Irán en frenesí loco y errante,
por mares, valles, montes y vaguadas,
mi voz y tu belleza entrelazadas
en busca de aposento relajante.
El eco volverá, siempre incesante,
mi voz a mis entrañas desoladas,
y tú continuarás, como las hadas,
moviendo el corazón de un nuevo amante.
Mi voz tu nombre volverá a llamar,
susurro de las aguas en la fuente,
bramido de las olas en el mar.
Y siempre dejarás sólo y ausente
a todo el que te pueda contemplar,
huyendo por el aire indiferente.
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INDIFERENTE