♫ Enciende los parlantes
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Texto de Linda Bowles,
Creators Syndicate, Inc.
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(Traducido del Ingles)
Este mensaje tan
sencillo
transformó el
mundo para
siempre:
"No está aquí, pues
ha resucitado".
Muchas veces nos olvidamos de ello en el ajetreo
diario. Nos enfrascamos en diversas ocupaciones
y afanes y nos dejamos consumir y dirigir
totalmente por las presiones e influencias del
mundo que nos rodea; no solo somos incapaces
de liberarnos, sino que tampoco somos
conscientes de que estamos cautivos.
La idea de resucitar es rechazada por los
‘gurus’ intelectuales. Aseveran que con la
muerte termina todo y haría falta un
milagro para resucitar a un muerto, y
según ellos los milagros no existen.
Si un milagro es un hecho sensible
superior al orden natural que trasciende la
capacidad de la ciencia para explicarlo, tal
vez podríamos afirmar sin temor a
equivocarnos que cada uno de nosotros
es un milagro viviente, así como todo lo
que vemos, oímos y tocamos.
Anhelamos ser
comprendidos, y un
instinto innato nos impulsa
hacia la patria celestial de
donde salimos.
Ay, si hubiera un punto de
referencia, un lugar
filosófico donde
pudiéramos detenernos,
dar un paso atrás y
alejarnos de nosotros
mismos, un mirador desde
el que pudiéramos vernos
a nosotros mismos con
claridad, con la perspectiva
de toda la creación y de la
eternidad.
El cristiano ha encontrado ese lugar, y el gozo
de tal hallazgo le ilumina el rostro. Desde esa
perspectiva, ve que todo el sentido de su vida
debe resolverse, cumplirse y comprenderse
no solo en función de su existencia terrenal,
sino de la eternidad.
Esa es la esencia de la
Pascua.
Por toda la creación
resuenan estas
palabras:
"No está aquí, pues ha
resucitado".
¿Te gustaría vivir en una dimensión eterna en vez
de en el presente, que tu vida contara con vistas a
la eternidad y no se perdiera en el mare mágnum de
los problemas y trivialidades cotidianos? No me
cabe duda de que responderás que sí. Jesús sabe
además que tienes que proyectarte por encima del
plano físico, de la rutina diaria, de la infinidad de
detalles de la vida que te hundirían.
En este momento Él te tiende la
mano y te asegura: "Te amo. Estoy
contigo. Quiero ser parte de tu vida."
Invítalo. Dale cabida en tu corazón.
No dejes de hacerlo. Jamás te
abandonará ni te desilusionará.
Perdonará todos tus pecados, y te
ayudará a superarte en aspectos en
los que quieres mejorar.
¡Él es así de extraordinario!
Recibe a Jesús hoy mismo.
Él te ama y quiere que tu vida
alcance su plenitud y todas las
posibilidades para las que la creó.
Obra milagros, resuelve los
problemas, sana las dolencias y
siempre puedes contar con Él.
Para que Él viva en tu interior y
obtener Su salvación basta con
que hagas sinceramente una
oración como la que sigue:
Jesús, tengo fe en que eres el Hijo
de Dios y en que moriste por mí y
resucitaste. Me hace falta Tu amor
para borrar mis errores y mis malas
acciones. Necesito Tu luz que
ahuyente toda oscuridad de mi
vida. Preciso Tu paz que me llene
el corazón y me dé plena
satisfacción. Jesús, te abro en este
momento la puerta de mi corazón y
te ruego que entres en mí y me
obsequies Tu don, la vida eterna.
Gracias por haber sufrido a causa
de todas mis malas acciones y por
escuchar mi oración y concederme
el perdón. Amén.
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What Jesus Said on the Cross