Hoy es fiesta,
fiesta grande
Es el día del Señor.
Los cristianos
nos reunimos
en la mesa de Jesús.
Dios no quiere caras tristes, no, no
Dios no quiere desunión.
Dios si quiere más sonrisas, si, si.
Dios si quiere más amor.
Hoy es fiesta, fiesta grande
Es el día del Señor.
Los cristianos nos reunimos
en la mesa de Jesús.
Todo aquel que viene a Misa, sí, sí,
que es la cena del Señor,
debe estar en paz con todos sí, sí,
debe estar en paz con Dios.
Hoy es fiesta, fiesta grande
Es el día del Señor.
Los cristianos nos reunimos
en la mesa de Jesús.
A comer su cuerpo y sangre, sí, sí,
Nos invita hoy Jesús,
Solo así seremos fuertes, sí, sí,
Para ser siempre mejor.
Lávame Jesús, lávame Jesús,
Dame de tu agua, lávame Jesús.
Lávame Jesús, lávame Jesús,
Dame de tu agua, lávame Jesús.
Límpiame Jesús, límpiame Jesús,
Dame de tu agua, límpiame Jesús.
Límpiame Jesús, límpiame Jesús,
Dame de tu agua, límpiame Jesús.
Cúrame Jesús, cúrame Jesús,
Dame de tu agua, cúrame Jesús.
Cúrame Jesús, cúrame Jesús,
Dame de tu agua, cúrame Jesús.
Gloria a Dios, gloria a Dios,
gloria al Padre. A Él le sea la gloria
Aleluya, amén. Aleluya amén.
Gloria a Dios, gloria a Dios, gloria al
Hijo. A Él le sea la gloria
Aleluya, amén. Aleluya, amén
Gloria a Dios, gloria a Dios, gloria al
Espíritu. A Él le sea la gloria
Aleluya, amén. Aleluya, amén
Enséñame Jesús a vivir
todos los días
estas dos actitudes
que nos muestras
con tu vida.
Estar cerca del que sufre
y ayudarlo
en lo que podamos.
Estar cerca del Padre
a través de la oración,
en un momento
de silencio cada día.
Servicio y oración,
nuestro camino
para vivir como discípulos
y discípulas. Amén
EL
EVANGELIO
LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN
MARCOS
En aquel tiempo, al salir Jesús y sus
discípulos de la sinagoga, fue con Santiago
y Juan a casa de Simón y Andrés. La
suegra de Simón estaba en cama con
fiebre, y se lo dijeron. Jesús se acercó, la
cogió de la mano y la levantó. Se le pasó la
fiebre y se puso a servirles. Al anochecer,
cuando se puso el sol, le llevaron todos los
enfermos y endemoniados. La población
entera se agolpaba a la puerta.
Curó a muchos enfermos de diversos
males y expulsó a muchos demonios; y
como los demonios lo conocían, no les
permitía hablar. Se levantó de madrugada,
se marchó al descampado y allí se puso a
orar. Simón y sus compañeros fueron y, al
encontrarlo, le dijeron: «Todo el mundo te
busca». Él les respondió: «Vámonos a otra
parte, a las aldeas cercanas, para predicar
también allí; que para eso he salido». Así
recorrió toda Galilea, predicando en las
sinagogas y expulsando los demonios.
Vámonos a
otra parte, a
las aldeas
cercanas,
para predicar
también allí;
que para eso
he salido.
POR SIEMPRE YO CANTARÉ
TU NOMBRE, SEÑOR.
Alabad al Señor con la música,
nuestro Dios merece nuestra alabanza.
Él sana los corazones destrozados
y venda sus heridas.
Cuenta el número de la estrellas
a cada una la llama por su nombre.
Nuestro Dios es grande y poderoso,
su sabiduría no tiene medida.
POR SIEMPRE YO CANTARÉ
TU NOMBRE, SEÑOR.
El Señor sostiene a los humildes,
humilla hasta el polvo a los malvados.
Entonad la acción de gracias al Señor,
tocad los instrumentos en su honor.
Descargar

Diapositiva 1