BUROCRASIA FIU FIU
PRESENTA
FAUNA en la BEACH
Esos personajillos que todos conocemos…
Burocrasia fiu fiu
“Los días transcurrían con monotonía y la tendencia al tedio era cada vez más evidente,
así que decidimos jugar al mus,
bajo la complacencia del todopoderoso maestro Aburrimiento.”
Crónicas de un playero
Procede mostrarles un pequeño muestrario de estas gentes que vienen a desparramarse
por las playas. Son reconocibles por su pinta, modus operandi y demás chorradas que les
caracterizan. Así les vemos y así actúan.
Porque a fin de cuentas, ir a la playa es gratis y te pones morenito… ¿o no?
Burocrasia fiu fiu
Los niñitos petro-repsol:
Son los perforadores oficiales de la playa. Oradadores compulsivos.
Amparados por adultos idiotizados por el magnetismo de la pala y el cubo, actúan como
topos de playa con careto angelical.
Les llaman “LOS ZANJADORES”.
Si te tumbas a tostarte lejos de la costa, tu deambular hasta la orilla puede ser un infierno.
Encontrarás torpedeada toda la playa. A tu paso, un ambiente bélico te rodeará, lleno de
trincheras, obstáculos, puentes, cauces de ríos, fosos “trampa”, pozos llenos de alquitrán,
y laguitos rodeando almenas y castillos.
Sobrevivir a todo eso, te convertirá en un Héroe.
Conclusión: Cuidadito con los enanos mocosos. Están por todas partes y …
¡¡¡Son peligrosos!!!
Burocrasia fiu fiu
La drakqüini con taparabos ajustaete:
Personaje ajeno a la vergüenza propia y menos a la ajena.
Demostrando un pasotismo sin límites y viviendo en una especie de
burbuja de exhibicionismo permanente, suele pasearse por la orilla
del mar acompañado de un amiguete. Normalmente, con la misma
facha que “su señoría”.
Fijándonos con precisión en el tanga que lleva, de lado a lado,
florecen con abundancia y en cascada, unos pelillos rizados que
forman con el rabillo apretau y pa abajo, un careto a lo Ronald
McDonald.
O cuando el mozalbete de marras es pelirrojo, a lo Charly Ribel.
A su paso, se oye el murmullo de la gente, comentarios jocosos y risas
francas. ¡Pero les da igual! ¡Con dos bemoles!
Los nenes de la playa dan la nota de lucidez porque no se muerden la
lengua “nipadiós”. Así que en cuanto les ven asomar, sueltan con
desparpajo y señalando:
- “Mamáaaa, ¿por qué ese señor tiene un payaso en la polla?”.
Burocrasia fiu fiu
El boina verde:
Joven, rapadete, más bien en los huesos, y gesto chulopeix de barriada.
Llega enfundado en sus cascos, su gorrita y con los famosos pantalones deportivos verdeoscuros. No faltan a la cita ni la tira a modo de franja roji-amarilla, símbolo patrio, de la
mili, ni el tatuaje “Amor de madrue” en el bíceps.
En la actualidad, este protohombre se maltrata el cuerpo con tachuelas así como con toda
clase de pendientes y colgantes que perforan con saña sus labios, cejas y orejas. O lo que
quede de ellas.
Como buen fumador compulsivo, y antisistema, suelta tres tacos de cada cuatro vocablos.
El cuarto es pa decir “nengggg”.
El chumba-chumba musical hará el resto, por lo que más bien pronto que tarde, se
granjeará las simpatías hostiles de las “familias bien” que le rodean.
¡CHÚPATE ESA!
El musculmen bronceado:
Están hinchados al estilo Michelín.
Globitos de testosterona cultivada en el gimnasio en vez de currando, como
tiene que ser.
Todo musculito, fibrita y exhibicionismo 100%.
Son tan naturales, que parece que vayan a reventar en cualquier momento.
¡Jatetú!
A fin de resaltar todo su esplendor, van depilaus totalmente, entrepierna
inclusive.
El resto de tíos les odian. ¡Envidia cochina!
Si la envidia que provocan diera tiña, por aquí, todos Tiñosos.
Lo que no saben es que a la inmensa mayoría de tías casi les da tanto asco
como a ellos, pero por otra razón.
Muchas chavalitas están convencidas que tanto focalizar esfuerzos en la
capota, tiene que tener mu negativas consecuencias en el chasis interior.
O sea, que posiblemente, “la tengan corta” o poco juguetona.
Tanto exceso de pesas, hedonismo y culto al cuerpo, MALO.
¿Paradoja?... pregunten, pregunten… pregúntenles a ellas…
Burocrasia fiu fiu
Burocrasia fiu fiu
El barrigasmen:
El AntiChuachenaguer.
Lo son casi todos los tíos casados.
Eso sí: hay tamaños y tamaños. Pero el engorde tripero es
un síntoma claro de dejadez y aburguesamiento sedentario,
capitalista, agnóstico y bla, bla, bla, cultivado a la vera de
un sofá cómodo que te cagas, comidas copiosas y picantes y
abundante destilación de malta cervecera.
Todo ello, son beneficios ampliamente disfrutados por los
de condición “esposaus”.
Impresiona verles en la playa.
El instante Friki-Friki se da justo en el momento en que se
sacan el jersey na más plantar la sombrilla. ¡Albóndiga
desparramada a la vista!
¡Eeeehhh!!! Que incluso acojona, ¿eh?
….
¡Pedazo de tripa, neng!
Burocrasia fiu fiu
El enterrado:
En general, tío dormido con sobrinos cabroncetes alrededor.
A sus pies un lema: R.I.P.
Las agüelas de la orilla:
Parece que para ellas la amplia playa, se limite a los 50
centímetros que separan la arena de la playa del agüita
marina.
Clavan allí la sombrilla, los trastos y su sillita de los cojones,
y a joderse quién quiera pasear, o quien hubiese llegado
antes.
¡Y no les digas nada, porque te clavan las uñas o te sacuden
con la pensión!
Burocrasia fiu fiu
El negro ambulante:
“Todo bueno, bonito, barato. Bonito, barato”.
Auténticos jabatos, camilleros móviles, “carga-de-tó”. Incansables.
Se te acercan con sigilo, pero no hace falta que mires o que vigiles. Siempres siempres,
siempres, sabrás cuando se acercan. Les delata un tufillo “standard” e déntico para todos
los morenitos.
¿A qué? a sudor seco de un par de semanas de currele por la playa, sin ducharse y de ir
acumulando mugre sobre mugre.
Si has ensumado el hedor y lo has vivido en primera persona alguna vez, estás preparado
para responder a esta pregunta:
-¿Has viajado a África?
- Pos no, pero la he olido. Intensamente a rokefort, se lo aseguro….
Su ajuar incluye collarines, amuletos, carteritas marrones, anillos-peñascos, el clásico
elefante falso de marfil y relojes marcas Lotius, Casius, Seikus, y Rulux.
Imprescindibles en toda playa que se precie, se diga lo que se diga.
El aguador o Cokotero:
Dos tipologías.
Antaño, era una señora viejesita con gafas de sol,
pañuelo envolviendo la testa, vestida de arriba abajo, con
juanetes y que gritaba por la playa con tonalidad
cantaora:
-“Paaaaatéleeeeeee, roooollos…. Paaatéle”
En la actualidad el papel lo representa o bien un apañó
joven del sur, estilo Banderas, o bien un cubano
reconvertido a Dioni equivocado de ofisio.
Deambula por la playa, torrándose y sudando la gota
gorda, con sombrero de paja, cargando cestito repleto de
cocos, frutita, latas de refrescos, y graznando la misma
cantinela, cual disco rallado, anunciando el maná que se
acerca.
Te deja atronado a la tercera pasada por ande tengas
estirada la toalla y la esterilla.
No te lo crees, pero el tío se forra durante la campaña
estival. ¡Es una mina!
Otro detalle. A esta peña, los ves todos los años, y parece
que por ellos, no pase el tiempo.
¿El secreto?... ¡La melamina, tatu, la melamina!
Burocrasia fiu fiu
El aspersor.
Hijo de la gran chingada, calzando zapatos de suela gorda, llega a
mitad de la mañana, cuando to dios tiene pillado su metro
cuadrado de playa, pero él y sus co-ones, tienen que ubicarse al lau
de la orilla.
Es de los que en la oficina se pega los mocos en la pierna y le
importa un pepino. ¡No tiene respeto por sí mismo, lo va a tener al
resto de mortales!... Ja!
Pringará toda toalla y cuerpo tendido que encuentre a su paso,
mientras bocea a su prole a grito pelao, que le sigan y no se
dispersen.
Encima es patoso, y le cuesta mantener el equilibrio mientras anda,
aumentando la espolvoración de más arena entre el personal
tumbado.
Su familia son Doña Elefanta y tres críos berzotas tragaldabas que
imitan su andar y su noción Atiliana “de a mi paso, no vuelve a
crecer la hierba”. Se ocuparán de rematará la faena del papi.
Porque primero, te pringa el idiota, te incorporas cabreado para
decirle algo, y antes de que te des cuenta, el resto de “la familia
Trol” te llena la boca de arena de un zapatazo.
¡Juego en equipo, xato!
Burocrasia fiu fiu
Burocrasia fiu fiu
La Titisberguer:
“Bixa” que exhibe todo su poderío femenino.
Increiblemente, se le mantienen erectas empitonando al aire con una
estabilidad que ni dirección asistida ni ABS ni ostias confitadas.
Turgentes, altivas, duras, enormes, preciosas. Todo natural. Están
amparadas por una juventud gloriosa, y un descaro maravilloso de la
virgensita.
Fijarse en los alrededores: tropecientos tíos con gafas oscuras hacen
ver que no miran, pero lo hacen. Suelen estar acompañados por sus
respectivas esposas, con celulitis, varios salvavidas de grasa rodeando
su zona tripal, con “las deso” totalmente caídas en dirección a las
rodillas, y con un atractivo en franca decandencia, o mayormente, en
paradero desconocido.
Burocrasia fiu fiu
La Titisberguer y 2:
De cada minuto que pasan ahí, desde que las clichan, los tíos compaginan
miradita de 58 segundos de relós a la balquiria y dos a su señora. El
pensamiento respecto a la primera se resume en las múltiples imágenes de
posiciones en las que le metería un clavo tras otro, le sobaría y amasaría las
peras, y se haría la cubana de rigor amparado en las gloriosas domingas.
Al mirar a la esposa, una decepción tras otra:
- “Si es que el gilipollas soy yo por serte fiel!
¡Jate te muelas, pedorra!”.
Burocrasia fiu fiu
CONTINUARÁ…
BUROCRASIA FIU FIU
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