Con gran docilidad, fueron al
encuentro del Rey hecho niño, del
Salvador del Mundo.
Vieron la estrella aparecer en el
firmamento, sondearon su corazón
y se pusieron en camino.
Y llevan sus regalos, que han elegido
de una manera extraordinaria, Oro, Incienso,
y Mirra; porque lo reconocen como Rey,
como Dios, y como hombre.
Y se han puesto en camino dejándose
guiar por aquella estrella,
que solo se deja ver por las noches…
y les va marcando el rumbo
y les va orientando sus pasos.
Gracias por su
fidelidad, por su
obediencia, y por
esos regalos que
llevan en sus
manos.
Pero más agradezco el signo
que nos regalan a toda la humanidad
de que la salvación
es para todos los pueblos.
Les pido, con humildad que me compartan:
La sencillez
Para saber distinguir
en los signos de los
tiempos la presencia de
la Buena Noticia
La docilidad
A las divinas inspiraciones del alma,
y seguir el camino que me marque la estrella
Valentía para hacerme al camino
Confiar en que, dejando todo,
es la única forma de encontrar El Todo.
Obediencia a las
guías que tengo
en el camino
Obediencia humilde
a las inspiraciones
y a los ángeles,
especialmente a mi
Ángel de la Guarda,
para que no pierda
el camino.
Alegría de un encuentro
Quiero, tener esa alegría del encuentro
que para mí se realiza en cada Eucaristía,
en cada sacramento, en cada encuentro
con el más necesitado.
La paciencia
Para seguir en el camino.
Para que el cansancio no me haga desistir.
Para que las dificultades
no disminuyan el ánimo.
Para que los obstáculos del camino
solo sean oportunidades de crecimiento
Que no pierda la esperanza
del encuentro.
Que no pierda la esperanza
de que la promesa se hará realidad.
Que no pierda la esperanza
de que en el camino no se anda solo.
Que ángeles, estrellas
y hermanos caminamos juntos.
De día,
que la
caminamos
Tener siempre y cada
esperanzaen
decomunidad
que
como lo
hicieron
ustedes, que se
es posible vivir la caridad
entre
los hermanos.
acompañaron hasta el final.
Todo lo que les he pedido,
también se lo pido para
todos mis amigos,
familiares y benefactores.
Para que todos seamos instrumentos de paz.
¡Todo lo entrego a tu bondad!
Aquí estoy, junto a tu pesebre.
¡Oh, Jesús, vida mía!
Yo te ofrezco
lo que Tú antes me diste.
¡Tómalos! Mi espíritu y sentidos,
mi corazón, alma y coraje.
http://peque-semillitas.blogspot.com.ar/
Texto adaptado de “Queridos Reyes Magos”, por P. Idar Hidalgo. Fuente: Catholic.net
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