La Madre Cándida ha sido una mujer
sencilla, de familia pobre, de escasa
formación intelectual.
Ella era consciente de su pobreza
personal, y al mismo tiempo, muy
convencida del amor de predilección de
Dios, hacia ella.
Una característica propia de su
espiritualidad es la Confianza.
Los pobres tienen esa experiencia de que
Dios es su única ayuda. Solo en Dios he
puesto mi confianza, decía.
Seguramente Cándida María de Jesús
ha contemplado muchas veces al Hijo
de Dios, en el humilde portal de Belén.
Y allí aprendió que la pobreza
evangélica es posibilidad de salvación.
El pobre lugar de revelación de Dios.
Reavivar el gozo en el seguimiento de
Jesús desde la práctica de las virtudes
cristianas: la esperanza, confianza,
abandono, audacia, fortaleza; el amor,
la gratuidad, cariño ternura,
misericordia, cuidado mutuo,
colaboración, perdón, comprensión,
escucha,…LVAF Nº 10
¿A QUE VENGO?
Me sereno y me dispongo a encontrarme con Dios que
nace pobre, débil e indefenso, en el portal de Belén.
Ya conocen la generosidad de Cristo Jesús, nuestro Señor, que siendo rico se
hizo pobre para enriquecernos con su pobreza. 2º Co 8,9
Señor, que todas mis intenciones,
acciones y procesos interiores,
estén totalmente ordenados
a cumplir tu voluntad.
Ver el lugar del nacimiento de Jesús,
cuan grande, cuan pequeño…
Ver a las personas: lo que hablan, lo que hacen.
Me imagino a la Madre Cándida
en los primeros años de la fundación, en medio de
tantas pobrezas y dificultades contemplando este
misterio del Señor
Al final,
rezo el Padrenuestro.
De la Madre Cándida
La Madre Cándida ha vivido a fondo la experiencia de pobreza, también de
ayudas humanas. La pobreza de sentirse sola ante una empresa tan grande. A
los ocho meses de fundado el Instituto, el P. Herranz tiene que salir de
Salamanca por un destino. Ella se queda sin esa ayuda aunque le queda
todavía la del P. Bombardó, pero pasa un poquito de tiempo más y, a principio
de 1874, la Compañía de Jesús es expulsada de Salamanca y sale para
Portugal. Así se quedó sin la ayuda de los jesuitas. En esa época se siente sola,
a veces tampoco recibe la ayuda de sus propias hijas.
Pongamos esta pobreza de ayudas humanas junto a la pobreza personal
¿Dónde encontraría ella su apoyo?
En una experiencia profunda de Dios,
ella escucha que Él le dice:
“No me agrada que pases tanto tiempo pensando que eres pobre.
No sabía yo que tú no tenías riquezas y bienes del mundo?
Sí, sabía lo que escogí y por qué lo escogí
y quien te dio el deseo te dará el poder y la gracia, si eres fiel a mi llamada
y palparás que la obra es mía y no de los hombres”.
Toda la vida de la Madre Cándida estuvo invadida por la experiencia y por el sentimiento de
cercanía de Dios, por el amor personal de Cristo.
Algunas de sus frases en relación a la Navidad son un indicativo claro de lo mucho que
contemplaba ella, este misterio de nuestro Señor.
“Que el Niño Jesús nos comunique sus gracias y las virtudes que con su ejemplo nos enseña,
naciendo tan pobre, despreciado, etc. y todo por nuestro amor.”
“Les felicito las Pascuas, deseando que reciban al Niño Dios en sus corazones, y lo mismo yo en el
mío; que nos perdone las faltas e imperfecciones, pecados, todo lo malo que vea en nosotras,
particularmente en mí, que deje el hombre viejo, me vista de su vestidura de la gracia, y así pueda
trabajar por La mayor gloria d Dios, que es todo mi deseo”.
“Supongo que trabajará mucho en adquirir virtudes para recibir en su corazón al Niño Jesús, que
vine en tanta pobreza y amor para salvarnos”.
Unámonos muy estrechamente al amante de nuestras almas, que, hecho niño por nuestro amor,
nos convida con su ejemplo a que el demostremos con nuestras obras que le amamos. Imitemos
su humildad tan profunda, su caridad y su pobreza, su paciencia, su mansedumbre su obediencia y
su silencio”
Contemplemos junto a ella, al Dios de la vida, hecho hombre.
Dejémonos iluminar por el mensaje del
Gobierno General para la Navidad 2008
“Hace más de dos mil años, Dios, la Trinidad, “se fijó” en el estado del mundo
y del corazón humano y decidió que ya era tiempo de enviar a su Hijo a salvar
la humanidad y la creación entera…
Es el día en el que Dios se acerca definitivamente a la humanidad, y
se acerca envuelto en el ropaje de un niño débil e indefenso”
Mensaje del Gobierno General
...aquel que es la PALABRA vivía junto
a Dios y era Dios.
...Cuanto fue hecho era VIDA en él y
nada se hizo sin contar con él,
y esa vida era LUZ para los hombres.
...el mundo no le reconoció.
Vino a los suyos, y los suyos no le
recibieron; pero a cuantos le recibieron y
creyeron en él les concedió el llegar a ser
hijos de Dios...
Jn 1, 1-14
El Sínodo nos dice “La vida consagrada nace de la escucha de la Palabra de Dios y acoge el
Evangelio como su norma de vida. En la escuela de la Palabra, redescubre continuamente
su identidad y se convierte en "evangélica testificatio" para la Iglesia y para el mundo.”
(Proposición 24-Sínodo de la Palabra 2008)
Nosotras, por gracia, hemos sido llamadas a ser Hijas de Jesús. Es una
gracia que continuamente tenemos que actualizar y hacer crecer. La Palabra,
la Luz, la Vida quiere seguir viniendo a los suyos: dispongámonos a acogerla y
a redescubrir en ella nuestra identidad cada día.
Nos sigue diciendo el Sínodo “La vida consagrada está llamada a ser "exégesis"
viviente de la Palabra de Dios, es ella misma una palabra con la cual Dios
sigue hablando a la Iglesia y al mundo. Sepan escuchar la Palabra de Dios
con corazón de pobres y expresen su respuesta en el compromiso por la
justicia, la paz y la integridad de la creación.” (Proposición 24-Sínodo de la
Palabra 2008)
En este misterio de proximidad, de la inserción de Dios en la
historia que es la Navidad Él, que sigue “fijándose” en la
situación del mundo, cuenta con nosotras para hacerse
presente en esta humanidad en la que cada día son más
los que pasan hambre, se encuentran sin trabajo, son
explotados, sufren la guerra y son perseguidos por su fe y sus
creencias religiosas...
Todos los que tenemos la espiritualidad de la Madre Cándida,
estamos llamados a contemplar al Niño Dios en el Pesebre desde la
realidad concreta de nuestro mundo y desde nuestras propias
pobrezas y debilidades.
- La M. Cándida vivió una experiencia profunda de pobreza. ¿Cuál es mi
experiencia de pobreza? ¿Cómo la vivo? ¿A qué me lleva esa experiencia ?
- ¿ Desde dónde contemplo al Niño Dios que nace en cada Navidad?
– ¿Me dejo salvar por Dios pobre y humilde que nace tan pequeño, tan débil e
indefenso? ¿De qué me tiene que salvar Jesús hoy?
– ¿Dónde siento y veo que Dios está naciendo hoy? ¿Qué estoy haciendo yo
para que Jesús nazca?
– Considerar cómo Dios mira a la humanidad. ¿Me doy cuenta que Dios sigue
fijándose hoy, en lo que le pasa a la humanidad y cuenta conmigo para
hacerse presente?
– ¿Cómo es mi mirada hacia la humanidad ? ¿Qué sentimiento y qué acciones
despiertan en mí ?
- Como la Madre Cándida , ¿Dejo que el Niño Jesús me comunique sus
virtudes?
TERMINO MI ORACIÓN
DIOS NUESTRO
Desde tu entraña eterna
eres el Dios para nosotros,
sin condiciones,
enteramente y sin receso,
desde el primer latido
hasta el último despojo.
Pero tú nos has hecho
para la sangre y los
sentidos.
Sólo puedes ser
el Dios para nosotros,
siendo el Dios con nosotros,
el Tú inagotable y encarnado
en una espalda limitada
que quepa en nuestro
abrazo.
Sólo puedes ser
para nosotros
y con nosotros
al ser Dios desde nosotros.
Cada día nos sorprendes,
vecino, amigo, transeúnte,
y nos renuevas
el alba y los amores.
Cada mañana crecen
en jardines ajenos
las preguntas
necesarias,
y las flores gratuitas.
Innumerables,
tus palabras vuelan,
sonríen, duermen,
brillan y se apagan.
¡Ya nunca podrás ser
Dios sin nosotros!
Todas las podas y cosechas
se funden y fermentan
en el único cuenco
de tu propia cercanía,
para crear contigo
el vino nuevo de tu mesa
en la fiesta sin ocaso.
Benjamín González Buelta
Les invitamos en estas fiestas a vivir la auténtica alegría y a cuidar de manera
especial la escucha de la Palabra, la solidaridad, la austeridad, la coherencia, la
acogida especialmente al más pobre... Así podremos decirnos con toda verdad:
¡FELIZ NAVIDAD!
Viceprovincia Argentina.
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Orar con la M. Cándida IV (Argentina)