4º Domingo
del
Tiempo
Ordinario
Los Profetas
son hombres de Dios
que surgen
en los grandes momentos
de crisis y de trasinción.
Ellos saben leer los signos de los tiempos
y gracias a su sintonía con Dios,
pueden animar la fe del pueblo
y anunciar nuevos caminos para el futuro.
La1ª lectura
anuncia la venida de
un gran PROFETA que
hablará a los hombres
en nombre de Dios.
MOISÉS
es presentado
como modelo
Él es el intermediario
y ejemplo
de verdadero entre Dios y los hombres,
que vigila y promueve
Profeta.
la fidelidad a la Alianza.
En la 2ª Lectura,
Pablo habla
como un profeta,
animando
a la comunidad
de Corinto
a liberarse
del exceso
de preocupaciones
cotidianas,
que impiden
servir al Señor
con dedicación.
El Evangelio.
Su mensaje
es "nuevo",
anunciado
"con autoridad“.
La autoridad de Jesús
viene de su autenticidad.
Confirma
sus palabras
con sus obras
de liberación.
Según Marcos,
la primera
actuación pública
de Jesús fue la curación de un hombre
poseído por un espíritu maligno,
en la sinagoga de Cafarnaún.
En aquel tiempo, Jesús y sus discípulos
entraron en Cafarnaún, y cuando el sábado
siguiente fue a la sinagoga a enseñar,
se quedaron asombrados de su doctrina,
...porque
no
enseñaba
como
los
escribas,
sino
con
autoridad.
Estaba
precisamente
en la sinagoga
un hombre
que tenía
un espíritu
inmundo,
y se puso
a gritar:
¿Qué quieres de nosotros, Jesús Nazareno?
¿Has venido a acabar con nosotros?
Sé quién eres: el Santo de Dios.
Jesús lo increpó:
«Cállate
y sal de él».
El espíritu inmundo lo retorció y,
dando un grito muy fuerte, salió.
Todos se quedaron estupefactos:
¿Qué es esto?
Este enseñar
con autoridad
es nuevo.
Hasta
a los espíritus
inmundos
les manda
y le obedecen.
Su fama
se
extendió
enseguida
por todas
partes,
alcanzando
la comarca
entera
de Galilea.
Salmo
94
Ojalá escuchéis hoy la voz del Señor:
“No endurezcáis vuestro corazón”.
Venid, aclamemos al Señor,
demos vítores a la Roca que nos salva;
entremos a su presencia dándole gracias,
aclamándolo con cantos.
Ojalá escuchéis hoy la voz del Señor:
“No endurezcáis vuestro corazón”.
Entrad, postrémonos por tierra,
bendiciendo al Señor, creador nuestro.
Porque él es nuestro Dios,
y nosotros su pueblo,
el rebaño que él guía.
Ojalá escuchéis hoy la voz del Señor:
“No endurezcáis vuestro corazón”.
Ojalá escuchéis hoy su voz:
No endurezcáis vuestro corazón
como en Meribá,
como el día de Masá, en el desierto,
cuando vuestros padres me pusieron a prueba,
y me tentaron, aunque habían visto mis obras.
Ojalá escuchéis hoy la voz del Señor:
“No endurezcáis vuestro corazón”.
El pueblo que habitaba en tinieblas
vio una luz grande;
a los que habitaban en tierra y
sombras de muerte,
una luz les brilló.
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