Después que los Magos
se retiraron,
el Ángel del Señor
se apareció en sueños
a José y le dijo:
“ Levántate, toma contigo al niño y a su madre
y huye a Egipto;
y estate allí hasta que yo te diga.
Porque Herodes va a buscar al niño para matarle”.
Él se levantó, tomó de noche al niño y a su madre, y se retiró
a Egipto; (…),para que se cumpliera el oráculo del Señor :
“De Egipto llamé a mi hijo”.
Mat.2, 13-15)
La familia se ha modificado significativamente
en el último medio siglo.
En términos cuantitativos,
se celebran menos matrimonios,
y los que se celebran se disuelven con más rapidez que antes.
En términos cualitativos
se difunde la idea de que
cualquier tipo de unión es
homologable con el
matrimonio y la familia.
A los cristianos nos preocupa que dos mil
años de presencia cristiana en Europa
sean dilapidados.
.
A todos nos importa y mucho que los jóvenes
puedan contraer matrimonio, que las personas
que se han comprometido a vivir en
matrimonio se amen,
que de su amor nazcan hijos
que alegren el hogar,
que crezcan y se preparen en familia
para ser los hombres y mujeres
de la próxima generación.
Lamentamos la fragilidad y la ruptura
de tantos matrimonios porque no aseguran :
 la estabilidad humana y social
 ni de las personas,
 ni de las parejas,
 ni de sus hijos
 ni de la sociedad entera.
El evangelio resume en pocas líneas las dificultades
que pasó la familia en la que nació Jesús.
La persecución dictada por el rey Herodes contra los
niños de Belén le obliga a emigrar a Egipto.
También Jesús, como los antiguos patriarcas,
encuentra su salvación en Egipto.
También Él,
como las gentes de su pueblo,
es sacado de Egipto
por la intervención divina.
Junto a la meditación teológica de la huida a Egipto
del rescate, percibimos el drama de una familia que,
también en la ansiedad y en la huida,
se parece a tantas familias actuales.
Las comunidades cristianas primitivas heredaron
la tradición judía que fundaba la familia
en el respeto y la sumisión mutua.
Y le añadieron un elemento distintivo:
La referencia al Señor Jesús.
Si el Señor nos ha perdonado, incluso desde
lo alto de la cruz, nosotros aprendemos de Él
el perdón mutuo.
Si Él es nuestra paz
y con ella nos ha
saludado,
una vez resucitado,
ese don nos ayuda a vivir
en un solo cuerpo.
Si Él nos ha amado
hasta el extremo ,
confesamos
que el amor
es el ceñidor
de la unidad perfecta.
El ejemplo de Cristo
se convierte así
para los cristianos
en el ideal y la norma
para la vida familiar.
Señor, por intercesión
de la Virgen María
y de San José,
te suplicamos que guardes
a nuestras familias en tu gracia
y en tu paz.
Por Jesucristo nuestro Señor.
Amén.
Texto:
José Román Flecha Andrés
PALABRA DEL SEÑOR –Salamanca
Presentación: Antonia Castro Panero
Música: Un niño nos ha nacido
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