TRABAJO Y EMPRESA, 1
Creación: en Gen 1, 28, Dios confiere al
hombre el dominio sobre la tierra, y en
Gen 2, 8, Dios pone al hombre en el jardín
del Edén para que lo trabaje.
El trabajo es la colaboración del hombre
y de la mujer con Dios en el perfeccionamiento de la creación visible.
TRABAJO Y EMPRESA, 2
El trabajo no surge como consecuencia
del pecado original, sino que está en los
planes de Dios desde el principio de la
Creación.
El pecado original tiene como
consecuencia el esfuerzo
que acompaña al trabajo, pero
la vocación al trabajo es anterior al pecado.
TRABAJO Y EMPRESA, 3
Gaudium et spes 67: “el trabajo humano,
autónomo o dirigido, procede inmediatamente de la persona, la cual marca a la
naturaleza como un sello y la somete a su
voluntad”.
TRABAJO Y EMPRESA, 4
En el trabajo se comprometen la inteligencia y la voluntad del hombre. Es algo
intencional, específico del
ser humano (en sentido
propio). Por eso el trabajo
participa de la dignidad
propia de todo ser humano
y tiene un valor intrínseco,
cualquiera que sea su valor
económico o su consideración social.
TRABAJO Y EMPRESA, 5
Gaudium et spes 35: “La actividad humana, así como procede del hombre,
así también se ordena al hombre.
Pues éste con su acción no sólo transforma las cosas y la sociedad, sino que
se perfecciona a sí mismo. Aprende
mucho, cultiva sus facultades, se supera y se trasciende. Tal superación,
rectamente entendida, es más importante que las riquezas exteriores que
puedan acumularse. El hombre vale
más por lo que es que por lo que tiene”.
TRABAJO Y EMPRESA, 6
El trabajo es alienante cuando
impide la realización humana
de quien trabaja, no por realizarse bajo la dirección de otro y recibir en compensación un salario.
TRABAJO Y EMPRESA, 7
Cristo asumió el trabajo dándole una
dignidad sobreeminente. (I)
CCE 2427: “el trabajo puede ser un
medio de santificación y una animación de las realidades terrenas
en el espíritu de Cristo”. Christifideles laici (1989) 43: “los fieles laicos
han de cumplir su trabajo con competencia profesional, con honestidad humana, con espíritu cristiano,
como camino de la propia santificación”.
TRABAJO Y EMPRESA, 8
Cristo asumió el trabajo dándole una
dignidad sobreeminente. (II)
Beato Josemaría: el trabajo
es el quicio de nuestra santificación (cfr. Amigos de Dios
81).
TRABAJO Y EMPRESA, 9
El principio de la primacía del trabajo frente
al capital “se refiere directamente al proceso
mismo de producción, respecto al cual el trabajo es siempre una causa eficiente primaria, mientras el capital, siendo el conjunto de
los medios de producción, es sólo un instrumento o la causa instrumental. Este principio
es una verdad evidente, que se deduce de
toda la experiencia histórica del hombre” (Laborem exercens (1981) 12).
TRABAJO Y EMPRESA, 10
Todavía quedan países y lugares donde a
los trabajadores, al menos en la práctica, sólo
se les valora en función de su producción, y
no en su dignidad de persona.
Sean cuales sean las circunstancias, siempre
ha de tratarse a los trabajadores como personas llamadas a la condición de hijos de Dios.
TRABAJO Y EMPRESA, 11
Conflicto capital-trabajo, 1
Más allá de los intereses en conflicto,
el trabajo y el capital han de armonizarse y cooperar entre sí, pues se
necesitan mutuamente: “ni el capital
puede subsistir sin el trabajo, ni el trabajo sin el capital” (Rerum novarum
(1891) 14).
TRABAJO Y EMPRESA, 12
Conflicto capital-trabajo, 2
Los responsables de las empresas “están
obligados a considerar el bien de las personas y no solamente el aumento de las
ganancias” (CCE 2432).
Más allá de la libertad de las partes contratantes hay una justicia natural, anterior a
la libre voluntad de las partes, que afecta
a cuestiones como el salario mínimo y
unas condiciones humanas de trabajo.
TRABAJO Y EMPRESA, 13
CCE 2433: “El acceso al trabajo y a la profesión debe estar abierto a todos sin discriminación injusta, a hombres y mujeres, sanos
y disminuidos, autóctonos e inmigrados. Habida consideración de las circunstancias, la sociedad debe, por su parte, ayudar a los ciudadanos a procurarse un trabajo y un empleo”.
TRABAJO Y EMPRESA, 14
Centesimus annus (1991) 35: “Los beneficios no
son el único índice de las condiciones de la empresa. Es posible que los balances económicos sean
correctos y que al mismo tiempo los hombres, que
constituyen el patrimonio más valioso de la empresa, sean humillados y ofendidos en su dignidad”.
Los beneficios son una condición necesaria para la
buena marcha de una empresa mercantil, pero obtenerlos no es suficiente para que la empresa actúe
con legitimidad moral (droga, pornografía, ...). Para
tener legitimidad moral, debe contribuir al bien común.
TRABAJO Y EMPRESA, 15
No se puede considerar la empresa como un simple instrumento de beneficios o como
una mera concurrencia de intereses. Debe ser una comunidad de personas.
TRABAJO Y EMPRESA, 16
Centesimus annus (1991) 43:
“la empresa no puede considerarse únicamente como una ‘sociedad de capitales’; es, al mismo
tiempo, una ‘sociedad de personas’ en la que entran a formar
parte de manera diversa y con
responsabilidades específicas
los que aportan el capital necesario para su actividad y los que
colaboran con su trabajo”.
TRABAJO Y EMPRESA, 17
León XIII (Rerum novarum (1891) 14) cita
deberes de los empleados “prohibitivos”,
como no dañar la propiedad, no ofender a
los patronos y abstenerse de toda violencia
al defender sus derechos.
TRABAJO Y EMPRESA, 18
PERO pueden señalarse también obligaciones positivas, como:
- trabajar bajo la dirección del empresario o personas designadas por el mismo. Es algo inherente al
contrato de trabajo.
- trabajar con diligencia: las obligaciones del empleado no se reducen a un rígido listado de deberes y derechos, sino que suponen una responsabilidad.
- actuar con lealtad, cumplir los compromisos adquiridos, mantener los secretos profesionales y empresariales, tratar de corresponder a la formación
recibida a cargo de la empresa.
TRABAJO Y EMPRESA, 19
Algunos de los derechos de los trabajadores que deben ser respetados (I):
- remuneración del trabajo y prestaciones sociales: salario justo (no basta el
acuerdo de las partes), pensiones (jubilación o accidentes laborales);
- condiciones de trabajo: sin perjuicio a
la salud, sin dañar la integridad moral,
higiene, seguridad;
- derecho a expresar la propia personalidad y a la participación: iniciativa,
responsabilidad, conciencia de trabajar
“en algo propio”;
TRABAJO Y EMPRESA, 20
Algunos de los derechos de los trabajadores que deben ser respetados (II):
- horarios de trabajo y descanso dominical: obligación de los poderes públicos y de los patronos de asegurar a los
ciudadanos y a los empleados un tiempo destinado al descanso y al culto
divino;
- sindicatos: derecho fundamental,
pero “lucha en favor” del justo bien, no
“contra” los demás.
TRABAJO Y EMPRESA, 21
Huelga
“es moralmente legítima cuando constituye
un recurso inevitable, si no necesario para
obtener un beneficio proporcionado. Resulta
moralmente inaceptable cuando va acompañada de violencias o también cuando se
lleva a cabo en función de objetivos no directamente vinculados con las condiciones del
trabajo o contrarios al bien común” (CCE
2435).
TRABAJO Y EMPRESA, 22
Igualdad de derechos humanos en varón y
mujer en el campo laboral
“no significa para la mujer la renuncia a su feminidad ni la imitación del carácter masculino, sino la
plenitud de la verdadera humanidad femenina tal
como debe expresarse en su comportamiento, tanto
en familia como fuera de ella” (Familiaris consortio
(1981) 23).
Al mismo tiempo, “que la sociedad cree y desarrolle
las condiciones adecuadas para el trabajo doméstico” (Idem).
Descargar

TRABAJO Y EMPRESA, 1