6º Domingo del Tiempo Ordinario – Ciclo B
Se acercó a Jesús
un leproso,
suplicándole de rodillas:
- Si quieres, puedes limpiarme.
Sintiendo lástima,
extendió la mano
y lo tocó diciendo:
- Quiero, queda
limpio.
La lepra se le quitó
inmediatamente y
quedó limpio.
(Mc 1, 40-42)
En los textos de la Biblia, la lepra podía
referirse a muchas enfermedades de la piel.
Pero siempre llevaba consigo un tremendo
estigma social.
En el libro del levítico se decía:
«El que haya sido declarado enfermo de lepra,
andará harapiento y despeinado, gritando:
¡Impuro, impuro!
(Lev 13, 44-469.
Raoul Follereau, nos hizo ver que el aislamiento de
los leprosos no ha pasado con los siglos.
Son muchas las personas que por un motivo u otro
se sienten marginadas de la sociedad.
La persona
ha de reintegrarse
al grupo
al que pertenece.
Hay que evitarle todo lo que pueda mantenerla
al margen.
Y ,de paso, invitar a la comunidad a que acoja
a todos sus miembros.
Jesús pide de nuevo
que se mantenga en
secreto su intervención.
Pero el relato subraya
que el leproso curado
no ha obedecido.
Proclama
a los cuatro vientos
lo que Jesús ha hecho
con él.
«Si quieres, puedes limpiarme»
Con el leproso, cada uno de nosotros reconoce por
una parte su propia miseria; por otra, el poder de
Jesús y, la confianza que depositamos en él.
Quien así ora, no está lejos de la salvación.
«Quiero, queda limpio»
Jesús revela al mismo tiempo
•
la atención que le merece
todo el que sufre,
• la compasión con la que
se vuelve a él
• y el poder con el que puede
renovar su existencia.
Quien así habla, no es indiferente a la causa humana.
Señor Jesús, en ti hemos
descubierto el poder y la
misericordia de Dios.
La vida de los que confían en ti
queda salvada para siempre.
Ayúdanos a cambiar nuestro mundo para que nadie
se sienta excluido y marginado.
Amén.
Texto:
José Román Flecha Andrés
PALABRA DEL SEÑOR –Salamanca
Presentación: Antonia Castro Panero
Música: NOI CAMMINIAMO PER LE VIE DEL MONDO
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