Un signo común en nuestras
mártires
signo preclaro de identidad y
camino:
como Siervas de María: Una
vocación,
una ruta, una vida, coronada
con la dicha.
•.
El Rosario, que desgrana los
misterios de Cristo anonadado,
encarnado y con matices, de un
amor dado primero
misterio Pascual que nuestras
Hermanas recorrieron
pudiendo consumar su vida en
indelebles momentos
porque antes en ofrenda la
donaron
•Muchas veces el Rosario, esas manos
deslizaron. En suaves pétalos
de
Calvario
Ofreciendo y suplicando con María
nuestra Madre
Vivir de Cristo y con Cristo, desplegar
luz al paso
Amar, contemplar, vibrar y servirle en
los hermanos.
•El Rosario, fiel testigo en las noches y en
los días,
El Rosario, arma y plegaria, y un sinfín
de avemarías
Para arrancar a las almas del enemigo,
que agita
El Rosario fiel escudo que del mal las
Protegía.
Y en el camino al Calvario, Jesús más
les pediría, abandono a su amor total y
a su voluntad Divina, apurando el
amargo cáliz que con El compartirían.
•Así llegaron al profundo misterio, lo más
hondo de su vida.
Coronaron su andadura.
Vocación de peregrinas,
Con el río de su sangre, sellar la entrega
querían,
en eterna pertenencia desde Cristo y con María.
¡Oh nuestras Mártires gloriosas!,
Hermanadas en carisma y en el
camino hacia Cristo que nos
regala la Vida,
Hoy nos habláis de amor fiel, de
camino y profecía,
De donarnos sin reserva,
Un día tras otro día.
Felices porque supisteis
Testimoniar en pobreza vuestra fe
Vuestra plegaria, ancladas ya en
Vida nueva.
Dichosas porque el Señor, os
acogió en su regazo y en esas
Nupcias eternas, siempre lo
estáis celebrando.
Que bien sientan a Sor Aurelia
Estas palabras: La mujer fuerte,
puso en Dios su esperanza y El la
sostiene…mantuvo ardiendo su ,
lámpara, puso en el templo su
casa…Sirvió, consoló, dio fuerzas,
…vistió el dolor de plegaria, la
soledad de esperanza…y Dios la
cubrió de gloria como de un velo
de bodas…
¿Y cómo le dio Sor Aurora López
González al Señor el “perfume de
su amor y de su belleza”? Le ha
llegado ya el momento, a esta rosa
deshojada temblorosa y afligida, de
sacrificar su vida que ama.
Gruesas lágrimas derramaba por
sus frágiles mejillas
al tener que despojarse de
atuendos de consagrada,
llevados por largo tiempo, como
Sierva digna y santa.
Sor Daría Andiarena Sagaseta
ingresó en el Instituto a sus 23 años, un
9 de noviembre en los albores del siglo
XX, año de 1902. Y 1905. Hizo su
primera profesión. Fue auxiliar del
Noviciado , se expresaba así:
“Yo anhelo el martirio del sacrificio
diario y si Dios quiere también, morir
mártir por Él”.
¡Qué papel juegan estos signos
aquí presentes?
Quieren representar la grandeza de
la vida de nuestra Sor Agustina Peña
Rodríguez! Sabemos que Ingresó
en la Congregación el 14 de
diciembre de 1924, vistiendo el
hábito como Hermana Coadjutora el
4 de julio de 1925 y trocó su nombre
de pila por el de Agustina, en
recuerdo de su querida madre.
“Deseo que sean testigos
vivos de Cristo en el mundo”
( Santa Mª Soledad)
“Que gloria para una Sierva de
María, ser Mártir de la caridad
más sublime”
(Santa Mª Soledad)
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Diapositiva 1 - Siervas de Maria Colombia