El profesor cristiano
Testigo de una experiencia
“Creí y por eso hablé” (2Cor 4, 13)
XXIV Jornada Diocesana de Enseñanza
Archidiócesis de Madrid
Mario Iceta Gavicagogeascoa
Obispo Auxiliar de Bilbao
El origen de la subjetividad
cristiana
El amor de Dios, morada del hombre
 “Como el Padre me
ha amado, así os he
amado Yo,
permaneced en mi
amor” (Jn 15, 1)
 El amor de Dios,
sentido de la vida,
luz para el camino,
morada humana
La fe nace del encuentro con Jesucristo
 “No se comienza a ser
cristiano por una
decisión ética o una
gran idea, sino por el
encuentro con un
acontecimiento, con una
Persona, que da un
nuevo horizonte a la
vida y, con ello, una
orientación decisiva”
(Benedicto XVI, Deus caritas est, 1)
 Conocimiento
experiencial de Dios
Los llamó
para estar con Él

Los discípulos pronto descubren
dos cosas del todo originales en la
relación con Jesús. Por una parte,
no fueron ellos los que escogieron
a su maestro. Fue Cristo quien los
eligió. De otra parte, ellos no fueron
convocados para algo… sino para
Alguien, elegidos para vincularse
íntimamente a su Persona (cf. Mc1,
17; 2, 14). Jesús los eligió para
“que estuvieran con Él y enviarlos a
predicar” (Mc 3, 14).

El discípulo experimenta que la
vinculación íntima con Jesús en el
grupo de los suyos es participación
de la Vida salida de las entrañas
del Padre, es formarse para asumir
su mismo estilo de vida y sus
mismas motivaciones (cf. Lc 6,
40b), correr su misma suerte y
hacerse cargo de su misión de
hacer nuevas todas las cosas.
(Aparecida, 131)
Enviados a proclamar la Buena nueva

“El Espíritu del Señor está sobre
mí, porque me ha ungido para
anunciar a los pobres la Buena
Nueva, me ha enviado a
proclamar la liberación a los
cautivos y la vista a los ciegos,
para dar la libertad a los oprimidos
“ (Lc 4, 18)
 La Buena nueva de la dignidad
humana
 La Buena nueva de la vida
 La Buena nueva de la familia
 La buena nueva de la
actividad humana
 La Buena nueva del destino
universal de los bienes
 La Buena nueva de la vida
eterna
Evangelizar educando
 Anuncio explícito de
Jesucristo:
 “No hay
evangelización
verdadera mientras no
se anuncie el nombre,
la doctrina, la vida, las
promesas, el reino, el
misterio de Jesús de
Nazaret, Hijo de Dios
(Pablo VI, EN, 22)
Alumbre vuestra luz a los hombres
 “El testimonio
constituye ha de
por sí una
proclamación
silenciosa, pero
también muy clara y
eficaz, de la Buena
Noticia”
(Pablo VI, EN, 21)
Constructores de la civilización del amor
 “Evangelizar
consiste en alcanzar
y transformar… los
criterios de juicio,
los valores
determinantes, las
fuentes inspiradoras
y los modelos de
vida de la
humanidad”
(Pablo VI, EN, 19)
Claves culturales
contemporáneas
La tentación de renunciar
 “Tanto entre los padres como entre los profesores, y en
general entre los educadores, es fuerte la tentación de
renunciar; más aún, existe incluso el riesgo de no
comprender ni siquiera cuál es su papel, o mejor, la misión
que se les ha confiado. En realidad, no sólo están en juego
las responsabilidades personales de los adultos o de los
jóvenes, que ciertamente existen y no deben ocultarse,
sino también un clima generalizado, una mentalidad y una
forma de cultura que llevan a dudar del valor de la persona
humana, del significado mismo de la verdad y del bien; en
definitiva, de la bondad de la vida. Entonces, se hace difícil
transmitir de una generación a otra algo válido y cierto,
reglas de comportamiento, objetivos creíbles en torno a los
cuales construir la propia vida.”
(Benedicto XVI, Mensaje a la Diócesis de Roma sobre la tarea urgente de la educación,
21 enero 2008)
Visión contemporánea del hombre
 Reducción del ser humano a la
categoría de individuo.
 El abismo de la soledad. El hombre
replegado sobre sí mismo.
 Imposibilidad de apertura real a la
trascendencia y a una comunicación
interpersonal real que supere la mera
fenomenología.
 Distorsión e incomprensión de la
experiencia del amor como vocación
esencial.
 Disociación espíritu- cuerpo.
Extrinsecismo de la corporalidad.
 Incomprensión del lenguaje del cuerpo
y de la sexualidad
¿De qué libertad estamos
hablando?
 El absoluto de la libertad.
 Libertad creadora del bien.
 Libertad como fin en sí
misma. Voluntad de poder
sobre el cuerpo.
 Carencia de una orientación
a un bien y una realización
personal.
 Extenuación de la libertad y
del deseo
 El problema de la libertad
del otro.
¿Es posible conocer el bien y el
mal?
 Pensamiento moral débil. Dificultad
de conocer la verdad sobre el bien.
 Agotamiento de la Moral de tercera
persona.
 Un camino necesario: de los
valores a las virtudes
 Negación de absolutos morales y
de la necesidad de la virtud.
 Disociación entre el ser y la acción.
 Absolutismo de la propia libertad.
 Sistemas morales inconsistentes:
utilitarismo, consecuencialismo,
moral de situación
Trascendencia y sentido de Dios
 Dios como idea irrelevante
 Extrinsecismo de la
concepción religiosa
 Religión recluida al ámbito
privado
 Irrelevancia de la fe en el
mundo y en la vida
cotidiana
 Sincretismo religioso
 Irrelevancia de la
propuesta de la salvación
 Materialismo práctico
Sentido del sufrimiento, de la enfermedad y de la
muerte
 El sufrimiento es
incomprensible y se
debe evitar a cualquier
precio
 Débil y enfermo no
contribuyen al bienestar
de la sociedad
 Cultura del bienestar
corporal
 La muerte es ignorada y
escondida.
¿Existe la Verdad o sólo la opinión?
 Incapacidad de conocer la
verdad. Nihilismo
cognoscitivo.
 Relativismo .
 Aceptación del pluralismo en
contra incluso del principio de
no contradicción.
 La verdad creada por la
razón.
 La masa favorece la
manipulación y el eclipse de
la verdad.
La ciencia como única verdad
 Cientificismo.
 Irrelevancia moral del
quehacer científico.
 Lo técnicamente posible
es moralmente bueno.
 Utilitarismo.
 Esclavitud de la dignidad
humana al servicio de la
tiranía de la ciencia.
 Irrelevancia de la vida
débil o disminuída.
Política y Estado ¿al servicio de la
persona, la sociedad y el bien común?
 Dificultad en la fundamentación
de la obligación moral.
 Contractualismo.
 Eclipse del bien de la persona y
dificultad de establecer un bien
común consistente.
 Subordinación de la persona a
la ideología.
 Legislación en relación a
consensos de mayorías,
posible influencia de grupos de
presión o intereses
económicos, ideológicos o
electorales.
Servidores de vuestra alegría
Cfr. 2 Cor 1, 24
El hombre y la mujer son personas
llamadas a vivir la vocación del amor
 La noción de persona, revolución
antropológica.
 La apertura de la persona a la
trascendencia y la comunicación
interpersonal. Fundamento antropológico
de la sociedad.
 Familia, célula básica de la sociedad,
fuente y escuela de humanidad.
 La dignidad de la persona, no sólo de
carácter fenomenológico, sino
antropológico, como bien inviolable y fin
en sí misma.
 Dignidad inviolable de la persona humana
desde su concepción hasta su muerte
natural.
La luz del amor en la educación
 “Puede ser útil identificar
algunas exigencias comunes de
una educación auténtica. Ante
todo, necesita la cercanía y la
confianza que nacen del
amor: pienso en la primera y
fundamental experiencia de
amor que hacen los niños —o
que, por lo menos, deberían
hacer— con sus padres. Pero
todo verdadero educador sabe
que para educar debe dar algo
de sí mismo y que solamente
así puede ayudar a sus alumnos
a superar los egoísmos y
capacitarlos para un amor
auténtico.”
(Benedicto XVI, Mensaje a la Diócesis
de Roma sobre la tarea urgente de la
educación, 21 enero 2008)
La necesidad de la liberación
y educación de la libertad
 Una libertad
originariamente orientada
al bien y la realización
personal.
 Necesidad de la educación
de la libertad.
 Libertad concebida como
respuesta, orientada a una
comunión y opuesta a la
simple voluntad de poder.
 Implicación de la libertad
en la consecución del bien
común y de la relación
interpersonal.
Dimensión dramática de la libertad (I)
 “A diferencia de lo que sucede en el campo técnico o
económico, donde los progresos actuales pueden sumarse
a los del pasado, en el ámbito de la formación y del
crecimiento moral de las personas no existe esa misma
posibilidad de acumulación, porque la libertad del hombre
siempre es nueva y, por tanto, cada persona y cada
generación debe tomar de nuevo, personalmente, sus
decisiones. Ni siquiera los valores más grandes del
pasado pueden heredarse simplemente; tienen que ser
asumidos y renovados a través de una opción personal, a
menudo costosa.”
(Benedicto XVI, Mensaje a la Diócesis de Roma sobre la tarea urgente de la educación, 21
enero 2008)
Dimensión dramática de la libertad (II)
Necesidad de la disciplina
 “Llegamos al punto quizá más delicado de la obra
educativa: encontrar el equilibrio adecuado entre libertad y
disciplina. Sin reglas de comportamiento y de vida, aplicadas
día a día también en las cosas pequeñas, no se forma el
carácter y no se prepara para afrontar las pruebas que no
faltarán en el futuro.
 La relación educativa es ante todo encuentro de dos libertades,
y la educación bien lograda es una formación para el uso
correcto de la libertad. A medida que el niño crece, se convierte
en adolescente y después en joven; por tanto, debemos aceptar
el riesgo de la libertad, estando siempre atentos a ayudarle a
corregir ideas y decisiones equivocadas. En cambio, lo que
nunca debemos hacer es secundarlo en sus errores, fingir que
no los vemos o, peor aún, que los compartimos como si fueran
las nuevas fronteras del progreso humano.”
(Benedicto XVI, Mensaje a la Diócesis de Roma sobre la tarea urgente de la educación,
21 enero 2008)
Dimensión dramática de la libertad (III)
La autoridad en el amor
 “La educación no puede
prescindir del prestigio, que hace
creíble el ejercicio de la autoridad.
Es fruto de experiencia y
competencia, pero se adquiere
sobre todo con la coherencia de la
propia vida y con la implicación
personal, expresión del amor
verdadero. Por consiguiente, el
educador es un testigo de la
verdad y del bien; ciertamente,
también él es frágil y puede tener
fallos, pero siempre tratará de
ponerse de nuevo en sintonía con
su misión.”
(Benedicto XVI, Mensaje a la Diócesis de
Roma sobre la tarea urgente de la
educación, 21 enero 2008)
Dimensión dramática de la libertad (yIV)
La responsabilidad
 “En la educación, es decisivo el sentido de
responsabilidad: responsabilidad del educador, desde luego, pero
también, y en la medida en que crece en edad, responsabilidad del
hijo, del alumno, del joven que entra en el mundo del trabajo. Es
responsable quien sabe responder a sí mismo y a los demás.
Además, quien cree trata de responder ante todo a Dios, que lo ha
amado primero.
 La responsabilidad es, en primer lugar, personal; pero hay también
una responsabilidad que compartimos juntos, como ciudadanos de
una misma ciudad y de una misma nación, como miembros de la
familia humana y, si somos creyentes, como hijos de un único Dios y
miembros de la Iglesia. De hecho, las ideas, los estilos de vida, las
leyes, las orientaciones globales de la sociedad en que vivimos, y la
imagen que da de sí misma a través de los medios de comunicación,
ejercen gran influencia en la formación de las nuevas generaciones
para el bien, pero a menudo también para el mal.”
(Benedicto XVI, Mensaje a la Diócesis de Roma sobre la tarea urgente de la educación,
21 enero 2008)
Una tarea moral:
construirme como persona virtuosa
 Los actos humanos
construyen la persona.
 El perfeccionamiento de la
persona en virtud de sus
actos.
 Necesidad de la relación.
interpersonal para la
liberación de la libertad y
la estabilidad del obrar
humano en el bien.
 Una moral de la virtud, la
donación y el servicio en la
promoción del auténtico
bien de la persona.
El sentido religioso.
Un amor originario que es promesa de comunión
 La originaria apertura a la
trascendencia.
 Una fe consistente y decisiva
para la vida cotidiana.
 El hombre en camino hacia
una realidad que le
trasciende.
 Los fundamentos de la
cultura de la vida y de la
civilización del amor.
 Una fe con impacto en la
realidad humana.
 Coherencia entre la esfera
privada y pública.
Sentido del sufrimiento y de la muerte. La
cruz ilumina y llena de sentido al gran
sinsentido
 “El sufrimiento forma parte de la verdad
de nuestra vida. Por eso, al tratar de
proteger a los más jóvenes de
cualquier dificultad y experiencia de
dolor, corremos el riesgo de formar, a
pesar de nuestras buenas intenciones,
personas frágiles y poco generosas,
pues la capacidad de amar
corresponde a la capacidad de sufrir, y
de sufrir juntos.” (Benedicto XVI, Mensaje a la
Diócesis de Roma sobre la tarea urgente de la
educación, 21 enero 2008)
 La cruz de Cristo ilumina la dimensión
redentora del sufrimiento
 La enfermedad, como prueba y como
escuela de humanidad, esperanza y
amor
 Reciprocidad entre amor y sacrificio
La belleza y la pasión por la
verdad
 Sería muy pobre la educación que se
limitara a dar nociones e informaciones,
dejando a un lado la gran pregunta acerca
de la verdad, sobre todo acerca de la
verdad que puede guiar la vida.
 La verdad ilumina el corazón del hombre.
 La consistencia de la realidad.
 La verdad como apertura del hombre a la
realidad.
 Una búsqueda en comunión.
 La verdad es sinfónica.
 Posibilidad de un conocimiento verdadero.
 El lenguaje, expresión de la verdad.
Una ciencia humanizada y
humanizadora
 La ciencia al servicio del
hombre y del bien común
 El carácter empírico del
conocimiento científico.
 La legitimidad de otros tipos
de conocimiento.
 Integración ciencia-razón-fe
La cultura de la vida, morada de la humanidad
verdadera
 Una trascendencia inscrita en el
corazón del hombre y que nos
interpela.
 Dimensión comunional originaria de la
realización humana.
 La abolición de la soledad.
 El servicio de la vida y de la promoción
humana.
 Protección de la vida frágil.
 Una educación para el crecimiento de
una humanidad verdadera.
 Servicio recíproco entre persona,
familia, trabajo y comunidad.
Enviados a la sociedad y al mundo:
“Levantaos, vamos”
 Carácter la misión del laico,
transformar las cosas según
Dios
 Promoción integral de la
dignidad humana
 El servicio preferencial a los
pobres y excluidos
 La transformación de la
sociedad
 La dimensión económica y
política
 La cultura y la vida pública
 Primacía de la sociedad civil
 Asociacionismo y presencia
pública
 Globalización y ecología desde
parámetros evangélicos
A modo de resumen
Elementos para una educación
integral a partir del testimonio de
la experiencia cristiana
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Apertura a la realidad y a la trascendencia
Educación de todas las dimensiones personales
Desarrollo de la interioridad
Educación realista
Una verdad narrativa y práctica
Interpersonalidad como ambiente educativo
Necesidad de modelos de referencia
La autoridad en el amor
Educación de la libertad y la afectividad
Necesidad de las virtudes
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Necesidad de una comunidad virtuosa
Deber y derecho inalienable de los padres
Familia, comunidad educativa originaria
Correlación familia – escuela – Iglesia -sociedad
Congruencia entre diversos ámbitos
Derecho de los padres de fundar y sostener instituciones
educativas
 Subsidiariedad de la Iglesia y del Estado
La esperanza, alma de la educación
 “Sólo una esperanza fiable puede ser el alma de la educación, como
de toda la vida. Hoy nuestra esperanza se ve asechada desde muchas
partes, y también nosotros, como los antiguos paganos, corremos el
riesgo de convertirnos en hombres "sin esperanza y sin Dios en este
mundo", como escribió el apóstol san Pablo a los cristianos de Éfeso
(Ef 2, 12). Precisamente de aquí nace la dificultad tal vez más
profunda para una verdadera obra educativa, pues en la raíz de la
crisis de la educación hay una crisis de confianza en la vida. Por
consiguiente, no puedo terminar esta carta sin una cordial invitación a
poner nuestra esperanza en Dios. Sólo Él es la esperanza que supera
todas las decepciones; sólo su amor no puede ser destruido por la
muerte; sólo su justicia y su misericordia pueden sanar las injusticias y
recompensar los sufrimientos soportados. La esperanza que se dirige
a Dios no es jamás una esperanza sólo para mí; al mismo tiempo, es
siempre una esperanza para los demás: no nos aísla, sino que nos
hace solidarios en el bien, nos estimula a educarnos recíprocamente
en la verdad y en el amor.”
(Benedicto XVI, Mensaje a la Diócesis de Roma sobre la tarea urgente de la
educación, 21 enero 2008)
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