La primera estrofa de este canto
procesional (vs. 1-2) es una
invitación a la alegría y a la acción
de gracias, dirigida a toda la
comunidad cultual en el momento
de ingresar al Templo.
En la segunda estrofa, Israel
reconoce con gratitud su condición
de “Pueblo” y “rebaño” del único
Dios (v. 3)
La estructura del Salmo parece
indicar que este era cantado
alternadamente por dos coros.
1. CON ISRAEL
* Este salmo 99 se clasifica entre los salmos del ritual de la Alianza. La Biblia nos
refiere numerosas circunstancias en que Israel re-celebró la Alianza. Cada vez que un
nuevo acontecimiento hacía experimentar la protección de Dios, o cuando se había
incurrido en una gran infidelidad, se re-hacía la Alianza.
2. CON JESÚS
** Si hay un salmo que podemos colocar en los labios de Jesús, es éste. Imaginemos a
Jesús cantando este salmo en Nazareth... O bien, por la tarde después de una
predicación en que había hablado a las muchedumbres, del Padre... "Aclamad al
Señor, tierra entera, servidle con alegría, venid a El con cantos de alegría... Realmente
el Padre es bueno, eterno es su amor, El es fiel"...
3. CON NUESTRO TIEMPO
*** Toda época ha estado necesitada de alegría. Pero la nuestra más que cualquier
otra, la desea; estando como está amenazada por la difusión masiva de catástrofes a
escala mundial.
Aclama al Señor, tierra entera,
servid al Señor con alegría,
entrad en su presencia con vítores.
Sabed que el Señor es Dios:
que El nos hizo y somos suyos,
su pueblo y ovejas de su rebaño.
Entrad por sus puertas con acción de gracias,
por sus atrios con himnos,
dándole gracias y bendiciendo su nombre:
"El Señor es
bueno,
su
misericordia
es eterna,
su fidelidad
por todas las
edades".
Soy tuyo, Señor, porque soy oveja de tu rebaño. Hazme caer en la cuenta de que te
pertenezco a ti precisamente porque soy miembro de tu pueblo en la tierra. No soy un
individuo aislado, no tengo derecho a reclamar atención personal, no me salvo solo. Es
verdad que tú, Señor, me amas con amor personal, cuidas de mí y diriges mis pasos uno
a uno; pero también es verdad que tu manera de obrar entre nosotros es a través del
grupo que has formado, del pueblo que has escogido. Te gusta tratar con nosotros como
un pastor con su rebaño.
Haz que me sienta oveja de tu rebaño, Señor. Haz que me sienta responsable, sociable,
amable, hermano de mis hermanos y hermanas y miembro vivo del género humano.
Soy miembro del rebaño, porque tú eres el Pastor. Tú eres la raíz de nuestra unidad. Al
depender de ti, buscamos refugio en ti, y así nos encontramos todos unidos bajo el signo
de tu cayado. Mi lealtad a ti se traduce en lealtad a todos los miembros del rebaño. Me fío
de los demás, porque me fío de ti. Amo a los demás, porque te amo a ti. Que todos los
hombres y mujeres aprendamos así a vivir juntos a tu lado.
«Sabed que el Señor es Dios: que él nos hizo y somos suyos, su pueblo y
ovejas de su rebaño».
Somos tuyos, Señor, porque tú eres nuestro Dios y
tú nos has hecho; concédenos servirte siempre con
alegría y bendecir tu nombre, hasta que, terminada
nuestra peregrinación terrena, entremos en tu
presencia con vítores, confesando que tu
misericordia ha sido eterna. Por Jesucristo nuestro
Señor. Amén.
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SALMO 99 - Ciudad Redonda