y la victoria que le tiene
asegurada (v. 4) son el motivo propuesto a la comunidad cultual,
para invitarla a cantar jubilosamente a su Creador y su Rey (vs.
1-3).
+ El reverso de esa victoria es “la sentencia dictada” por Dios
contra los enemigos de su Pueblo (v. 9), e Israel está llamado a
ejecutarla (vs. 6-8).
+ Este himno se destaca por su entusiasmo guerrero y su
ardiente nacionalismo.
+ Dichas características se explican porque fue compuesto
después del exilio babilónico, cuando Israel tuvo que luchar
afanosamente por su reconstrucción nacional y religiosa, en
medio de la tenaz oposición de sus vecinos (Neh. 2- 6).
+ La esperanza en la victoria reafirmaba su fe en el Señor y le
daba nuevo ánimo para la lucha.
1. CON ISRAEL
El salmo -precedente (el 148) cantaba la alabanza a Dios en la creación.
Este, canta la alabanza a Dios a través de toda la historia, hasta el juicio
final. Es, en el fondo, el canto de victoria de los, "Hassidim" (los "fieles"),
identificados con los "Anawim" (los "humildes", los pobres).
2. CON JESÚS
Orando con este salmo, entramos de lleno en el pensamiento evangélico
sobre "los pobres": "Bienaventurados vosotros los pobres, porque vuestro
es el ¡Reino de los cielos!" Y escuchamos ya en este salmo el Magníficat
de María: "Baja de su trono a los poderosos, y exalta a los humildes".
3. CON NUESTRO TIEMPO
¡Dios interviene en la historia! Y la historia avanza hacia un pleno desarrollo.
La creación no es solamente un acto del pasado. ¡Dios crea hoy! La
redención no es un hecho del pasado. ¡Dios salva hoy! Y nos atrevemos a
decir y creer, que "¡mañana será mejor!"
Cantad al Señor un cántico nuevo, resuene su alabanza en la asamblea de los fieles;
que se alegre Israel por su Creador, los hijos de Sión por su Rey.
Alabad su nombre con danzas, cantadle con tambores y cítaras;
porque el Señor ama a su pueblo y adorna con la victoria a los humildes.
Que los fieles festejen su gloria y canten jubilosos en filas:
con vítores a Dios en la boca y espadas de dos filos en las manos:
para tomar venganza de los pueblos y aplicar el castigo a las naciones,
sujetando a los reyes con argollas, a los nobles con esposas de hierro.
Ejecutar la sentencia dictada es un honor para todos sus fieles.
«Que se alegre Israel por su Creador, los hijos de Sión por su
Rey. Alabad su nombre con danzas, cantadle con tambores y
cítaras»
+ Quiero danzar en mi mente, si no ya con el cuerpo, para expresar con la totalidad
de mi ser la totalidad de mi entrega a Dios. Quiero danzar como David danzó delante
del Arca, como Israel danzó delante del templo, como pueblos de toda la tierra han
danzado en adoración litúrgica ante el Señor del espíritu y la materia.
+ La danza es el cuerpo hecho oración. Salmo de gestos. Rúbrica de movimientos. El
cuerpo habla con más elocuencia que la mente, y una inclinación rítmica vale por mil
invocaciones. Si el que canta «reza dos veces», ¿qué no hará el que danza?
+ La danza compromete al danzante en presencia del pueblo. Es pública, abierta,
manifiesta. La danza es una profesión de fe. El danzante tiene derecho a reclamar
para sí la promesa solemne: «Si alguien se pone de mi parte ante los hombres, yo me
pondré de la suya ante mi Padre que está en los cielos».
«Que los fieles festejen su gloria y canten jubilosos al
arrodillarse ante él»
Dios creador, nosotros festejamos tu gloria, porque
adornas con la victoria a los humildes y porque, en Cristo,
tu Hijo glorioso, recibirás el cántico nuevo de los redimidos.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
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SALMO 149 - Ciudad Redonda