Si oyes un canto a la vera del río,
envuelto en nieblas y sombras,
tal vez sea la calandria
que, bulliciosa, anuncia
el amanecer del nuevo día.
Si oyes un canto a la vera del río,
perlado de vuelos y sueños,
puede ser el pescador
que, semidormido, arrastra
su canoa plena de ilusiones.
Si oyes un canto a la vera del río,
evocador de penas y olvidos,
quizás sea algún pájaro herido
que alza su trino como una ofrenda
oculta entre hojas y ramas.
Si oigo un canto a la vera del río,
soñador de luces y brillos,
no será la calandria,
ni el pescador, ni el pájaro herido.
Será el duende mágico
que ronda mis sueños,
ese duende de algún poeta
que, con su aleteo lejano,
me susurra al oído,
me canta sus versos y rimas,
mientras los rojos y ocres
anuncian el esplendor del día.
Acuarelas del artista
Z.L.Feng
2015
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