Colegio S. Vicente de Paúl
Los celos infantiles: “el
príncipe destronado”
Susana Alba Cardeli
Departamento Orientación
Febrero de 2011
El príncipe destronado
“¡Oh no, no digas eso! Este niño necesita un cariño especial, Merche. No olvides que
hasta hace un año era el rey del casa. Es el príncipe destronado, ¿oyes? Ayer todo
para él; hoy nada. Es muy duro mujer.” (El príncipe destronado, Miguel Delibes,
1974).
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El niño a lo largo de su desarrollo vive continuos
cambios que le provocan satisfacciones, tensiones
y crisis.
Hay eventos vitales que provocan alteraciones en el
ambiente y requieren un período de adaptación:
ingreso en la escuela, cambio de domicilio,
fallecimiento de un familiar, ingreso en el hospital,
nacimiento de un hermano.
El nacimiento de un hermano es estresante para el
niño por varios motivos: pérdida de la afectividad y
atención recibida hasta es momento.
¿Qué son los celos
infantiles?
Etimológicamente la palabra celo procede de la expresión latina
“zelus” que significa celo o envidia.
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Es una reacción adaptativa transitoria: sin embargo,
no hay que dejarlo pasar, debemos ayudar al niño a
superar la situación que está viviendo, porque le
desborda debido a su inmadurez emocional y cognitiva.
Es una alteración emocional y de comportamiento:
el sufrimiento del niño es real, debemos ayudarle a
minimizarlo para que no se agrave.
Es una respuesta a un desequilibrio en el ambiente:
la familia se altera al llegar un nuevo miembro.
Si quedan mal resueltos, se pueden convertir en
patológicos y permanentes.
Y además, los celos
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Son un comportamiento afectivo defectuoso,
a través del cual el niño expresa su temor a ser
abandonado o a perder para siempre, sus
figuras de apego.
Los celos surgen porque el niño percibe
amenazas (erróneas o no) respecto a la
vinculación afectiva con su madre.
Lo más frecuente es que los celos aparezcan en
el hijo mayor respecto al pequeño, pero también
se dan casos (los más raros) en los que la
conducta celosa la manifiesta el más pequeño.
¿Cuándo aparecen los celos en los
niños?
 Suelen aparecer a partir del año y medio y
pueden prolongarse hasta los siete años,
aproximadamente.
 Se ha comprobado en diferentes estudios que
son más frecuentes en los niños que en las niñas.
 La mayoría de los expertos consideran que los
celos
episódicos
(que
desaparecen
espontáneamente) afectan al 50 % de la población
infantil.
Veamos algunos ejemplos…
Antonio, cuatro años
Es un niño muy sensible y dependiente de sus padres. Su
nacimiento y desarrollo fue normal hasta que llegó su
hermana…Desde entonces la madre relata que el niño
manifiesta los siguientes comportamientos:
 Enuresis (se hace pis).
 Insomnios, pesadillas, terrores nocturnos.
 Descalificación de la hermana recién nacida.
 Aislamiento social en clase.
 Pérdida de apetito.
 Balbuceos, tartamudeos y trastornos del lenguaje.
Margarita, cinco años
Margarita es una niña de cinco años, la menor de
dos hermanas, cuyo desarrollo fue
completamente normal hasta hace un año cuando
comenzó a negarse a comer, vomitando cuando
se le insistía o forzaba a alimentarse contra su
voluntad.
Al parecer Margarita se siente destronada ya que
siendo la más pequeña y la que necesita más
protección, es la que menos cuidados recibe,
pues, en su opinión, sus padres se han volcado
únicamente, sobre la otra hija mayor de ocho
años de edad.
Tomás, seis años
Tomás empezó a tener problemas al pasar de la
guardería a la escuela, momento que coincidió con la
llegada de su nuevo hermano.
Hasta este momento el niño dormía en la habitación de
sus padres, aunque en su propia cama. Al nacer el
hermano, ha tenido que salir de la habitación de sus
padres y se ha instalado en su propia habitación.
Se llevaba muy bien con su padre, pero éste cambia de
trabajo y pasa mucho tiempo fuera de casa.
 Comienza a manifestar problemas: llanto frecuente,
negativa a ir al colegio, terrores nocturnos, ansiedad de
separación,…etc.
¿Cuáles son las causas de
los celos?
Los celos no aparecen solamente por el nacimiento de un nuevo hermano,
es la causa principal pero, no la única.
 La
llegada a la familia de un bebé es un factor necesario pero no
suficiente.
 Se trataría sobre todo del comportamiento que los padres comienzan a
manifestar al llegar un nuevo miembro a la familia, y en especial, LA
MADRE.
 Hay un cambio de actitud: mayor atención hacia el pequeño,
comentarios comparativos donde suele salir mal parado el hijo
mayor,..etc.
Comparación innecesaria:
Niño mayor: “el nene se ha hecho pis”.
Madre: “ Vamos a cambiarlo. Tú sí que eras meón cuando eras un bebé,
me pasaba todo el día cambiándote el pañal.”
Veamos otras causas:
Privilegios que se otorgan a los hijos según el
lugar que ocupan en la familia.
 Momento evolutivo: si el nuevo hermano
aparece cuando el otro hijo todavía está en la
fase de apego (hasta los dos años), es más
probable la aparición de los celos.
 Las características diferenciales entre hermanos
(físicas, intelectuales, de personalidad).
 El nivel de sensibilidad de los hijos.

Indicadores de celos:
La mayoría son síntomas de ansiedad o depresión
que surgen como consecuencia de una situación
de estrés.
 Conductas de etapas evolutivas anteriores, ya
superadas: hacerse pis por la noche, deseo de
tomar biberón o de ser acunado,..etc.
 Aumento de la desobediencia, negativismo,
oposición.
 Indiferencia: el niño se siente apático, sin interés
por lo que le rodea, aburrido.
Otros indicadores:
 Actitud
retraída: el niño no participa en las
actividades
grupales
o
reuniones
familiares.
 Síntomas
de ansiedad: dolores de
estómago, de cabeza, malestar indefinido,
vómitos,..etc.
 Comportamientos agresivos: en ocasiones
orientan su ira hacia el hermano
(desprecios, insultos,..etc)
Además:
 Tristeza:
llanto frecuente y sin motivo
aparente, preguntas a los padres sobre sí
le quieren o no.
 Cambios en el sueño y apetito: comen
menos que antes, piden ir a la cama de
sus padres,..etc.
 En el colegio: se pueden observar muchas
de las conductas citadas, así como un
descenso en el rendimiento, un “bloqueo”
en su aprendizaje.
¿Cuándo los celos son
patológicos?
¡ATENCIÓN! Sólo hablaremos de celos patológicos
cuando alteren de forma desmedida el funcionamiento y
la vida cotidiana del niño.
Celotipia: hablamos de trastorno celotípico cuando los
problemas del niño afectan a otros ámbitos de su
vida, no únicamente al ámbito familiar.
 puede afectar al rendimiento escolar,
 desciende su autoestima,
 aparecen trastornos como ansiedad, depresión,
conductas regresivas,..etc.
Hablamos de un trastorno celotípico
cuando:



Edad: más allá de los seis años debe disminuir
la presencia de los celos hasta desaparecer o
convertirse en una rivalidad aceptable.
Cronicidad: si se prolonga en el
tiempo
significa una mala resolución de los celos, ya no
tiene una función adaptativa.
Actividad: los celos interfieren en actividades y
relaciones con los demás, especialmente en
aquellas en las que el hermano no está
participando.
Hablamos de un trastorno celotípico
cuando:



Síntomas: los síntomas emocionales y de
conducta son exagerados y no se justifican con
la situación.
Otros trastornos psicológicos: se asocian a
otros trastornos (enuresis, trastornos del
lenguaje
y
aprendizaje,
ansiedad
de
separación,..etc.)
Funcionamiento familiar: se trata de una
familia desajustada o
patológica por las
relaciones entre sus miembros.
Los padres ante el niño celoso:


De su actuación depende que el problema se
resuelva de forma correcta o se prolongue más
de lo necesario
Enseñar a compartir equitativamente el afecto
de los padres con su rival, que no lo vea como
una pérdida, sino una redistribución del tiempo y
atención destinada a cada uno.
Educar en igualdad es uno de los aspectos que
fomentan los celos: no hay dos hijos iguales, ni
tampoco se les educa de manera exacta. Se les
deben ofrecer las mismas oportunidades.
Consejos para padres:
Evitar (en la medida de lo posible):
 Los gritos y descalificaciones.
 Las atenciones y dedicaciones excesivas.
 Privilegios de unos hijos frente a otros.
 Comparaciones entre los diferentes hijos.
 Intromisión en los conflictos de los hijos y tomar
partido (siempre que no haya peligro).
 Que el hijo mayor deba asumir en todo
momento la responsabilidad del cuidado del
hermano menor.
¿Qué debemos hacer?
Fomentar la cooperación entre los hermanos:
tareas de casa, recados, juegos,..etc.
 Observar y reflexionar sobre las conductas
celosas de los hijos y reaccionar sin darles
excesiva importancia.
 Tratar con afecto y atención frecuentes a los
hijos para que perciban que son queridos.
 Favorecer el juego con todos los hijos (para
lograr una mayor armonía).

Y además deberemos:
Promover un clima de sosiego y tranquilidad en
todos los momentos posibles.
 Educar a los hijos en el control de emociones:
aprender a afrontar pequeñas frustraciones,
alegrarse del éxito de los demás, enseñarle a
aceptar sus puntos débiles.
 Respetar la autoridad de los padres y los límites
establecidos en la familia.

Antes del nacimiento del
nuevo hermano…



El espaciamiento ayuda a minimizar los celos:
los especialistas aconsejan 2 o 3 años, los celos
se atenúan porque el niño ya tendrá un
desarrollo cognitivo y emocional suficiente.
Antes de la llegada: dar al niño explicaciones,
con palabras adaptadas a su edad, sobre el
embarazo, parto y la llegada a casa del nuevo
miembro.
Las explicaciones: las darán ambos padres
conjuntamente, breves y veraces para evitar la
confusión.
Antes del nacimiento del
nuevo hermano…


Hablar con el pronombre “nuestro,
nosotros”, transmitir la idea de que el
nuevo hermano es un miembro más de la
familia.
Si es posible, visitar a amigos con un
recién nacido, para fomentar su relación
con bebés o niños pequeños, ayudándole
a aceptarlos.
Antes del nacimiento del
nuevo hermano…



Leer libros conjuntamente sobre la llegada
del bebé, ayudarle a que exprese las
dudas o preocupaciones que tenga.
Si se ha de cambiar al hermano de
habitación, lo mejor es hacerlo con mucha
antelación.
Procurar mantener las pequeñas rutinas y
hábitos diarios del niño (horario de dormir,
aseo y comida).
Cuando el nuevo hermano
ya está en casa…



Tener tiempo para el hermano mayor es una
condición necesaria pero no suficiente.
Debe ser un tiempo de calidad, escuchar al
niño, buscar un momento sin interrupciones.
Favorecer la interrelación de los hermanos:
dedicar tiempo a estar con ambos y enseñarles
a convivir, especialmente en actividades de
juego, en las que aprendan a compartir, guardar
turno,..etc.
La vida cotidiana, crecer
juntos…


Veamos unos consejos generales para el día a
día, para la vida cotidiana.
Reforzar
las
conductas
que
impliquen
cooperación, afecto, cuidado, etc. El refuerzo
debe ser inmediato y de tipo social (un elogio,
un abrazo, prestar atención).
No hacer caso a las conductas celotípicas, la
extinción es un buen método, al mismo tiempo
reforzar el comportamiento alternativo.
La vida cotidiana, crecer
juntos…


El castigo será la última alternativa,
empleándose en casos muy especiales, ante
comportamientos agresivos: por ejemplo,
retirada al cuarto durante un tiempo, no ver el
programa favorito de TV.
Se aplicará acto seguido a manifestar la
conducta incorrecta, acompañada de: una
explicación de por qué se le castiga y de una
oportunidad para realizar la conducta correcta.
La vida cotidiana, crecer
juntos…



Evitar comparar continuamente a los hermanos
entre sí, ya que esa conducta incrementa la
rivalidad entre ellos.
Enfatizar las ventajas de ser mayor, mostrar la
cantidad de experiencias que tiene a su
disposición por tener más años que su
hermano.
Fomentar la idea de que no hay mejores ni
peores, cada niño tiene sus propios defectos y
cualidades.
Conclusiones…
Los celos son una respuesta evolutiva
normal, debido al hecho de compartir los
afectos de los padres, especialmente de la
madre, con una tercera persona.
 Otra cuestión bien distinta es cuando esa
respuesta se convierte en inadaptativa y
permanente
hablaríamos entonces
de patología, necesitando la ayuda de un
profesional.

“CÓMO DIAGNOSTICAR LOS CELOS
INFANTILES”
Cuestionarios
 Técnicas proyectivas

Cómo diagnosticar los celos
infantiles
Cuestionarios:



Los cuestionarios y test sobre celos infantiles
son escasos, apenas existen este tipo de
instrumentos de valoración.
En niños resultan poco efectivos, porque no son
capaces de analizarse a sí mismos, o
simplemente tienden a “mentir” (deseabilidad
social).
Veamos un ejemplo:
Cómo diagnosticar los celos
infantiles
REGISTRO DE CONDUCTAS
Conductas que manifiesta el niño/a en
la relación con sus padres.
Muestra agresividad hacia su madre.
Se muestra agresivo con su padre.
Cuando se le abraza o se le
manifiesta cariño, suele responder
con rechazo.
SI
NO
Cómo diagnosticar los celos
infantiles
REGISTRO DE CONDUCTAS
Conductas que manifiesta el niño/a en
la relación con sus hermanos.
Se manifiesta de forma más agresiva
de lo normal.
A menudo “delata”, se ha vuelto
acusica.
Expresa frases que indican rechazo o
rivalidad “no quiero que venga
conmigo”, “que se quite ese de ahí”.
SI
NO
Cómo diagnosticar los celos
infantiles
REGISTRO DE CONDUCTAS
Conductas que manifiesta el niño/a en
la relación con amigos.
Les suele hacer burla, se mofa, hace
comentarios despectivos.
A menudo se compara con ellos y se
siente peor tratado.
Tiende a aislarse y a no compartir sus
cosas.
SI
NO
Cómo diagnosticar los celos
infantiles
REGISTRO DE CONDUCTAS
Conductas que manifiesta el niño/a en
el entorno escolar.
Se muestra más airado con los
profesores, contesta de forma brusca.
Sus notas han experimentado un
bajón.
Últimamente deja de hacer sus tareas
escolares.
SI
NO
Cómo diagnosticar los celos
infantiles
REGISTRO DE CONDUCTAS
Conductas referidas a los hábitos
alimentarios.
Quiere comer lo mismo que su
hermano.
Pide que le den de comer, cuando ya
era autónomo.
En ocasiones amenaza con vomitar, e
incluso llega a hacerlo.
SI
NO
Cómo diagnosticar los celos
infantiles
REGISTRO DE CONDUCTAS
Conductas referidas a su estado
emocional.
Últimamente llora por cualquier cosa.
Se enfada con facilidad.
Se niega a estar solo durante el día.
Manifiesta que no desea crecer.
SI
NO
Cómo diagnosticar los celos
infantiles
REGISTRO DE CONDUCTAS
Conductas relacionadas con el sueño.
Se despierta por la noche con
cualquier excusa (pide agua, ir al
baño).
Se niega a ir a dormir a su hora
habitual.
Pide ir a la cama de sus padres
porque duerme mejor.
SI
NO
Cómo diagnosticar los celos
infantiles
Técnicas proyectivas:
 Son las técnicas más interesantes y útiles para
valorar los celos infantiles.
 Se trata de dibujos, relatos e historias, a través
de las cuales, el niño “proyecta” de manera
inconsciente, sus miedos, preocupaciones,
temores,…etc.
 Veamos algunas de estas técnicas:
Cómo diagnosticar los celos
infantiles




Fábulas de Düss (Düss, 1980)
Se trata de diez fábulas o cuentos que están
empezados pero que no tienen final.
El niño va elaborando el final de la historia a
través de una serie de preguntas.
Se le dice que no hay finales malos o buenos, el
que él decida.
Tres de las diez fábulas se utilizan para valorar
los celos infantiles.
Fábula 1
Fábula 1
Fábula 1
Fábula 2
Fábula 2
Fábula 2
Fábula 3
Fábula 3
Fábula 3
Cómo diagnosticar los celos
infantiles




Test de CAT
Se trata de diez láminas en blanco y negro,
basadas en escenas familiares.
Los personajes son siempre animales, padres,
madres e hijos.
Se le pide al niño que se invente una historia a
partir de lo que ve en la lámina.
Una de ellas valora la presencia de celotipia.
Cómo diagnosticar los celos
infantiles



Test de la Familia (Corman, 1967)
Se le pide al niño que dibuje una familia de
personas, inventada.
Por lo general, el niño proyecta su propia
familia, incluso les pone los mismos nombres y
edades.
A partir del dibujo se le hacen una serie de
preguntas: “¿quién es el más feliz? ¿el menos
feliz? ¿el más bueno de todos? ¿el menos
bueno? ¿a quién querrías más? ¿a quién
menos? Y si pudieras ser de esa familia, ¿quién
querrías ser?”
Este niño de 10 años se ha dibujado en primer plano y
con mucho detalle, lo que indica egocentrismo. Luego,
ha dibujado a su madre y el gato, las dos personas con
las que se siente más cercano. Los dibujos de sus
hermanos, atrás y sin terminar, indican celos.
Bibliografía recomendada
El niño celoso. Autor: Juan Miguel Ortigosa
Quiles. Editorial: Pirámide.
 ¡Jo, siempre él! Soluciones a los celos
infantiles. Autores: Adele Faber y Elaine
Mazlish. Editorial: Alfaguara.
 Nuestro hijo tiene celos. Autora: Silvia
Cándano. Salvat Editores.
 ¿Dónde está Alba? Autora: Laura Gallego
García. Ediciones SM.

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Los celos infantiles - Dpto. de Orientación San Vicente de Paúl Gijón