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SALESIANIDAD HOY
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Milagros de FE
Novena
Consejos a Devotos
Consagración
Don Bosco y MARÍA
15 Minutos
Fiesta 2005
“Pon tu confianza y FE en María,
Ella te ayudará, JAMÁS se ha dicho que
alguien halla sido desoído”
DON BOSCO
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Nota: Esta frase la leímos seguramente muchos en una estampa, en una mayólica, en una revista, etc. y de seguro cambio nuestras vidas
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“El título de "María Auxilio de los Cristianos", expresa la mediación de María respecto de la humanidad. Como Madre del Redentor, por fuerza y mérito
de la corredención, Ella es la ayuda de la humanidad necesitada de redención; lo es también de cada individuo, porque es la Madre espiritual de
todos. El nombre Auxilio de los Cristianos, señala una especial forma de mediación, aquella que María ejerce en favor de la Santa Iglesia.”
Comienzos...
recemos para que Ella sea también
El nombre de Auxiliadora se le daba en el
Los cristianos de la Iglesia de la antigüedad
"Auxiliadora de los que gobiernan" y así
año 1030 a la virgen María, en Ucrania
en Grecia, Egipto, Antioquía, Efeso,
cumplamos lo que dijo Cristo: "Dad al
(Rusia), por haber liberado aquella región
Alejandría y Atenas acostumbraban llamar a
gobernante
lo
que
es
del
gobernante"
y
lo
que
de la invasión de las tribus paganas. Desde
la Santísima Virgen con el nombre de
dijo Jeremías: "Orad por la nación donde
entonces en Ucrania se celebra cada año la
Auxiliadora, que en su idioma, el griego, se
estáis
viviendo,
porque
su
bien
será
vuestro
fiesta de María Auxiliadora el 1ro de
dice con la palabra "Boetéia", que significa
bien". En las iglesias de las naciones de Asia
octubre.
"La que trae auxilios venidos del cielo". Ya
Menor la fiesta de María Auxiliadora se celebra
San Juan Crisóstomo, arzobispo de
La batalla de Lepanto.
el 1º de octubre, desde antes del año mil (En
Constantinopla nacido en 345, la llama
Europa y América se celebre el 24 de mayo).
En el siglo XVI, los mahometanos estaban
"Auxilio potentísimo" de los seguidores de
San
Sofronio,
Arzobispo
de
Jerusalén
dijo
en
invadiendo a Europa. En ese tiempo no
Cristo. Los dos títulos que más se leen en
el año 560: "María es Auxiliadora de los que
había la tolerancia de unas religiones para
los antiguos monumentos de Oriente (Grecia,
están en la tierra y la alegría de los que ya
con las otras. Y ellos a donde llegaban
Turquía, Egipto) son: Madre de Dios y
están
en
el
cielo".
imponían a la fuerza su religión y destruían
Auxiliadora. (Teotocos y Boetéia). En el año
San Juan Damasceno, famoso predicador, año
todo lo que fuera cristiano. Cada año
476 el gran orador Proclo decía: "La Madre
749,
es
el
primero
en
propagar
esta
invadían nuevos territorios de los católicos,
de Dios es nuestra Auxiliadora porque nos
jaculatoria: "María Auxiliadora rogad por
llenando de muerte y de destrucción todo lo
trae auxilios de lo alto".
nosotros". Y repite: "La "Virgen es auxiliadora
que ocupaban y ya estaban amenazando
San Sabas de Cesarea en el año 532 llama a
para conseguir la salvación. Auxiliadora para
con invadir a la misma Roma. Fue entonces
la Virgen "Auxiliadora de los que sufren" y
evitar los peligros, Auxiliadora en la hora de la
cuando el Sumo Pontífice Pío V, gran
narra el hecho de un enfermo gravísimo que
muerte". San Germán, Arzobispo de
devoto de la Virgen María convocó a los
llevado junto a una imagen de Nuestra
Constantinopla, año 733, dijo en un sermón:
Príncipes Católicos para que salieran a
Señora recuperó la salud y que aquella
"Oh María Tú eres Poderosa Auxiliadora de
defender a sus colegas de religión. Pronto
imagen de la "Auxiliadora de los enfermos"
los pobres, valiente Auxiliadora contra los
se formó un buen ejército y se fueron en
se volvió sumamente popular entre la gente
enemigos de la fe. Auxiliadora de los ejércitos
busca del enemigo. El 7 de octubre de 1572,
de su siglo. El gran poeta griego Romano
para que defiendan la patria. Auxiliadora de
se encontraron los dos ejércitos en un sitio
Melone, año 518, llama a María "Auxiliadora
los gobernantes para que nos consigan el
llamado el Golfo de Lepanto.
de los que rezan, exterminio de los malos
bienestar, Auxiliadora del pueblo humilde que
...///
espíritus y ayuda de los que somos débiles"
necesita de tu ayuda "Auxiliadora/.
e insiste en que
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Los mahometanos tenían 282 barcos y 88,000
soldados. Los cristianos eran inferiores en
número. Antes de empezar la batalla, los
soldados cristianos se confesaron, oyeron la
Santa Misa, comulgaron, rezaron el Rosario y
entonaron un canto a la Madre de Dios.
Terminados estos actos se lanzaron como un
huracán en busca del ejército contrario.
Al principio la batalla era desfavorable para los
cristianos, pues el viento corría en dirección
opuesta a la que ellos llevaban, y detenían sus
barcos que eran todos barcos de vela o sea
movidos por el viento. Pero luego - de manera
admirable - el viento cambió de rumbo, batió
fuertemente las velas de los barcos del ejército
cristiano, y los empujó con fuerza contra las
naves enemigas. Entonces nuestros soldados
dieron una carga tremenda y en poco rato
derrotaron por completo a sus adversarios.
Es de notar, que mientras la batalla se llevaba a
cabo, el Papa Pío V, con una gran multitud de
fieles recorría a cabo, el Papa Pío V, con una
gran multitud de fieles recorría las calles de
Roma
rezando
el
Santo
Rosario.
En agradecimiento de tan espléndida victoria
San Pío V mandó que en adelante cada año se
celebrara el siete de octubre, la fiesta del Santo
Rosario, y que en las letanías se rezara siempre
esta oración: MARÍA AUXILIO DE LOS
CRISTIANOS, RUEGA POR NOSOTROS.
Las guerras religiosas del siglo XVI
El centro de expansión , de este titulo, radicó en
Alemania meridional, que, a pesar del triunfo
protestante, se propusieron mantenerse fieles al
catolicismo. En 1618 estallan las guerras de
religión conocidas como "guerras de los 30
años". Los príncipes católicos y el pueblo
comenzaron a invocar a la virgen Sma. Con el
titulo de "María Auxiliadora" y acudieron en
peregrinación a una capilla que, con esta
denominación se había levantado a la Virgen en
la ciudad de Passau ( Alemania). En medio de las
mil vicisitudes de la guerra, de la peste y del
enfrentamiento religioso, los católicos de
Baviera y del Tirol se sintieron protegidos por la
Sma. Virgen y experimentaron una renovación
espiritual. Este movimiento mariano estuvo
alentado y guiado por los Padres Capuchinos y
por la Cofradía de María Auxiliadora, promotora
de la nueva devoción mariana. En ella muchos
creyeron encontrar un medio seguro para salvar
su Fe católica y la libertad de sus tierras.
Los turcos atacan Viena (1683)
Junto a las convulsiones religiosas y sociales
provocadas en le centro de Europa por la crisis
protestante, surgió el ímpetu del Islam. En 1683
los turcos, capitaneados por el visir Kará
Mustafá, ponen sitio a Viena, capital del impero.
El Papa Inocencio XI vio entonces en serio
peligro la existencia de una Europa cristiana; los
creyentes acudieron a la protección de la Virgen
María. La invocación María, ayuda (María hilf),
afirma un historiador, recorrió todas las regiones
de Alemania y Austria. La victoria fue para las
fuerzas cristianas, aunque las islámicas eran
tres veces superiores. Viena quedó liberada.
Una vez mas los pueblos experimentaron la
ayuda de la virgen María Auxiliadora.
El Papa y Napoleón.
El siglo XIX sucedió un hecho bien lastimoso:
El emperador Napoleón llevado por la
ambición y el orgullo se atrevió a poner
prisionero al Sumo Pontífice, el Papa Pío VII.
Varios años llevaba en prisión el Vicario de
Cristo y no se veían esperanzas de obtener la
libertad, pues el emperador era el más
poderoso gobernante de ese entonces. Hasta
los reyes temblaban en su presencia, y su
ejército era siempre el vencedor en las
batallas.
El Sumo Pontífice hizo entonces una
promesa: "Oh Madre de Dios, si me libras de
esta indigna prisión, te honraré decretándote
una nueva fiesta en la Iglesia Católica". Y muy
pronto vino lo inesperado. Napoleón que
había dicho: "Las excomuniones del Papa no
son capaces de quitar el fusil de la mano de
mis soldados", vio con desilusión que, en los
friísimos campos de Rusia, a donde había ido
a batallar, el frío helaba las manos de sus
soldados, y el fusil se les iba cayendo, y él
que había ido deslumbrante, con su famoso
ejército, volvió humillado con unos pocos y
maltrechos hombres. Y al volver se encontró
con que sus adversarios le habían preparado
un fuerte ejército, el cual lo atacó y le
proporcionó total derrota.
...//
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Fue luego expulsado de su país y el que antes se
atrevió a aprisionar al Papa, se vio obligado a
pagar en triste prisión el resto de su vida.
El Papa pudo entonces volver a su sede
pontificia y el 24 de mayo de 1814 regresó
triunfante a la ciudad de Roma. En memoria de
este noble favor de la Virgen María, Pío VII
decretó que en adelante cada 24 de mayo se
celebrara en Roma la fiesta de María Auxiliadora
en acción de gracias a la madre de Dios.
San Juan Bosco y María Auxiliadora.
El 9 de junio de 1868, se consagró en Turín,
Italia, la Basílica de María Auxiliadora. La historia
de esta Basílica es una cadena de favores de la
Madre de Dios. su constructr fue San Juan
Bosco, humilde campesino nacido el 16 de
agosto de 1815, de padres muy pobres.
A los tres años quedó huérfano de padre. Para
poder ir al colegio tuvo que andar de casa en
casa pidiendo limosna. La Sma. Virgen se le
había aparecido en sueños mandándole que
adquiriera "ciencia y paciencia", porque Dios lo
destinaba para educar a muchos niños pobres.
Nuevamente se le apareció la Virgen y le pidió
que le construyera un templo y que la invocara
con
el
título
de
Auxiliadora.
Empezó la obra del templo con tres monedas de
veinte centavos. Pero fueron tantos los milagros
que María Auxiliadora empezó a hacer en favor
de sus devotos, que en sólo cuatro años estuvo
terminada la gran Basílica. El santo solía repetir:
"Cada ladrillo de este templo corresponde a un
milagro de la Santísima Virgen". Desde aquel
santuario empezó a extenderse por el mundo la
devoción a la Madre de Dios bajo el título de
Auxiliadora, y son tantos los favores que
Nuestra Señora concede a quienes la invocan
con ese título, que ésta devoción ha llegado a
ser una de las más populares.
San Juan Bosco decía: "Propagad la devoción a
María Auxiliadora y veréis lo que son milagros" y
recomendaba repetir muchas veces esta
pequeña oración: "María Auxiliadora, rogad por
nosotros". El decía que los que dicen muchas
veces esta jaculatoria consiguen grandes
favores del cielo.
El mismo Don Bosco ideó la imagen de la
Señora: vestida con túnica y manto regios, como
reina bellísima, coronada de doce estrellas, con
la enseña de su Hijo Jesús en los brazos, atento
como Ella a los hombres, y con el poder de Dios
en su mano derecha, simbolizado en el cetro. Y
con los ojos en dirección a la tierra, a la Iglesia,
a la Humanidad. Una Señora dinámica, en pie,
dispuesta a auxiliar de inmediato. Esta imagen,
reproducida en miles de formas: medallas,
estampas, calendarios, llaveros... nos ofrece una
compañía cotidiana como una interpelación y un
signo de que detrás hay gente amiga. La imagen
también se hace peregrina, en pequeñas
estatuillas que van de casa en casa, visitando
los hogares en su humilde altar ambulante. Esta
visita es devuelta el 24 de mayo, acontecimiento
anual de características singulares. Todos los
templos de María Auxiliadora reciben a
muchedumbres de devotos y son escenario
de expresiones impregnadas de un profundo
sentido religioso, cristiano y popular. Se dan
cita, junto a la liturgia más entrañable,
procesiones y verbenas, el calor del
encuentro y la alegría de la esperanza. Esta
fiesta va precedida de la solemne novena y
tiene el 24 de cada mes su conmemoración,
como un medio más para la continuidad, a
través del año, de una vida cristiana que se va
haciendo bajo la mirada alentadora de la
Madre Auxiliadora.
"María es Madre de Dios y Madre
nuestra, Madre poderosa y piadosa,
que desea ardientemente llenarnos
de favores celestiales"
DON BOSCO
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“Madre, Reina y Señora de la Familia Salesiana
NOVENAS A MARÍA AUXILIADORA
Escoja una de estas novenas para rezar a María Auxiliadora en este mes... Iníciela el 15 para terminar el 23 y celebrar en grande el 24, día consagrado
a María Auxiliadora.
Novena a María Auxiliadora
NOVENA A MARIA AUXILIADORA
2º Recibir los Santos Sacramentos de
Don Bosco recomendaba esta novena a
Confesión y Comunión.
G. Virgen Sacratísima, dígnate permitirme
María Auxiliadora a los que acudían a él
3º
Hacer
o
prometer
una
limosna
en
favor
de
que te alabe.
implorando la ayuda de la Virgen. El auxilio
las obras de apostolado de la Iglesia o de las
de María no se hacía esperar, si al sencillo
R. Dame fortaleza contra tus enemigos.
obras salesianas.
rezo
acompañaban
las
actitudes
fundamentales, que manifiestan los tres
Oración para todos los días
NOVENA DE LA CONFIANZA
puntos concretos de los que consta la
Madre amable de mi vida auxilio de los
Oh Dios Todopoderoso y Misericordioso,
novena: Fe, conversión-cambio de vida y
cristianos, la pena que me atormenta, pongo
que en defensa del pueblo cristiano
generosa ayuda al prójimo necesitado.
en tus divinas manos.Dios te salve María...
estableciste
admirablemente
en
la
Hoy como ayer las palabras de Don Bosco
Beatísima Virgen María un perpetuo auxilio;
Tú que sabes mis congojas, pues todas te las
siguen siendo las mismas:
concédenos propicio, que fortalecidos con
confío, da la paz a los turbados y alivia el
tal protección, luchando en esta vida
"Quien confía en la Virgen nunca quedará
corazón mío.Dios te salve María...
podamos en la muerte, conseguir victoria
defraudado" y "Tened una gran confianza en
Y aunque tu amor no merezco, no recurriré a
del enemigo maligno, por nuestro Señor
Jesús Sacramentado y en María Auxiliadora
Ti
en
vano,
pues
eres
madre
de
Dios
y
auxilio
Jesucristo. Amén.
y estad seguros que la Virgen no dejará de
de los cristianos.Dios te salve María...
conseguir lo que deseáis, si es para gloria de
Tres
Avemarías,
Gloria
y
Dios y salvación de vuestra alma, si no, os
Acuérdate, ¡oh piadosísima Virgen María!, que
María Auxilio de los Cristianos, Ruega por
concederá otra gracia igual y tal vez mejor".
nosotros.
jamás se ha oído decir que ninguno de los que
1º Rezar, durante nueve días seguidos, tres
Padrenuestros, Avemarías y Glorias con la
siguiente jaculatoria: "Sea alabado y
reverenciado en todo momento el Santísimo
y Divinísimo Sacramento" y luego tres
Salves con la jaculatoria: "María Auxilio de
los Cristianos, ruega por nosotros".
han acudido a tu protección haya sido
abandonado; animado con esta confianza, me
presento a ti. ¡Oh Madre de Dios!, no desoigas
mis súplicas; escúchalas y acógelas
benignamente, ¡oh clemente, oh dulce Virgen
María!(Pedir la gracia que se desea y rezar
una Salve)
Para concluir cada día:
Invocación a María Auxiliadora
¡Oh María! Virgen poderosa, grande e
ilustre defensora de la Iglesia... Singular
Auxilio de los Cristianos, terrible
...///
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SIGUE
.../// como un ejército ordenado en batalla... Tú
sola has triunfado en todas las herejías del
mundo.
¡Oh Madre!, en nuestras angustias, en nuestras
luchas, en nuestros apuros, líbranos del
enemigo, y en la hora de nuestra muerte,
llévanos al Paraíso. Amén.
Súplica a María Auxiliadora
Necesitando un favor especial, y confiando en tu
bondad, a Ti recurro, poderoso Auxilio de los
Cristianos. Conocedor de las innumerables
gracias que diariamente concedes a tus devotos,
he puesto siempre en Ti toda mi confianza; y
hoy, humildemente postrado a tus plantas, te
suplico, con todo el fervor de mi alma, remedies
mi necesidad (expóngase la gracia que se desea
obtener). Bien sé, Madre querida que yo no
merezco nada; y aún temo que mis culpas sean
un obstáculo a tu bondad. Mas Tú puedes,
dulcísima Señora, sacarme de este lastimoso
estado y hacer que sirva con fidelidad a Ti y a tu
divino Hijo, a fin de que yo también pueda
experimentar la maravillosa eficacia de tu santo
Auxilio.
Primer día
¡Oh, María, poderoso Auxilio de los Cristianos
que confiados de tu misericordia, acuden a tu
trono lleno de confianza! Oye los ruegos de tus
hijos que suplicantes imploramos tu poderoso
patrocinio, para poder huir del pecado y de las
ocasiones de pecar.Tres Avemarías y Gloria
Segundo día
Quinto día
¡Oh, María Santísima, Madre de bondad y de
misericordia! tú que siempre libraste al pueblo
cristiano, con tu poderoso patrocinio, de los
asaltos e insidias del enemigo, protege nuestras
almas, te lo suplicamos, de las acometidas del
demonio, del mundo y de la carne, para que
alcancemos completa victoria sobre los
enemigos de nuestra salvación.Tres Avemarías y
Gloria
Querida Madre mía, tú que en el triunfo del
Papa Pío VII mostraste tu eficaz patrocinio,
desplegaste tu manto protector sobre toda la
Iglesia y especialmente sobre su augusto jefe
el Sumo Pontífice, defiéndelo en todo
momento de los ataques de los enemigos,
líbralo de las aflicciones, asístelo siempre
para que pueda dirigir al puerto de salvación
la navecilla de San Pedro, triunfando de las
oleadas embravecidas que amenazan de
sumergirla.Tres Avemarías y Gloria
Tercer día
¡Oh, poderosísima Reina del Cielo, que sola
triunfaste de las herejías, que intentaron
arrancar a tantos hijos del regazo de nuestra
Madre la Iglesia! Ayúdanos ¡oh María! a guardar
firme nuestra fe y puros nuestros corazones, en
medio de tantas insidias para no contaminarnos
con el veneno de tantas perversas doctrinas.
Tres Avemarías y Gloria
Cuarto día
¡Oh dulcísima Madre nuestra María, tú que eres
Reina de los Mártires por los heroicos actos de
valor y fortaleza que practicaste en la tierra!
Dígnate infundir en nuestro corazón la fuerza
necesaria para mantenernos constantes en tu
servicio para que, venciendo todo respeto
humano cumplamos sin rubor nuestros deberes
religiosos y nos comportemos siempre como
devotos hijos tuyos hasta la muerte.
Tres Avemarías y Gloria
Sexto día
¡Oh, María, Reina de los Apóstoles! toma bajo
tu protección a los sagrados ministros y todos
los fieles de la Iglesia Católica: alcánzales
espíritu de unión, de perfecta obediencia al
Romano Pontífice, y de celo ferviente por la
salvación de las almas; especialmente te
suplicamos extiendas tu amorosa asistencia
sobre los misioneros, para que consigan
atraer a la verdadera fe de Jesucristo a todas
las almas, para formar del mundo entero un
solo Rebaño bajo la guía de un solo
Pastor.Tres Avemarías y Gloria
Séptimo día
No seas, Madre de misericordia, insensible a
los dolores de la Iglesia menospreciada en su
doctrina y en sus Sacramentos. No permitas
sea derramada en balde la sangre
preciosísima de tu divino Hijo,
...///
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ilumina a los ciegos que la persiguen, fortalece a
los débiles que no la defienden. Brille ¡oh María!
tu poder sobre la tierra; sea glorificada y acatada
la religión, observada la ley divina y eclesiástica,
para que todos te alaben y alcance la humanidad
los goces eternos.
Don Bosco recomendaba esta
novena a María Auxiliadora a
los que acudían a él implorando
la ayuda de la Virgen. El auxilio
de María no se hacía esperar, si
al sencillo rezo acompañaban
las actitudes fundamentales, que
manifiestan los tres puntos
concretos de los que consta la
novena: Fe, conversión-cambio
de vida y generosa ayuda al
prójimo necesitado.
Tres Avemarías y Gloria
Octavo día
Oh María, Madre de Dios y Madre nuestra
amantísima, de Ti se ha dicho: todo poder se le
ha dado en la tierra y en el cielo; te presentes al
trono del Altísimo, no como quien pide, sino
como quien manda, a Ti clamamos desde el
abismo de nuestras miserias, aleja de nosotros
todo mal; bajo tu protección ponemos nuestros
bienes, nuestros corazones, almas, potencias,
sentidos, vida y todo lo que tenemos; sé nuestro
amparo y nuestra defensa durante toda la vida.
Tres Avemarías y Gloria
Noveno día
¡Oh, piadosísima Madre!, Tú que en todo tiempo
te mostraste verdaderamente la Auxiliadora de
los cristianos asístenos con tu poderosísimo
patrocinio en vida y especialmente en el terrible
trance de la muerte, y alcánzanos la
perseverancia final. ¡Ah! no nos dejes un solo
instante hasta que felices cantemos tus glorias y
las misericordias de tu Hijo en el cielo, por los
siglos de los siglos.
Tres Avemarías y Gloria
"María nos asegura que si somos
devotos suyos, nos tendrá como
hijos suyos, nos cubrirá con su
manto, nos colmará de bendiciones
en este mundo para obtenernos
después el Paraíso".
DON BOSCO
Hoy como ayer las palabras de
Don Bosco siguen siendo las
mismas:
"Quien confía en la Virgen
nunca quedará defraudado" y
"Tened una gran confianza en
Jesús Sacramentado y en María
Auxiliadora y estad seguros que
la Virgen no dejará de conseguir
lo que deseáis, si es para gloria
de Dios y salvación de vuestra
alma, si no, os concederá otra
gracia igual y tal vez mejor".
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ORACIÓN DE CONSAGRACIÓN
OFRECIMIENTO
¡Oh Santísima e Inmaculada Virgen María, tiernísima Madre nuestra y
poderoso Auxilio de los Cristianos! Nosotros nos consagramos enteramente a
tu dulce amor y a tu santo servicio. Te consagramos la mente con sus
pensamientos, el corazón con sus afectos, el cuerpo con sus sentidos y con
todas sus fuerzas, y prometemos obrar siempre para la mayor gloria de Dios y
la salvación de las almas.
Enséñame, oh María Auxiliadora, a ser dulce y bueno en todos
los acontecimientos de mi vida; en los desengaños, en el
descuido de otros, en la falta de sinceridad de aquellos en
quienes creí, en la deslealtad de aquellos en quienes confié.
Tú, pues, ¡oh Virgen incomparable! que fuiste siempre Auxilio del Pueblo
Cristiano, continúa, por piedad, siéndolo especialmente en estos días. Humilla
a los enemigos de nuestra religión y frustra sus perversas intenciones.
Ilumina y fortifica a los obispos y sacerdotes y tenlos siempre unidos y
obedientes al Papa, maestro infalible; preserva de la irreligión y del vicio a la
incauta juventud; promueve las vocaciones y aumenta el número de los
ministros, a fin de que, por medio de ellos, el reino de Jesucristo se conserve
entre nosotros y se extienda hasta los últimos confines de la tierra.
Te suplicamos ¡oh dulcísima Madre! que no apartes nunca tu piadosa mirada
de la incauta juventud expuesta a tantos peligros, de los pobres pecadores y
moribundos y de las almas del Purgatorio: sé para todos ¡oh María! dulce
Esperanza, Madre de Misericordia y Puerta del Cielo.
Te suplicamos, gran Madre de Dios, que nos enseñes a imitar tus virtudes,
particularmente la angelical modestia, la humildad profunda y la ardiente
caridad, a fin de que, por cuanto es posible, con tu presencia, con nuestras
palabras y con nuestro ejemplo, representemos, en medio del mundo, a tu
Hijo, Jesús, logremos que te conozcan y amen y podamos, llegar a salvar
muchas almas.
Haz, ¡oh María Auxiliadora! que todos permanezcamos reunidos bajo tu
maternal manto; haz que en las tentaciones te invoquemos con toda
confianza; y en fin, el pensamiento de que eres tan buena, tan amable y tan
amada, el recuerdo del amor que tienes a tus devotos, nos aliente de tal modo,
que salgamos victoriosos contra el enemigo de nuestra alma, en la vida y en
la muerte, para que podamos formarte una corona en el Paraíso. Así sea
Ayúdame a olvidarme de mí mismo para pensar en la felicidad
de otros; a ocultar mis pequeños sufrimientos de tal modo que
sea yo el único que los padezca.
Enséñame a sacar provecho de ellos, a usarlos de tal modo que
me suavicen, no me endurezcan ni me amarguen; que me hagan
paciente y no irritable; que me hagan amplio en mi clemencia y
no estrecho y despótico. Que nadie sea menos bueno, menos
sincero, menos amable, menos noble, menos santo por haber
sido mi compañero de viaje en el camino hacia la vida eterna.
Amén.
ORACIÓN DE SÚPLICA
Santísima Virgen, Madre de Dios, yo aunque indigno pecador
postrado a vuestros pies en presencia de Dios omnipotente os
ofrezco este mi corazón con todos sus afectos. A vos lo
consagro y quiero que sea siempre vuestro y de vuestro hijo
Jesús. Aceptad esta humilde oferta tú que siempre has sido la
auxiliadora del pueblo cristiano.
Oh María, refugio de los atribulados, consuelo de los afligidos,
ten compasión de la pena que tanto me aflige, del apuro
extremo en que me encuentro.
Reina de los cielos, en vuestras manos pongo mi causa. Se bien
que en los casos desesperados se muestra más potente vuestra
misericordia y nada puede resistir a vuestro poder. Alcanzadme
Madre mía la gracia que os pido si es del agrado de mi Dios y
Señor. Amén.
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15 minutos con Maria Auxiliadora
¡María! ¡María! ¡Dulcísima María, Madre querida y poderosa
Auxiliadora mía! Aquí me tienes; tu voz maternal ha dado
nuevos bríos a mi alma y anheloso vengo a tu soberana
presencia... Estréchame cariñosa entre tus brazos... deja que yo
recline mi cansada frente sobre tu pecho y que deposite en él
mis tristes gemidos y amargas angustias, en íntima
confidencia contigo, lejos del ruido y bullicio del mundo, de ese
mundo que sólo deja desengaños y pesares.
Mírame compasiva... estoy triste, Madre, bien lo sabes, nada me
alegra ni me distrae, me hallo enteramente turbado y llena de
temor...Abrumado bajo el peso de la aflicción, sobrecogida de
espanto, busco un hueco para ocultarme, como la tímida
paloma perseguida por el cazador... y ese hueco, ese asilo
bendito, ese lugar de refugio es,¡oh Madre Augusta! tu corazón.
A ti me acerco lleno de confianza... no me deseches ni me
niegues tus piedades. Bien comprendo que no las merezco por
mis muchas infidelidades; dignas de tus bondades son las
almas santas e inocentes que saben imitarte y a las cuales yo
tanto envidio sinceramente, mas Tú eres la esperanza y el
consuelo, por eso vengo sin temor.
¡Madre mía! Permite que yo no toque, sino que abra de par en
par la puerta de tu corazón tan bueno y entre de lleno en él pues
vengo cansado y sé que Tú no sabes negarte al que afligido
viene a postrarse a tus pies.
¡Virgen Madre! Tu trono se levanta precisamente donde hay
dolores que calmar, miserias que remediar, lágrimas que
enjugar y tristezas que consolar... por eso, levantándome del
profundo caos de mis miserias en que me encuentro sumergido
imitando al Pródigo del Evangelio, digo también: "Me levantaré
e iré a mi dulce Madre y le diré: ¡Madre buena,
aquí está tu hijo que te busca! perdona si en algo te he sido infiel,
soy tu pobre hijo que llora, aquí me tienes aunque indigno a tus
favores... te pertenezco y no me separaré de Ti, hasta no llevar en
mi pecho el suave bálsamo del consuelo y del perdón.
¿Me abandonarás dulce María? ¿No herirán tus oídos mis
clamores? ¡Oh, no! tu apacible rostro ensancha mi confianza, tus
castos ojos me miran compasivamente disipando las densas
nubes de mi espíritu y de mi abatimiento y zozobra desaparecen
con tu materna sonrisa.
Si majestuosa empuñas tu cetro en señal de poder, como eres mi
Madre, es tan sólo para manifestarme que eres la dispensadora de
las gracias y mercedes del cielo para derramarlas con abundancia
sobre este tu pobre hijo que sólo desea amarte y agradecerte.¡Oh
sí! Tú eres el Océano, Madre, y yo el imperceptible grano de arena
arrojado en él... Tú eres el rocío y yo la pobre flor mustia y
marchita que necesita de Ti para volver a la vida. Que nada me
distraiga, que nadie me busque... Yo estoy perdido en el mar
inmenso de tu bondad, estoy escondido en el seno misterioso de
mi bendita Madre.
Reina mía, confiando en tu Auxilio bondadoso y tierno quiero
hablarte con la confianza del niño... quiero acariciarte, quiero llorar
contigo... traer a mi memoria dulces recuerdos... derramar mi alma
en tu presencia para pedirte gracias, arráncame, en una palabra el
corazón para regalártelo en prenda de mi amor.
Escucha pues, tierna María, mi dulce Auxiliadora, una a una todas
mis palabras y deja que cual bordo de fuego penetre en tu
corazón, porque quiero conmoverte... quiero rendirlo y quiero en
fin que tu Jesús, que tan amable abre sus bracitos sonriendo con
dulzura, repita en mi favor nuevamente aquella consoladora
palabra
que
alienta
al
desvalido
y
hace
temblar al demonio: "He aquí a tu Madre, he aquí a tu hijo".
...///
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Sí, aquí estoy... aquí está tu pobre hijo a quien has amado y
amas aún con predilección y que te pertenece por todos
títulos... la que descansó en tus brazos antes de reposar en el
regazo maternal... la que probó tus caricias mucho antes que
los maternos besos... ¿lo recuerdas?
Yo dormí en tu seno el dulce sueño de la inocencia, viví
tranquilo bajo tu manto sin conocer ni sospechas siquiera los
escollos de la vida, amándote con ardor y gozando de tus
caricias con las que preparaste mi alma y corazón para los
rudos ataques de mis enemigos y sin sabores de la vida.
Tu mano salvadora no sólo me apartó del abismo en que tantas
almas han perecido sino que me regaló con gracias
particularísimas y especiales dones, que reserves tan sólo para
tus amados. Todo... todo lo confieso para mayor gloria tuya y
quisiera tener mil lenguas para cantar tus alabanzas digna y
elocuentemente en fervorosos y tiernos himnos de santa
gratitud.
¡Ah cuando me hallo cercada de tinieblas y sombras de muerte,
sobrecogida de angustioso quebranto... cuando mi corazón
tiembla ante la presencia del dolor, este pensamiento dulcísimo
de tus tiernas muestras de predilección viene a ser el rayo
luminoso que hace surgir mi frente dándome alas para
remontarme hasta lo infinito... ¡Oh recuerdo consolador!
¡Bendito seas! Eres la escala por la cual subo hasta el trono de
la clemencia y del amor santo y verdadero.
Mas ¡ay!... pronto pasaron de aquella alma los días de encanto...
con la velocidad del relámpago se disiparon mis goces
infantiles y llegó para mí la hora del desamparo... Madre, no
puedo soportar su peso...siento quebrantar al mismo tiempo
todas mis fuerzas interiores y necesito que tu mano me
sostenga para no sucumbir en la lucha...Ansioso te busco como
el pobre náufrago busca su tabla salvadora...
Levanto a Ti mis ojos y mi pesada frente como el marino en busca
de la estrella que debe señalarle el puerto. Me siento como
abandonado, semejante a una nave sin piloto a merced del oleaje
tempestuoso e incesante... ¡Tengo miedo! mucho miedo de
perecer, entre las turbias ondas del agitado mar del pecado...
Tengo miedo de la justicia divina a quien soy deudor de tantas y
tan especialísimas gracias... pero sobre todo tengo miedo... ¡Oh no
quisiera ni decirlo... tengo miedo de serte ingrato, abandonándote
algún día y olvidando tus ternuras, pagarlas con ingratitud!
¡Jamás lo permitas, Reina mía! Haz que viva siempre unido a Ti,
como la débil hiedra vive asida fuertemente a la robusta encina
defendiéndose del furioso huracán... ¿Qué sería de éste tu hijo?
¡Oh Madre! ¿sin Ti?
Mil enemigos me acechan redoblando a cada paso sus infernales
astucias... acosado me siento por todas partes y si Tú no me
amparas, ¿quién se dolerá de mí? No me alejes, por piedad,
sálvame... muestra que eres mi Madre Auxiliadora; olvida por
piedad las veces que te he acongojado, reduce a polvo mis
pecados, lávame con tus lágrimas y límpiame más y más.Tus
brazos son el trono de la misericordia, en ellos descansa tu
Jesús... sujétame entre ellos para que no haga uso de la justicia
contra mí... dile que acepto el dolor que redime si Tú me lo envías,
que venga, si es preciso, el sufrimiento aun cuando mi pobre
carne tiemble ante él, con tal que mi alma se torne blanca como la
nieve. Sí, dile a tu amado hijo que yo quiero desagraviar para
alcanzar su clemencia, dile que eche un velo sobre mis faltas y
miserias y que olvide para siempre lo malo que he sido... ¡María!
de mi vida no resta más que la última etapa... mis ensangrentadas
huellas van marcando mis pasos en la senda escabrosa de la vida
que está por cortarse... mi cansado corazón late aún, sí, porque Tú
les das vida y aliento, pero derrama las últimas lágrimas que
manan de él cual candente lava.
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Terminará mi existencia y ¿qué será de mí, si mi
Auxiliadora no viene en ese momento terrible? ¿A
quién volveré mis ojos si te alejas en ese instante? La
gracia que te he pedido y tanto deseo para mi agonía,
es grandísima y no la merezco, pero la espero con
plena confianza y tu sonrisa me alentará. Estoy
segura de que aun cuando el demonio ruja a
mi derredor, preparando su último asalto, tu mano
maternal me acariciará y con sin par solicitud me
prodigará los últimos consuelos en mi despedida de
este triste valle de lágrimas. Esto lo sé cierto, lo
siento en mí y no fallará mi esperanza... ni un
momento lo dudo.
Los ángeles santos, al ver las ternuras de que seré
objeto en el terrible trance exclamarán también
enternecidos: "Mirad cómo lo ama nuestra Reina".
Esta es la gracia de las gracias, mi último anhelo, mi
petición suprema. Haz ¡oh Madre mía! que tu
dulcísimo nombre, que fue la primera palabra que
supieron balbucear mis infantiles labios entre las
caricias
de
mi
buena madre, sea también la última expresión que
suavice y endulce mi sedienta boca al entregar mi
alma. ¡Madre!... que mi tránsito sea el postrer tributo
de mi amor hacia Ti... que sea la última nota de mis
cantos que tantas veces se elevaron en tu honor y el
beso moribundo que te envíe sea el preludio de mi
eterna e íntima unión con la Majestad divina y
contigo, ¡oh mi dulce, mi santa y tierna Madre
Auxiliadora...!
"Estamos en este mundo como en un mar borrascoso,
como en un destierro, en un valle de lágrimas. María
es la estrella del mar, el consuelo de nuestro destierro,
la luz que nos indica el camino del cielo enjugando
nuestras lágrimas".
DON BOSCO
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El año 1887 fue don Bosco por última vez a
Florencia; por aquellos días sucedieron hechos
que redundaron en honor de María Auxiliadora y
de los que dio testimonio un colaborador del
periódico Vera Buona Novella de Florencia.
«El primero corresponde a una señora de
Milán, que hacía cinco meses se iba extenuando
víctima de una pulmonía, junto a la total
postración de sus fuerzas vitales.
»Fue algo maravilloso; aquel mismo día pudo la
enferma reemprender sus ordinarias y graves
ocupaciones, adaptarse a todo género de
comidas, ir de paseo, entrar y salir de casa
libremente, como si nunca hubiese estado
enferma. Cuando acabó la novena, se
encontraba en un estado de salud tan excelente,
como no se recordaba haber gozado
anteriormente.
---------------------------*-----------------------»Otra señora sufría, desde hacía tres años, un
malestar de palpitaciones, con todos los
inconvenientes unidos a este mal. Como le vino
la fiebre y una especie de hidropesía, quedó
postrada e inmóvil en la cama. Su mal había
llegado a tal extremo, que cuando dicho
sacerdote le daba la bendición, el marido de la
enferma tuvo que levantarle la mano para que
pudiese santiguarse. Le recomendó también que
hiciese una novena en honor de Jesús
Sacramentado y de María Auxiliadora, con la
promesa de entregar una limosna para las obras
de la citada iglesia, una vez obtenida la gracia de
la curación. El mismo día en que se terminaba la
novena, la enferma estaba libre de todo mal, y
ella misma escribió la narración de su
enfermedad. En ella se lee lo siguiente:
respondió. No se trata de levantar una capilla,
sino una iglesia grandísima y muy costosa.
Esta mañana no teníamos en casa ni para
pagar los sellos del correo.
Y don Bosco replicó:
»María Auxiliadora me ha curado de una
enfermedad, para la que se consideraba inútil
todo recurso de la ciencia médica. Hoy, último
día de la novena, me encuentro libre de todo mal
y me siento a la mesa con mi familia, lo que
desde hace tres años no había podido hacer.
Mientras viva, no cesaré de alabar el poder y la
bondad de la augusta Reina del Cielo, y haré
todo lo posible para promover su culto,
especialmente en la iglesia que se está
construyendo en Turín»
Comienza a abrir los cimientos: cuándo
hemos empezado una obra contando
primeramene con el dinero? Hay que dejar
hacer algo a la Divina Providencia.
Don Angel Savio ejecutó las órdenes. Pero,
como había que dejar bajo el pavimento de la
iglesia un subterráneo, resultaba que además
de las excavaciones para los cimientos, se
debía excavar enteramente, con dos metros y
medio de profundidad, una superficie de casi
mil doscientos metros cuadrados. Dado el
---------------------------*-----------------------enorme transporte de tierras, por medio de
carros, al lugar fijado por el Ayuntamiento,
Don Bosco no desperdiciaba ocasión para
resultó que aquel año sólo se pudo realizar
inculcar en sus hijos la más ferviente gratitud a
una parte del trabajo.
la Celestial Auxiliadora con la práctica ejemplar
de la pobreza. Para estimularlos a amarla y Mientras tanto, la Providencia hacía algo. Al
practicarla
ejemplarmente
solía
contar, principio
hubo
varios
acomodados
visiblemente emocionado, que hasta los más ciudadanos que prometieron notables
pobres sentían el deber de darle alguna limosna donativos, pero algunos cambiaron de parecer
en señal de agradecimiento por gracias y dedicaron a otra cosa su beneficencia. Otros
obtenidas,
y
que
él,
comprendiendo querían hacer sus ofrendas, pero una vez
perfectamente el sacrificio que se imponían, avanzados los trabajos. Don Bosco pasaba
tenía con ellos una discreción conmovedora.
sus
apuros.
Habían
empezado
las
excavaciones y se echaba encima el pago de
Cuando se trataba de construir la Basílica de
la primera quincena. Necesitaba mil liras. De
María Auxiliadora en Turín, sus asistententes le
pronto, con motivo del sagrado ministerio,
decían, Pero cómo haremos, don Bosco? le
don Bosco fue llamado al lecho
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de una persona gravemente enferma. Estaba en
cama imposibilitada desde hacía tres meses,
aquejada de tos y de fiebre, con grave debilidad
de estómago.
-Si yo pudiese, comenzó a decir, recuperarme un
poco, estaría dispuesta a cualquier rezo, o
cualquier sacrificio; sería para mí una señalada
gracia si tan sólo pudiese levantarme de la cama.
-Qué se le ocurriría hacer?, preguntó don
Bosco
-Lo que me diga.
-Haga una novena a María Auxiliadora.
-Qué debo rezar?
-Durante nueve días rece tres padrenuestros,
avemarías y glorias al Santísimo Sacramento
con tres salves a la bienaventurada Virgen María.
-Lo haré y qué obra de caridad?
-Si le parece bien y si consigue una verdadera
mejoría, haga una ofrenda para la iglesia de
María Auxiliadora que se está edificando en
Valdocco.
-Sí, sí, con mucho gusto. Si durante esta novena
consigo solamente poderme levantar de la cama
y dar unos pasos por esta habitación, haré un
donativo para la iglesia de que me habla.
Empezó la novena y estábamos ya en el último
día. Don Bosco debía entregar aquella tarde no
menos de mil liras a los obreros. Fue a visitar a
la enferma. Abrióle la doncella y con gran gozo
le anunció que su señora se encontraba
perfectamente curada; había dado ya dos paseos
y había ido a la iglesia para dar gracias al Señor.
Mientras la criada le contaba rápidamente todo
aquello, salió jubilosa la misma señora,
exclamando:
pulmonar. Desde el mes de septiembre estaba
la enferma tan falta de fuerzas que no podía ni
recostarse en la cama. Su confesor
extraordinario, el padre jesuita Nicolás
Rodríguez, que la vio entonces varias veces,
escribe que tenía un aspecto cadavérico. Un
día le llevó este padre una reliquia de don
Bosco. Apenas la besó la enferma, sintió
abrirse su corazón a la esperanza,
experimentando en su interior un misterioso
consuelo.
-Estoy curada, ya he ido a dar gracias a la Virgen
Santísima; tenga el paquete que le he preparado.
Esta es la primera limosna, pero ciertamente no
El veintidós de noviembre comenzó una
será la última.
novena a María Inmaculada pidiendo que, por
Don Bosco tomó el paquete, volvió a casa, lo intercesión de don Bosco, le devolviera la
desenvolvió y halló cincuenta napoleones de salud. La noche siguiente al quinto día
oro, que eran precisamente las mil liras que concilió el sueño, como no podía hacerlo
necesitaba.
desde bastante tiempo; durmiendo, le pareció
que le tocaban a la espalda y la llamaban por
Desde este momento, como veremos, fueron
su nombre. Se despertó sobresaltada, pero, al
tales y tantas las gracias de la Virgen, para
no ver a nadie, se desvaneció. No supo
quienes cooperaban a la construcción de su
explicar después si el desvanecimiento duró
iglesia en Valdocco, que bien puede asegurarse
mucho o poco; sólo recordaba que había visto
que Ella misma la edificó.
a don Bosco que le decía:
-------------*--------------Quisiera concederte lo que me pides; pero no
Lo que sucedió en Portugal el ocho de diciembre puedo, porque la Virgen está disgustada
de 1888 no es un milagro ordinario, sino un contigo. Con todo, no te desanimes, yo te
grandísimo milagro, como año y medio después ayudaré.
lo calificó el cardenal Luis Masella, prefecto de la
Y, dicho esto, desapareció.
sagrada Congregación de Ritos. Sor María
Josefa Alves de Castro, religiosa dorotea, Para entender el alcance de este dulce
residente en el colegio de Covilla, diócesis de reproche conviene tener presente una
Guarda, se puso gravemente enferma en el mes confidencia de la Hermana sobre el tiempo
de marzo. Se le diagnosticó tuberculosis
anterior a su enfermedad.
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hedor pestilencial.
«Me parecía, escribe, que vivía una gran tibieza,
porque caía frecuentemente en faltas notables,
para una religiosa. El día once de abril fui a
confesarme, pero con gran extrañeza mía, noté
que mi confesor usaba palabras muy ásperas, y
esto me desanimó bastante».
Y, a pesar del recrudecimiento de la enfermedad,
la enferma esperaba confiada el ocho de
diciembre. La vigilia tuvo una fiebre violentísima.
De las tres a las cuatro de la mañana parecía que
iba a echar sus pulmones. Después se
tranquilizó y se durmió un rato. Finalmente he
aquí que la voz de don Bosco, que tan bien
conocía, la despertaba y le dirigía estas
consoladoras palabras:
Durante la noche siguiente a la aparición, y
estando despierta, perdió las fuerzas y se
desmayó. Apareciósele entonces la Inmaculada
con don Bosco, el cual, de rodillas ante la
Virgen, le pedía que perdonara a la religiosa,
añadiendo que en adelante observaría sus
propósitos. Y la Virgen le dijo a la Hermana:
-Si te corriges, no te abandonaré.
Fue cosa de breve duración, que terminó
dejando su alma inundada de satisfacción.
El día veintinueve comenzó la novena de la fiesta
de la Inmaculada con un fervor como nunca. El
cuarto y el quinto día de la novena tuvo nuevas
visitas de la Santísima Virgen y de don Bosco.
La Virgen le dijo:
-Si prometes servirme con más fervor y ser más
fiel a mi divino Hijo, el día de mi fiesta recobrarás
la salud perdida.
Pero entre tanto su estado despertaba las más
serias inquietudes.
Durante tres días consecutivos las hemoptisis
que tanto la atormentaban, eran más frecuentes
y lamentables; la sangre que vomitaba era de un
Don Joaquín Berto, que acompañó en varias
ocasiones a don Bosco a Florencia, nos da el
siguiente testimonio: «En 1873 pregunté al
Siervo de Dios por qué dicha Marquesa y su
familia usaban tanta deferencia con él,
tomaban tan a pecho el incremento de las
obras Salesianas y se preocupaban
constantemente del Oratorio, y él me contó
confidencialmente el suceso del ahijado de la
Marquesa. Ella misma me dijo muchas veces:
»-Estoy convencida de que don Bosco es un
-Levántate; estás curada. No olvides lo que has
santo».
prometido.
La Marquesa no pudo olvidar nunca el hecho
Saltó la Hermana del lecho, se arrodilló en el
de que don Bosco había resucitado a su
suelo y, después de permanecer así unos
ahijado y lo repetía con frecuencia,
minutos, advirtió que ya no sentía ningún
asegurándolo totalmente después del 1881,
mal.Sin embargo, volvió a acostarse para
también a don Faustino Confortola, con quien
esperar el sonido de la campana a la hora de
tenía gran confianza.
levantarse la comunidad. A las cinco se arregló,
bajó a la capilla y asistió de rodillas a dos misas; El año 1887 fue don Bosco por última vez a
pasó a continuación al refectorio con las Florencia; durante la comida en casa
Hermanas, que estaban maravilladas, y Uguccioni, la Marquesa recordó a los
desayunó con buen apetito.
comensales con todos sus detalles el suceso
de su ahijado resucitado. Don Bosco bajó la
Sor María Josefa tenía veintinueve años de edad
cabeza y, sonrojado, callaba. Don Carlos
y casi diez de profesión religiosa. Al enterarse el
Viglietti, que estaba presente, nos dio la
padre jesuita, de lo ocurrido, quiso estudiar
noticia.
personalmente el caso, y la encontró en
perfectas condiciones dedicada a sus Nosotros mismos, para comprobar este hecho
ocupaciones. Volvió a verla ocho años después prodigioso, preguntamos a don Bosco sobre
y, como él escribe, presentaba aspecto lozano y el mismo, ya en sus últimos años, y
trabajaba activamente .
obtuvimos plena confirmación con todos los
pormenores descritos; pero, al concluir su
relato, después de una breve pausa,
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añadió con una expresión de profunda humildad:
«Quizá no estaba muerto». No podríamos pretender
una confirmación más explícita.
Por aquellos días sucedieron otros hechos que
redundaron en loor de María Auxiliadora y de los que
dio testimonio un colaborador del periódico Vera
Buona Novella de Florencia.
«El primero corresponde a una señora de Milán, que
hacía cinco meses se iba extenuando víctima de una
pulmonía, junto a la total postración de sus fuerzas
vitales.
»Pasaba don Bosco por estos lugares: la visitó y
aconsejó que recurriese a María Auxiliadora, con
una novena de oraciones en su honor, y la promesa
de una limosna para las obras de la iglesia, que se
estaba levantando en Turín, con el título de María
Auxiliadora de los Cristianos. La limosna debía
hacerse solamente después de obtener la gracia.
»Fue algo maravilloso; aquel mismo día pudo la
enferma reemprender sus ordinarias y graves
ocupaciones, adaptarse a todo género de comidas, ir
de paseo, entrar y salir de casa libremente, como si
nunca hubiese estado enferma. Cuando acabó la
novena, se encontraba en un estado de salud tan
excelente, como no se recordaba haber gozado
anteriormente.
»Otra señora sufría, desde hacía tres años, un
malestar de palpitaciones, con todos los
inconvenientes unidos a este mal. Como le vino la fiebre y una especie de hidropesía,
quedó postrada e inmóvil en la cama. Su mal había llegado a tal extremo, que cuando
((538)) dicho sacerdote le daba la bendición, el marido de la enferma tuvo que
levantarle la mano para que pudiese santiguarse. Le recomendó también que hiciese
una novena en honor de Jesús Sacramentado y de María Auxiliadora, con la promesa
de entregar una limosna para las obras de la citada iglesia, una vez obtenida la gracia
de la curación. El mismo día en que se terminaba la novena, la enferma estaba libre de
todo mal, y ella misma escribió la narración de su enfermedad. En ella se lee lo
siguiente:
»María Auxiliadora me ha curado de una enfermedad, para la que se consideraba inútil
todo recurso de la ciencia médica. Hoy, último día de la novena, me encuentro libre de
todo mal y me siento a la mesa con mi familia, lo que desde hace tres años no había
podido hacer. Mientras viva, no cesaré de alabar el poder y la bondad de la augusta
Reina del Cielo, y haré todo lo posible para promover su culto, especialmente en la
iglesia que se está construyendo en Turín»
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Los devotos de María Auxiliadora, son parte de
la familia en la forma instituida por el mismo
Don Bosco. Esta pertenencia empeña a honrar
a María Auxiliadora Madre de la Iglesia,
participando a la misión juvenil y popular de
Don Bosco, sobre todo aumentando y
defendiendo la fe entre la gente.
En la familia salesiana los devotos evidencian
el valor peculiar de la devoción popular
mariana, como instrumento de evangelización
y promoción de la juventud necesitada.
He aquí algunos consejos:
1) Valorizar en sintonía con la Iglesia, de la cual
María
es modelo y figura, la participación a la vida
litúrgica, en particular a los sacramentos de la
Eucaristía y la Reconciliación, en la
practica de la vida cristiana personal;
2) Vivir y difundir la devoción a María
Auxiliadora según el espíritu de Don Bosco y
en armonía con la renovación de la familia
salesiana;
3) Renovar, potenciar y vivir las prácticas
de piedad popular, como por ejemplo la
conmemoración de cada 24 del mes, el
rosario, la novena de María Auxiliadora, la
bendición de María Auxiliadora; etc.;
4) Rezar por las vocaciones de la Iglesia,
laicales, religiosas y ministeriales, y
favorecer con los medios a disposición las
vocaciones de la familia salesiana;
5) Imitar María cultivando en la propia
familia un ambiente cristiano, practicando
con la oración y la acción la solicitud por
los jóvenes más pobres y las
personas necesitadas;
6) Vivir la vida diaria con criterios
evangélicos, en particular con la acción de
gracias a Dios por las maravillas que
realiza, y ser fieles aun en la hora de
dificultad y de cruz, como lo hizo María.
"Es casi imposible ir hacia Jesús si no se va por medio
de María".
DON BOSCO
VOLVER
DON BOSCO Y LA VIRGEN :
"Los motivos que tenemos para ser devotos de la
Virgen son: María es la más santa de todas las
criaturas, María es la Madre de Dios, María es nuestra
Madre".
"María nos asegura que si somos devotos suyos, nos
tendrá como hijos suyos, nos cubrirá con su manto,
nos colmará de bendiciones en este mundo para
obtenernos después el Paraíso".
"Quien confía en María no se sentirá nunca
defraudado".
"Estamos en este mundo como en un mar borrascoso,
como en un destierro, en un valle de lágrimas. María es
la estrella del mar, el consuelo de nuestro destierro, la
luz que nos indica el camino del cielo enjugando
nuestras lágrimas".
"María quiere la realidad y no la apariencia".
"María no hace las cosas sólo a medias":
"María Auxiliadora ha obtenido y obtendrá siempre
gracias especiales, y aun extraordinarias y
milagrosas, para los que ayudan a dar educación
cristiana a los jóvenes en peligro con obras, consejo,
buen ejemplo o simplemente con la oración".
"María es nuestra guía, nuestra maestra, nuestra
madre".
"María santísima siempre nos ha hecho de madre".
"Un apoyo grande para vosotros, un arma poderosa
contra las insidias del demonio la tenéis, queridos
jóvenes, en la devoción a María Santísima".
"María Santísima protege a sus devotos en todas las
necesidades, pero los protege especialmente en el
momento de la muerte".
"Las madres de la tierra no abandonan nunca a sus
hijos. Del mismo modo María, que ama tanto a sus
hijos durante la vida, con cuánta ternura, con cuánta
bondad acudirá a protegerlos en sus últimos instantes,
cuando mayor es la necesidad".
"Amad, honrad, servid a María. Procurad hacerla
conocer, amar y honrar por los demás. No sólo no
perecerá un hijo que haya honrado a esta madre, sino
que podrá aspirar también a una gran corona en el
cielo".
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MARÍA
¡NO
TE
FALTES!
ESPERA
Estimado Hermano Lector:
Espero que el presente archivo halla enriquecido tu amor a nuestra
Santísima Madre MARÍA AUXILIADORA
y te fortalezca espritualmente y te llene de “esperanza”, pues.....
”NO ESTAMOS SOLOS”,
tenemos a una buena Madre, “la mejor”, “la mas buena”, “la mas
bella”, el “mejor regalo” que DIOS nos dio.
¿qué decirte finalmente?...
Difunde este archivo y comparte tu amor , fé y alegría de ser...
¡SALESIANO HIJO DE MARÍA AUXILIADORA!
"Amad, honrad, servid a María. Procurad hacerla conocer, amar y
honrar por los demás. No sólo no perecerá un hijo que haya honrado a
esta madre, sino
que podrá
aspirarDE
también
a una gran corona en el
MARÍA
AUXILIO
LOS CRISTIANOS
cielo".
Ruega por Nosotros
DON BOSCO